El lunes pasado,
un análisis de ADN confirmó que María Belén –una joven de 29 años residente
en Córdoba- es
hija del matrimonio Altamiranda-Taranto, desaparecido durante la última dictadura
militar.
El resultado del estudio cambió la vida de Belén, quien
horas después de conocerse las conclusiones pudo reencontrarse con su familia
biológica: sus 4 abuelos y sus 9 tíos.
“El reencuentro fue muy emocionante, se mezclaron un montón de sentimientos.
Estoy contenta por haberlos encontrado y a su vez es una historia muy
triste”, dijo María Belén al diario cordobés
La Voz del Interior. “Soy madre y me imagino lo que se debe sentir al perder a los
hijos, buscar y saber que están los nietos. Y no haber sabido más nada”, añadió la joven que
tiene una hija de 10 años.
El lunes, la jueza
María Servini de Cubría confirmó a los medios que
Abuelas de Plaza de Mayo había encontrado a su nieto número 88 e informó que los
padres adoptivos de María Belén la habían "adoptado de buena fe" cuando era todavía un bebé.
Aunque
Belén siempre supo que era adoptada, las dudas con respecto a su identidad
surgieron a partir de información que leyó en los medios. Como las fechas coincidían, se preguntó
si no podía ser hija de desaparecidos. “Nunca tuve gente cercana a la que le hubiera pasado
esto. Después de un tiempo de no animarme, llegué a Abuelas y empecé todo mi camino”, comentó
la joven.
“
Charlé muy poco con mi familia, pero lo que los inquietaba mucho era saber cómo estaba,
cómo había pasado estos 30 años”, contó y anadió: “Se quedaron muy tranquilos
al saber que mis papás adoptivos me dieron una infancia muy feliz y que me cuidaron bien”.
“
Empiezo un nuevo camino, vienen cosas muy lindas y tengo la suerte de poder
multiplicar todo por dos. Dos madres, dos padres, ocho abuelos y así seguir sumando”,
concluyó Belén.
Fuente: La Voz del Interior
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