Río de Janeiro - La tradicional rivalidad entre brasileños y argentinos tuvo un claro reflejo hoy
en la
final de handball masculino de los Juegos Panamericanos, que se cerró con una
violenta pelea entre ambos equipos.
Restaban apenas
21 segundos, Brasil ya era seguro campeón con una ventaja de 30-22 y en las gradas
se habían iniciado los festejos.
Leonardo Bortolini, una de las figuras brasileñas, anotó un penal para el 30-22
definitivo.
Lo hizo con quizás exceso de displicencia, "sobrando" al arquero argentino Matías Schulz.
Al momento de ser reemplazado, y cuando salía de la cancha, el argentino
Facundo Torres le puso el hombro obstruyendo su paso.
"Leo" le sacó la lengua e hizo un gesto de burla hacia el banco argentino. Esa fue la
chispa que desató el incendio.
Enseguida chocaron
Leonardo Querín y Bruno Souza, y pronto todo degeneró en un caos en el que se
intercambiaban golpes, empujones e insultos.
El árbitro expulsó a dos brasileños,
"Leo" y Jaqson Kojoroski, y a dos argentinos,
Querín y Castro.
"Bicampeao!", atronaba el público mientras efectivos de seguridad tomaron el
centro de la cancha y armaron una línea de lado a lado para separar a los equipos.
"Un, dos, tres, Argentina es nuestro 'fregues'!", gritaron los espectadores,
utilizando un término que es una combinación de
"cliente" y "subordinado". Un recuerdo, además, del reciente 3-0 de la selección
brasileña de fútbol sobre la Argentina en la final de la Copa América.
"Fue el '9' ('Leo') el que empezó todo", dijo el argentino
Gonzalo Carou al salir de la cancha. "Fue un partido muy caliente, nos jugábamos
mucho. Pero las cosas no tendrían que haber terminado así", se lamentó su compatriota
Bruno Civelli.
Pese a que al final regresó la calma -los brasileños no movieron el balón en los segundos
restantes, y hubo abrazos y saludos respetuosos-,
en la salida de la cancha se produjeron incidentes entre el público y los
argentinos. Desde las gradas se arrojaron unos pocos objetos, y algunos jugadores
respondieron con gestos obscenos.
"Fue innecesario, innecesario", dijo a la agencia internacional
DPA
Carlos Nuzman, presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB) y del comité
organizador (CO-Río). "Pero nuestro handball está en gran nivel, estoy muy feliz con el desarrollo
de los Juegos", agregó.
"Es una pena que haya terminado así", dijo el legendario basquetbolista brasileño
Oscar Schmidt, famoso en sus tiempos entre otras cosas por las peleas en que se
involucraba.
Schmidt es probablemente el "hooligan" más reconocido de Brasil en los Juegos, en
los que se lo ve alentar a sus compatriotas superando a veces el límite de lo recomendable.
Los argentinos estaban desolados.
Civelli lamentó
sobre todo la pérdida de la clasificación para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
"No era sólo el valor del oro, sino el hecho de ir a los Juegos. Nos quedamos un poco sin piernas,
quizás por el desgaste de la semifinal con Cuba. Y cometimos dos o tres errores en momentos
importantes, quizás por falta de experiencia. Somos un equipo muy joven, yo con 28 años soy casi el
más viejo, y eso pesa".
"Por más bronca que nos dé, Brasil fue superior a nosotros", reconoció Schulz, mientras
Damián Migueles asentía a su lado: "Ellos nos ganaron bien".
Fuente:
DPA
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