Más de 80 manifestantes del gremio docente y un número aún indeterminado de heridos fue el saldo
que dejó la jornada de protesta de ayer en Perú en medio de
huelgas y bloqueos de distintos sectores productivos del país contra la política del
presidente Alan García.
Hoy los reclamos continúan con cortes de calles en diferentes ciudades y diversas
concentraciones, mientras el Gobierno intenta desarticular los reclamos con la
intervención de las Fuerzas Armadas conjuntamente con la Policía.
Según las autoridades, los manifestantes del Sindicato Unitario de Trabajadores en la
Educación del Perú (Sutep) fueron detenidos en los distritos limeños de Miraflores, San Isidro y
Jesús María por provocar disturbios, alterar el orden público y atentar contra la seguridad
pública, así como por actuar con violencia contra la autoridad.
Sin embargo, de acuerdo con distintas informaciones la violencia en algunas ciudades había
llegado previamente desde las fuerzas policiales que
reprimieron con gases lacrimógenos a los huelguistas, tal como ocurrió en el
aeropuerto de Juliaca, en el sureste de Lima, informó Prensa Latina.
En Cusco, maestros, trabajadores y transportistas bloquearon la entrada y salida de la ciudad
y el Gobierno local decidió cancelar el servicio de trenes al enclave inca de Machu Picchu por
medidas de seguridad.
Por estas horas Lima y otras regiones del país se encuentran fuertemente custodiadas. El
presidente del Consejo Nacional de la Magistratura,
Maximiliano Cárdenas, había advertido que la intromisión castrense puede agravar
los conflictos. Sin embargo, el primer ministro de Perú,
Jorge del Castillo, defendió efusivamente la participación de las fuerzas armadas
y advirtió:
"guerra avisada no mata gente".
A pesar de la militarización de las calles, las protestas se multiplicaron a dos semanas de
cumplirse el primer año de gobierno de
Alan García y a la huelga que los docentes mantienen desde el 5 de julio se
sumaron otros sectores productivos, como mineros y agricultores, informaron medios locales.
En Puno, las protestas ocasionaron un
número indeterminado de heridos, según
Radio Programas del Perú (RPP), cuando cerca de 5.000 personas llegaron al aeropuerto y
ocuparon las pistas de aterrizaje, lo que obligó a cancelar los vuelos mientras la Policía
intentaba desarticular la manifestación.
En la ciudad norteña de Piura, donde se reunieron más de 15.000 personas, y en Tarma, en el
centro del país también se informó de heridos, aunque las autoridades aún no confirmaron estos
hechos.
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