Mauricio Macri encabeza un movimiento que el ingenio popular –escuché esta semana–
acaba de bautizar como la “derecha sensible”. ¿Qué es, entonces, la derecha sensible?
Argentina se ha caracterizado por albergar, en su historia, a una derecha cruel y a una izquierda
miserable. Barrio Norte ignora la pobreza o, peor aún, se molesta al verla, le produce un rechazo
estético, se burla de ella; los pobres son negros, grasas, impresentables: le prenden fuego al
parqué y se dejan las raíces cuando se tiñen el pelo. La izquierda, que se supone generosa por
definición, es miserable y menor: representa la división de la división y viven creyendo que no hay
peor enemigo que el que tienen al lado. Argentina es, todavía, un país precapitalista; aún no hemos
superado la Revolución Industrial y, como a mediados del siglo XVIII, hay quienes ganan muchísimo y
quienes desfallecen de hambre. El único capitalismo de riesgo parece ser pasar del monopolio al
oligopolio o a la cartelización de precios, y el Estado existe para garantizar las ganancias de las
empresas a través de los subsidios.
La derecha sensible se presenta nueva. ¿Pero realmente lo es? ¿O sólo es nuevo su discurso
aggiornado? Los males de la Argentina –dice Macri– son el resultado de la vieja
política corporativa.Y tiene razón, pero en parte: ¿qué rol tuvieron en aquellos males las
empresas?
¿Y qué sensible fue entonces la derecha que ahora se llena los ojos de lágrimás ? Mi tía
Nélida lo hubiera resumido mejor: ¿la culpa es del chancho, del que le da de comer, o de ambos?
MAURICIO Y ALREDEDORES
Aunque nuevo en la política partidaria –fue electo diputado nacional para el período
2005–2009–, Macri ya tiene entorno: un grupo bastante visible encabezado por Gabriela
Michetti y otro que cultiva el bajo perfil formado por De Estrada, Amoroso, Santilli, Torello,
Rodríguez Larreta y Guelar. Es el grupo que lo “arma” políticamente, explican a PERFIL
en el PRO. “Y Michetti es la pata joven y transparente.” Si existiera el Premio
Revelación, este año Michetti debería ganar dos: tiene ideas claras, es convincente y… no
parece macrista. El PRO lo sabe y, de hecho, aparece tanto o más que Macri en las coberturas
electorales. Veamos al resto:
Santiago “el Obispo” De Estrada: tiene íntima vinculación con la curia, y fue
subsecretario de Seguridad Social de la Nación durante la dictadura militar. Luego, embajador de
Alfonsín ante el Vaticano y subsecretario de Desarrollo Social durante el menemismo, cuando Palito
era titular del área. De Estrada entró a la Legislatura en 2000, como parte de la alianza
Cavallo-Béliz, y fue reelecto en 2003 como candidato de Macri. Fue una de las caras más visibles de
la oposición a la Ley de Salud Reproductiva junto a Florencia Polimeni (que en la última elección
se borocotizó hacia Telerman y quedó afuera).
—Estoy tranquilo. Si bien perdió mi proyecto, nuestra intención era que no ganara el
otro –explicó De Estrada. Su objetivo era que no hubiera ley de educación sexual en las
escuelas.
Nicolás “Nicky” Caputo y José Torello: son los mejores amigos de Macri. Torello
es apoderado de Compromiso para el Cambio y fue compañero de Mauricio en el Colegio Newman. Quiere
presentarse como senador en las elecciones de octubre. Caputo es titular de la constructora Caputo
Sociedad Anónima.
—Caputo es Macri –dicen en el entorno del candidato–. Es su persona de
máxima confianza, el que nadie nombra pero que está siempre con él.
