LONDRES- La
emperatriz Josefina, una de las mujeres
más influyentes en la historia de Europa, era una
gran coleccionista
de arte que aprovechó los
saqueos cometidos por su esposo
Napoleón Bonaparte en varios países, revela una exposición que
abre sus puertas el miércoles en Londres.
Las obras expuestas en
Somerset House provienen principalmente de la gran colección que tenía Josefina en
su
castillo de Malmaison, a una hora de París, gran parte de la cual
fue adquirida por zares rusos y pertenece ahora al
museo Ermitage de San Petersburgo.
La muestra -lienzos de artistas italianos, holandeses, franceses, además de esculturas y
vajilla- revela una
Josefina "melancólica",
obsesionada con "la muerte" y con el "temor de una separación de Napoleón", dijo a
la
AFP
Bernard Chevallier, que dirige desde hace 28 años el museo del castillo de
Malmaison.
Según él, Josefina, con quien Chevallier dice tener "
una relación de amor" que dura ya 28 años -"
más de lo que duró la historia de ella con Napoleón", se ufana- no era en el
comienzo una gran amante del arte.
Empezó comprando algunas piezas para adornar el hermoso castillo que había adquirido en la
campiña francesa, que se convirtió en la
residencia favorita de Napoleón y Josefina.
Poco a poco
le fue entrando la fiebre por el arte y se convirtió en una
gran coleccionista, que disfrutó de las
más de 350 obras que exponía en una galería que mandó a construir en Malmaison
para albergar su colección, dijo.
Una de las piezas preferidas de Josefina -que murió en 1814, a los 51 años, cinco después de
su divorcio de Napoleón- era
"La Danseuse",
una escultura ejecutada en mármol translúcido por Antonio Canova, de quien luego adquirió
tres obras más.
Unos 45 lienzos, entre ellos el maravilloso
"Desayuno",
de
Gabriel Metzu (1629-1667), llegaron a manos de Josefina en 1806, tras la batalla
de Jena, cuando
los generales franceses se los quitaron a los Príncipes de Hesse-Cassel.
Algunos otros lienzos que cuelgan en la exposición, entre ellos uno del maestro
Ribera, fueron
saqueados por Napoleón durante la guerra con España, indicó la curadora,
Alexandra Gerstein, en la presentación a la prensa de la muestra, abierta hasta el
4 de noviembre.
Josefina también fue una
mecenas, que
protegió a artistas jóvenes, a quienes les encantaba pintar su retrato, indicó
Chevallier, autor de una biografía sobre la Emperatriz.
Pero Josefina
había acumulado una deuda de 3 millones de francos, que en esa época era una suma
"
gigantesca", y fue por esa razón que
muchas de sus obras pasaron a Rusia, explicó.
El zar Alejandro I compró 38 pinturas por un
millón de francos, y Josefina, agradecida,
le regaló cuatro esculturas de Canova.
Luego, en 1829, una hija del primer matrimonio de Josefina,
Hortense de Beauharnais,
vendió otras 30 obras al zar Nicolas I, cuya hija estaba casada con un nieto de
Josefina,
Maximiliano.
Posteriormente, tras la revolución de 1917, las obras en manos de los zares fueron
nacionalizadas y entraron a
las colecciones del Ermitage.
La exposición fue organizada conjuntamente con
Somerset House, uno de los más hermosos y menos conocidos museos londinenses,
también llamado
Courtauld Institute, y el
Ermitage.
Somerset House está asociado al gran museo ruso desde el 2002, y expone varias veces al año
obras provenientes de sus galerías.

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