07/07/2007  

Los múltiples misterios que oculta el número 7

Son siete los días de la semana, las notas musicales y los colores del prisma; siete las artes y las maravillas del mundo. Los hindúes reconocen siete ramas del saber y son siete los pecados capitales.

Hoy sábado -séptimo día de la semana, según el Génesis- es también el séptimo día del séptimo mes del séptimo año del segundo milenio (7-7-7-7), o si se prefiere, cuatro veces el día que utilizó Dios para descansar tras haber creado el mundo.

¿Será bueno o malo tantos siete juntos? A no asustarse: la Biblia menciona cientos de veces el 7 y según se cree significa "completo". Además, en China, Taiwan y Japón, el séptimo día del séptimo mes o "doble siete", es el Día de los Enamorados.

El yoghi Kharishanda afirmaba con razón: "El número siete aparece, y no por capricho, sino por razones ocultas (...) Algo ha de tener escondido cuando tanto y tanto se repite por doquier".

Son siete los días de la semana, las notas musicales y los colores del prisma; siete las artes y las maravillas del mundo.

La Osa Mayor (para los egipcios, Madre del Tiempo y de los Siete Poderes) tiene siete estrellas; y siete es en el Tarot el "Carro de Osiris", significador de victoria, verdad y justicia.

En la antigüedad se creía que los números poseían poder aparte de su calidad aritmética : "El número gobierna las formas y las ideas y es la causa de los dioses y de los demonios", aseguraba Pitágoras, uno de los siete sabios de Grecia, para quien el número 7 era la unión de la tríada humana con la sagrada.

Coincide con el Antiguo Testamento: en el Génesis, Dios le dice a Noé: "Pondré mi arco en las nubes y será señal de alianza entre mí y la Tierra".

El arco iris tiene siete colores. Quizás por esto el 7 también aparece en los viajes que cambiaron la historia: Cristóbal Colón descubrió América en 1492, cuyos dígitos suman 7; y se llegó a la Luna en 1969, que da 7.

Pero para la Numerología, el 7 gobierna la ley cíclica del tiempo y es emblema de las siete edades del hombre. Simboliza la ruptura de lo natural con lo espiritual, la liberación, la reacción y la separación. En Astrología, el 7 es Libra, la balanza, y la Casa 7 representa a la pareja.

Para los teósofos, en cambio, el 7 es el número del universo, pues creen que los ciclos cósmicos están gobernados por los siete rayos por los que fluye todo lo que existe bajo el Sol. Helena Blavatsky, su mayor exponente, planteó la constitución septenaria del hombre, cuyos siete cuerpos son: Sthula Sharira, Linga Sharira, Kama Rupa, Kama Manas, Manas, Buddhi y Atma.

Por su parte, los hindúes reconocen siete ramas del saber (Raja, Karma, Jnana, Hatha, Laya, Bhakti y Mantra) y siete ciudades sagradas de peregrinación o "nágaras" (Ayodhya, Máthura, Gaya, Casi, Kanci, Avanti y Dv Araka); además, su filosofía habla de siete centros de energía: los "chakras".

En la simbología judeocristiana, el siete ocupa un lugar de privilegio: desde el primer libro del Antiguo Testamento (Génesis) hasta el último del Nuevo (Apocalipsis) es el número más evocado. Sólo en la Revelación de San Juan aparece 55 veces.

Entre los judíos, la fiesta de las cosechas se hace siete semanas después de la primavera y en sus ritos encienden las velas de la menorah, el candelabro de siete brazos. Según la Cábala, el siete representa la Ley Divina que rige el Universo.

También son siete los sacramentos de la Iglesia Católica, los pecados capitales y las virtudes. Además, hay que rezar siete Avemaría por cada uno de los "siete dolores de María", es decir, siete veces siete, para recibir gracias especiales. Y el propio Jesús enseña: "Perdonarás a tu hermano 70 veces siete".

También los masones lo reverencian: una logia es llamada Perfecta cuando tiene siete miembros, ya que para ellos este número representa la vida, la armonía universal y la perfección.

En Taiwan, China y Japón, el séptimo día del séptimo mes se celebra el Día de los Enamorados; pero, mientras los chinos lo festejan según el viejo calendario lunar (este año, en agosto), los nipones lo hacen el 7 de julio, "doble siete" gregoriano.

En Japón la fiesta se hace en honor a Tanabata, el hada que según una vieja leyenda, se enamoró de un joven, con quien vivió un hermoso romance hasta que fue castigada por su padre.

Para separarlos, el hombre transformó a la pareja en las estrellas Vega y Altair, que brillan en cada extremo del "Amanogawa" (río de estrellas) o Vía Láctea, y desde entonces sólo se reencuentran un día al año: el 7 de julio o "doble siete".

¿Cómo será esta vez, en clave de "cuádruple siete", el Día de los Enamorados? Para saberlo, hoy habría que ser japonés.

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