Sus oficinas en el partido están separadas por un panel, y se comunican por una puerta
interna. Junto al ecuatoriano Durán Barba, Michetti y Rodríguez Larreta son parte de su círculo
íntimo. Hay quienes afirman que Caputo fue uno de los que acercaron dinero en efectivo en 1991 para
pagar parte del rescate de Mauricio, pero esta versión no pudo ser confirmada. Caputo es
contratista del Estado nacional y municipal: el 10 de mayo, el Gobierno de la Ciudad le adjudicó la
construcción de un nuevo hospital a través de la constructora SES SA. SES está formada por
accionistas de Caputo SA, cuyo titular es Nicolás Caputo, y superó a la empresa Astori en la
licitación. Le fue adjudicada por el ministro de la Producción Enrique Rodríguez para la
Corporación del Sur, por un costo de 7.427.600 pesos. Caputo construyó para IRSA el shopping Abasto
y la planta impresora del diario La Nación, y trabaja ahora en el Hotel Llao Llao, el Teatro 25 de
Mayo (de la Ciudad) y el nuevo edificio de la AFIP en Posadas. Sufrió hace algunas semanas una
desgracia familiar: el día en que Macri ganó la primera vuelta falleció su hermano, Jose Luis
Caputo.
Horacio Rodríguez Larreta:
—Yo quiero ser presidente –le dijo Larreta a un amigo, apenas volvió de la
Harvard Graduates School of Bussiness Administration, de Boston.
Fundó al poco tiempo el Grupo Sophia, del que surgieron varios técnicos: Gustavo Lopetegui,
Soledad Acuña, Maria Eugenia Vidal, Diego Gorgal. Larreta fue asesor del entonces gobernador
Eduardo Duhalde en el área social, y director del PAMI en la gestión de Cecilia Felgueras durante
el gobierno de De la Rúa. “Horacio arma la rosca”, dicen en el PRO: es quien se reúne
en secreto con el Coti Nosiglia, Miguel Angel Toma o Ramón Puerta, se encarga de los punteros
barriales y mantiene la relación con Daniel Amoroso, legislador propio y secretario del Sindicato
de Juegos de Azar.
Cuando en 2003 Macri perdió el ballottage con Ibarra, ganó de todos modos varias bancas en la
Legislatura. En aquellos tiempos, Compromiso para el Cambio tenía sus oficinas en la calle
Chacabuco (ahora están en Alsina), y Horacio Rodríguez Larreta citó a los flamantes legisladores a
entrevistas individuales y urgentes: allí les explicó que debían donarle al partido la mitad del
ingreso por asesores que les correspondía por la banca. El presupuesto mensual, entonces, por
legislador, era de 15 mil pesos. Los díscolos tuvieron que discutir el asunto con Mauricio, en
persona. El resultado fue que muchos pagaron, durante meses, salarios a personas que jamás se
presentaron a trabajar, pero que figuraban en su nómina.
Diego Santilli: fue, durante el menemismo, asesor del departamento de Administración de
Riesgos del Banco Nación, director de Planeamiento Estratégico de la Secretaría de Producción y
Servicios de la Ciudad, coordinador de la Dirección General de Administración del Ministerio del
Interior, director de Administración de Migraciones. En 2000 fue designado vicepresidente del
Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires y, entre 2001 y 2003, director del
Banco Ciudad. Fue denunciado por Miguel Bonasso como uno de los mentores de la empresa Sol Group,
abastecedora de facturas truchas para el Municipio y relacionada tangencialmente con el caso
Skanska.
Diego Guelar: es el responsable de relaciones internacionales de Compromiso para el Cambio.
Fue apoderado del Peronismo Auténtico y oficial montonero. De participación activa en la diplomacia
de los ‘90 fue jefe de la misión argentina ante la Unión Europea, embajador en Brasil, entre
‘96 y ‘97, y en los Estados Unidos entre ‘97 y ‘99. Después fue secretario
de Relaciones Económicas bonaerense, de 2000 a 2001, y nuevamente embajador en Estados Unidos
durante la presidencia de Eduardo Duhalde.
En sus épocas de periodista independiente, Horacio Verbitsky escribió sobre Macri y su
relación con Menem: “En 1989 el filósofo Luis Barrionuevo afirmó que el menemismo había
recibido 8 millones de dólares de los empresarios. Entre los aportantes identificó a la familia
Macri con 1,2 millón y una docena de autos Fiat. Una vez designados en el Ministerio de Obras y
Servicios Públicos, Roberto Dromi y Rodolfo Barra solicitaron a los grandes grupos económicos
hombres para ocupar lugares en el organigrama, aunque ese loteo no debía hacerse manifiesto. Macri
colocó en la Subsecretaría de Planeamiento a Horacio Escofet; en la de Concesiones, al director de
Sideco Americana, Carlos Manuel Ramallo; en la Subsecretaría Legal y Técnica de la Presidencia a
Osvaldo Pérez Cortés. En la comisión vial del Ministerio, además de Escofet y Ramallo, los Macri
ubicaron a su apoderado Guillermo Fanelli Evans y a Roberto Righini. Por un acuerdo entre los
grandes grupos, la mitad de los kilómetros debía adjudicarse a los grandes contratistas (22%, a
Benito Roggio; 17%, a los Macri; 11%, a Techint) y el resto se prorratearía entre los menores. La
distribución se hizo de modo de complacer a empresas integrantes de las tres cámaras de
constructores, para que no hubiera descontentos que protestaran”.
