La situación social en la provincia de Chaco fue calificada como "un verdadero desastre humanitario" y de "genocidio". Ya son diez los casos de indígenas que fallececieron a causa de falta de alimentación, desde mediados de julio y según denunciaron organismos de derechos humanos hay 80 indígenas con avanzados niveles de desnutrición.
El párroco de la catedral de Resistencia,
Roberto Silva, reclamó la intervención del gobernador del Chaco, Roy Nikisch.
Ayer se informó sobre
dos nuevas muertes en la comunidad toba, por desnutrición y tuberculosis, que se
vienen a sumar a las ocho personas que fallecieron por las mismas causas. Además, una
mujer aborigen de 56 años y con apenas 24 kilos de peso, debió ser trasladada
ayer por miembros de la Comisión de Derechos Humanos del Chaco a la Catedral de
Resistencia para que su caso de desnutrición tomara estado público.
El titular del
Centro de Estudios e Investigaciones
Sociales Nelson Mandela,
Rolando Núñez, informó del fallecimiento de Eliseo Victorio, en Sáenz Peña, y
María García, en Villa Bermejito, que se suman a las ocho muertes registradas desde mediados de
julio.
"Tuvimos accesos a algunas documentaciones médicas y algún listado de personas que están
desnutridas en el seno de las comunidad indígenas y
tenemos contabilizado más de 80 personas desnutridas", señaló el titular del
Centro Mandela a la
Red de Comunicación
Indígena.
"La situación es de
verdadero desastre humanitario. El frió que esta haciendo en estos momentos es lo
último que está ocurriendo y probablemente se produzcan otros fallecimientos", advirtió Núñez,
quien responsabilizó al gobierno provincial y a los intendentes de las localidades donde se
producen los decesos por "la
desastrosa situación en la que se encuentran los hospitales".
Símbolo atroz. Por su parte, el párroco de la catedral de Resistencia,
Roberto Silva, reclamó la intervención del gobernador del Chaco,
Roy Nikisch, por la situación de Molina, cuya situación calificó de "símbolo atroz
de la desnutrición".
"Creemos que es tarea del gobernador de la provincia y de las autoridades del Instituto del
Aborigen Chaqueño (IDACH) revisar y depurar los planteles de funcionarios destinados a las áreas y
promover mayor idoneidad", sostuvo el prelado, en una carta que publicó en el sitio
Indymedia
Argentina.
El cura, que presenció el miércoles pasado cómo la mujer toba era sentada en uno de los
sillones de la catedral chaqueña, habló también de la "
indiferencia más extrema" que hay en la sociedad ante los innumerables casos de
desnutrición y pobreza.
Molina, vive en el barrio Cacique Pelayo, ubicado a "30 cuadras de la casa de gobierno
provincial", según detalló Juan Rossi, que junto al médico Rodolfo Sobko se ocupan en forma
personal y voluntaria de los indígenas en situación dramática.
"
Paren con este genocidio", agregó Rossi al comentar su miedo de que
podía ser detenido (él y el médico) por la policía ante su insistencia en la grave situación de los
indígenas.
En la carta, Silva dijo que constituyen un "
verdadero avasallamiento de la dignidad humana" los casos de desnutrición y
enumeró algunos que trascendieron las fronteras de las comunidades donde viven y mueren los
indígenas y alertó sobre la urgencia de atender a los más necesitados "antes que a las campañas
electorales".
Agregó que "los antiguos dueños de nuestra tierra ven lesionado el derecho fundamental a
cubrir sus necesidades básicas y caen en la peor de las desidias".
El párroco advirtió que los indígenas se ven "condenados a la muerte de los mansos, la de los
que, sin quejarse, ven terminadas sus esperanzas de subsistir y mueren presa de las enfermedades
más arcaicas o del mal más grande que hay en nuestra nación: morirse de hambre en la patria bendita
del pan".
Fuente:
Télam y
DyN


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