Ciudad de México - Antes de morir a los 47 años, la pintora mexicana
Frida Kahlo escribió en su diario: "Espero que la marcha sea feliz y espero no
volver". Sin embargo,
resurgió en diversas épocas y ahora con más fuerza, al cumplirse el centenario de
su nacimiento el próximo 6 de julio.
El movimiento feminista de la década de los 70 hizo de ella su estandarte. Tres décadas
después
es una leyenda que ornamenta camisetas, bolsos, muñecas, perfumes, zapatillas deportivas y
una marca de tequila.
La "fridomanía" llegó hasta las nubes:
Aeroméxico puso el nombre de Frida a un Boeing 777 y los cuadros de la pintora son los más
cotizados del arte latinoamericano, con una cifra récord de 5,6 millones de dólares por su
obra
Raíces, subastada el año pasado. Pocos personajes del arte han logrado semejante
proyección.
La biografía y el trabajo de
Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, su nombre completo, han sido fuente
inagotable de estudios, publicaciones, obras de teatro y films.
"Todos se sienten atraídos por la tragedia", afirmó Salomón Grimberg, estudioso de
Kahlo.
La artista
fue sometida a 33 operaciones, tormentosos tratamientos y la amputación de una
pierna después de un accidente de tránsito que tuvo a los 18 años. Nacida el 6 de julio de 1907 en
el pueblo de Coyoacán, que hoy forma parte de la capital mexicana, la esposa del muralista
Diego Rivera fue una mujer de avanzada para su época y una
activa militante comunista.
Según
Martha Zamora, una de sus biógrafas, su atractivo radica en qu
e "transgredió los límites de lo prohibido". Durante 31 años, la mayor parte de
ellos postrada en una cama o en silla de ruedas,
pintó más de 200 óleos, muchos de ellos autorretratos. "No soy surrealista, nunca
he pintado mis sueños", decía Frida.
Además del pincel, Frida hizo de la pluma otra de sus formas de expresión. Prueba de ello es
la
profusa producción epistolar, repartida entre museos, investigadores y
coleccionistas. "Las cartas fueron escalas de palabras para abatir los muros del obligado
enclaustramiento y evitar que sus amigos la olvidaran o que las promesas de amor se enfriaran",
plantea
Raquel Tibol, una autoridad en el tema, en el libro
Escrituras de Frida Kahlo. Frida relató que conoció a Rivera, 20 años mayor, en la Escuela
Nacional Preparatoria, donde ella estudiaba y él pintaba el mural "La creación".
Sería siete años después, en la sede del Partido Comunista Mexicano, cuando iniciarían un
romance que dio como resultado una boda, un divorcio, una nueva boda y varios abortos. Además de lo
que llamó su "maldita enfermedad",
Frida vivió atormentada por los constantes amoríos de su esposo, pese a que ella
mantuvo relaciones extramaritales con mujeres y hombres, entre ellos el revolucionario ruso
León Trotsky o el fotógrafo estadounidense
Nickolas Muray.
"Así pasemos aventuras sin número, cuarteaduras de puertas, mentadas de madre y reclamaciones
internacionales, siempre nos querremos", le escribió Kahlo a Rivera en una carta en 1935. "Todas
las rabias que he hecho no me han llevado a comprender mejor que te quiero más que a mi propia
piel". Hija del fotógrafo húngaro-alemán Wilhelm Kahlo y la mexicana Matilde Calderón,
Frida fue una persona alegre a pesar de sus sufrimientos.
Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer cariñosa, con un gran amor a la vida,
comprometida con la paz y la justicia social, aunque pocas de sus obras tienen
tintes políticos. Para los especialistas, el cuadro "Las dos Fridas" refleja la dualidad de su
carácter, con sus múltiples facetas: intelectual, política,
"hembra apasionada, pero también niña desprotegida y mujer fragmentada", dijo la
historiadora de arte Roxana Velásquez.
La mañana del 13 de julio de 1954 Frida Kahlo murió.
Sus restos fueron velados en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, donde hoy se
realiza la mayor exposición realizada en el mundo en su honor.
Con el consentimiento de Rivera se colocó la bandera comunista encima del féretro,
un hecho muy criticado por la prensa y la sociedad de la época.
Aunque famosa y respetada en vida, Kahlo se convirtió en un ícono cuando habían pasado ya dos
décadas de su muerte. Hoy, a 100 años de su nacimiento, el mundo le rinde homenaje a esta mujer de
cejas juntas y trajes indígenas, que plasmó su sufrimiento en su obra.