¿Macri tiene o tuvo que ver con sus empresas? A la hora de ensayar una respuesta, hay quienes
recuerdan una anécdota del viernes 24 de junio de 2005, cuando Diego Maradona lo visitó en su
despacho de presidente de Boca. La relación entre Diego y “el cartonero Báez”, aquel al
que “se le escapó la tortuga”, nunca había sido demasiado amable:
—Oíme, Diego –le dijo Mauricio–, vos me podés explicar una y mil veces cómo
hacer el gol contra los ingleses y yo nunca lo voy a lograr. ¿Pero sabés qué? Hay algo que yo sí te
puedo enseñar a vos: ¡tenés que aprender a hacerte el boludo!
NEGOCIOS SON NEGOCIOS
En su trabajo titulado El Grupo Macri; de la liquidación de empresas a la búsqueda del
subsidio estatal, Claudio Lozano analiza la evolución del grupo y el rol de Mauricio en sus
políticas. Allí Lozano asegura que: “(Mauricio Macri) fue director titular de Grumaffra SA
que luego cambiara su denominación por SOCMA Americana SA, empresa controlante del ciento por
ciento del grupo. Fue vicepresidente de SOCMA Argentina, empresa controlante, entre otras, de IEC
SA, Sideco Americana, Manliba SA, Sevel Uruguay SA (esta última vinculada con la ilegalidad de
maniobras de exportación de autos fabricados por Sevel a Uruguay y vueltos a importar a Argentina,
en donde en ambas operatorias cobraba reintegros a la exportación y a la importación,
constituyéndose fraude fiscal a costa de ciudadanos argentinos y uruguayos). Fue director titular
de Mirgor SA, empresa fabricante de aire acondicionado para automóviles, posteriormente vendida.
Fue director titular de BA Celular Inversora SA, empresa inversora en telecomunicaciones,
posteriormente vendida. Fue presidente de IEC SA, empresa constructora recientemente vendida. Fue
director titular de Cormec SA, empresa fabricante de automotores cerrada por el grupo, y es
accionista en un 20% de la firma Socma Americana SA, cuyo paquete accionario pertenece en su
totalidad a la familia”.
En su última declaración jurada de bienes presentada a Poder Ciudadano, Maurico Macri agrega
que posee el 10% de Yuto SA, de producción agraria; el 51% de Magrico Vending SA, empresa de
Servicios; el 19,80% de Macri Invesment Group y el 10% de la empresa inmobiliaria Emprendimientos
Deportivos.
El Grupo se benefició en 1982 con la estatización de la deuda externa privada (170,6 millones
de dólares de deuda); recibió, entre 1974 y 1987, 55 millones de dólares en beneficios de promoción
industrial a Fenargen e Itron; se benefició entre 1984 y 1989 en 29,2 millones de capitalización de
deuda externa de sus firmas Sideco Americana y Establecimientos Mecánicos Jeppener, y obtuvo
durante la intendencia de Grosso (en la que Filmus fue funcionario) la participación de Manliba en
la recolección de basura, la emisión de facturas de Rentas y ABL de la firma Itron, una
participación en la empresa Sistema Catastral junto a Techint y Siemens, y formó parte de los
contratos denominados UTE Rentas junto a Siemens, Bulgheroni y la Banca del Lavoro, que
tercerizaron la base de datos y la cuenta corriente de los contribuyentes de la Ciudad.
El gobierno del comandante Kirchner acaba de entregarle a Macri, por adjudicación directa, el
servicio del ferrocarril subsidiado Belgrano Cargas.
¿Qué Macri? Ah, no, es cierto.
No es Mauricio.
INVESTIGACION: J L / LUCIANA GEUNA