Nueva Delhi - Tras una turbulenta campaña electoral,
Pratibha Patil, de 72 años, se convertirá en la próxima presidenta de la India
tras las elecciones celebradas el pasado jueves. Por lo tanto, está previsto que
el próximo miércoles 25 de julio por primera vez asuma una mujer como jefa de Estado de la
democracia con más población del mundo.
Patil, candidata del gobernante Partido del Congreso de Sonia Gandhi, es centro de una
intensa polémica:
la hasta ahora gobernadora del estado de Rajastán aseguró haber hablado con el espíritu del
líder de una secta, que presuntamente le aseguró que en breve asumiría un cargo administrativo de
alto rango.
Otros comentarios de la política hindú volvieron en su contra a los musulmanes del país, y ni
siquiera las mujeres se entusiasman ante la posibilidad de una presidenta.
En India,
la figura presidencial es meramente ceremonial. El jefe de Estado es considerado
"guardián de la Constitución" y debe ocupar su cargo libre de sobresaltos.
Pero no parece ser éste el caso de Patil, cuyo pasado (y el de su familia) ha
venido siendo publicado en las últimas semanas.
Y de lo conocido, sólo la menor parte resulta positiva. En
1973, la fiscal originaria del estado de Maharashtra
fundó una sociedad cooperativa para ayudar a mujeres sumidas en la pobreza. Según los
sindicatos, Patil benefició a sus parientes con importantes créditos de los que más de 550.000
dólares nunca fueron devueltos.
En 2003, el Banco Central indio retiró la licencia a la institución financiera. Pequeños
inversores continúan reclamando hasta hoy sus inversiones. Una refinería de azúcar fundada por
Patil en 1980 declaró la quiebra en 1999 dejando importantes deudas pendientes.
También se está desarrollando un proceso penal contra el marido de
Patil, Devisinh Shekhawat: al parecer, el director de varias escuelas
condujo al suicidio a un maestro al que venía acosando desde hacía años. La viuda
de un rival acusó también al hermano de Patil como instigador del asesinato de su marido en 2005,
en un caso que está siendo investigado.
Las encuestas revelan que Patil fue la candidata presidencial menos popular de la historia.
Pero la jefa del partido,
Sonia Gandhi, lo intentó todo para aunar la mayoría de los votos de los diputados
de los parlamentos regionales y del Parlamento nacional.
La mayoría de los indios habría preferido un segundo mandato del actual presidente, A.P.J.
Abdul Kalam. El científico nuclear musulmán de peinado extravagante, un alma "joven" de 75 años,
cuenta con una extraordinaria popularidad.
Pero Gandhi quería ver una política de su partido en el cargo. A nivel nacional, Patil era
casi una desconocida antes de su candidatura.
Había manifestado su lealtad hacia la ex primera ministra Indira Gandhi, suegra de Sonia y
asesinada en 1984.
Los opositores de Patil se remiten al ex presidente Fakhruddin Ali Ahmed, apoyado por Indira
Gandhi en 1974 con su mayoría de gobierno.
Poco después, el "guardián de la Constitución" firmó sin demasiado ruido las controvertidas
leyes de emergencia de Indira Gandhi. Ahmed fue responsabilidad de Indira Gandhi, al igual que
Patil estará tras su elección en la conciencia de Sonia Gandhi.
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