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cultura

A 100 años del nacimiento de la pintora

Frida Kahlo: una vida entre el arte y la tragedia

"Espero que la marcha sea feliz", escribió antes de morir a los 47 años. Tres décadas después, la "fridomanía" es furor. Raíces es el cuadro latinoamericano más caro.

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Por Itzel Zúñiga (dpa) | 04.07.2007 | 11:07

Frida Kahlo es una fuente inagotable de estudios, publicaciones, obras de teatro y films.

Frida Kahlo es una fuente inagotable de estudios, publicaciones, obras de teatro y films. | Foto: www.solatino.org

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Ciudad de México - Antes de morir a los 47 años, la pintora mexicana Frida Kahlo escribió en su diario: "Espero que la marcha sea feliz y espero no volver". Sin embargo, resurgió en diversas épocas y ahora con más fuerza, al cumplirse el centenario de su nacimiento el próximo 6 de julio.

El movimiento feminista de la década de los 70 hizo de ella su estandarte. Tres décadas después es una leyenda que ornamenta camisetas, bolsos, muñecas, perfumes, zapatillas deportivas y una marca de tequila.

La "fridomanía" llegó hasta las nubes: Aeroméxico puso el nombre de Frida a un Boeing 777 y los cuadros de la pintora son los más cotizados del arte latinoamericano, con una cifra récord de 5,6 millones de dólares por su obra Raíces, subastada el año pasado. Pocos personajes del arte han logrado semejante proyección.

La biografía y el trabajo de Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, su nombre completo, han sido fuente inagotable de estudios, publicaciones, obras de teatro y films. "Todos se sienten atraídos por la tragedia", afirmó Salomón Grimberg, estudioso de Kahlo.

La artista fue sometida a 33 operaciones, tormentosos tratamientos y la amputación de una pierna después de un accidente de tránsito que tuvo a los 18 años. Nacida el 6 de julio de 1907 en el pueblo de Coyoacán, que hoy forma parte de la capital mexicana, la esposa del muralista Diego Rivera fue una mujer de avanzada para su época y una activa militante comunista.

Según Martha Zamora, una de sus biógrafas, su atractivo radica en qu e "transgredió los límites de lo prohibido". Durante 31 años, la mayor parte de ellos postrada en una cama o en silla de ruedas, pintó más de 200 óleos, muchos de ellos autorretratos. "No soy surrealista, nunca he pintado mis sueños", decía Frida.

Además del pincel, Frida hizo de la pluma otra de sus formas de expresión. Prueba de ello es la profusa producción epistolar, repartida entre museos, investigadores y coleccionistas. "Las cartas fueron escalas de palabras para abatir los muros del obligado enclaustramiento y evitar que sus amigos la olvidaran o que las promesas de amor se enfriaran", plantea Raquel Tibol, una autoridad en el tema, en el libro Escrituras de Frida Kahlo. Frida relató que conoció a Rivera, 20 años mayor, en la Escuela Nacional Preparatoria, donde ella estudiaba y él pintaba el mural "La creación".

Sería siete años después, en la sede del Partido Comunista Mexicano, cuando iniciarían un romance que dio como resultado una boda, un divorcio, una nueva boda y varios abortos. Además de lo que llamó su "maldita enfermedad", Frida vivió atormentada por los constantes amoríos de su esposo, pese a que ella mantuvo relaciones extramaritales con mujeres y hombres, entre ellos el revolucionario ruso León Trotsky o el fotógrafo estadounidense Nickolas Muray.

"Así pasemos aventuras sin número, cuarteaduras de puertas, mentadas de madre y reclamaciones internacionales, siempre nos querremos", le escribió Kahlo a Rivera en una carta en 1935. "Todas las rabias que he hecho no me han llevado a comprender mejor que te quiero más que a mi propia piel". Hija del fotógrafo húngaro-alemán Wilhelm Kahlo y la mexicana Matilde Calderón, Frida fue una persona alegre a pesar de sus sufrimientos.

Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer cariñosa, con un gran amor a la vida, comprometida con la paz y la justicia social, aunque pocas de sus obras tienen tintes políticos. Para los especialistas, el cuadro "Las dos Fridas" refleja la dualidad de su carácter, con sus múltiples facetas: intelectual, política, "hembra apasionada, pero también niña desprotegida y mujer fragmentada", dijo la historiadora de arte Roxana Velásquez. La mañana del 13 de julio de 1954 Frida Kahlo murió.

Sus restos fueron velados en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, donde hoy se realiza la mayor exposición realizada en el mundo en su honor. Con el consentimiento de Rivera se colocó la bandera comunista encima del féretro, un hecho muy criticado por la prensa y la sociedad de la época.

Aunque famosa y respetada en vida, Kahlo se convirtió en un ícono cuando habían pasado ya dos décadas de su muerte. Hoy, a 100 años de su nacimiento, el mundo le rinde homenaje a esta mujer de cejas juntas y trajes indígenas, que plasmó su sufrimiento en su obra.

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