Las
comunidades indígenas marcharon hoy por las calles de Resistencia para reclamar la renuncia
del ministro de Salud chaqueño, Ricardo Mayol, ante las once muertes que se produjeron por
desnutrición desde mediados de julio.
Desde el gobierno chaqueño, salieron a defenderse, mientras que
la Pastoral Aborigen y organismos de derechos humanos formularon severos cuestionamientos
al accionar oficial.
El
Centro Mandela, que viene siguiendo
el efecto del hambre entre las comunidades originarias chaqueñas, informó que "el 29 de mayo de
este año un equipo multidisciplinario, dependiente del
Ministerio de Salud Pública de la Provincia del Chaco, detectó e informó el déficit
nutricional de 92 personas, con distintos grados de desnutrición".
Sin embargo, de acuerdo a la organismo, "no se planificó,
ni se ejecutó ningún programa de asistencia alimentaria que respondiera a los
datos y a las conclusiones que recogieran y efectuaran los profesionales en terreno".
"Todo esto, sumado al
colapso de las instalaciones sanitarias del sistema público, con punto de partida
en el Hospital Güemes de Castelli, generó el actual escenario de profundo desastre humanitario",
señalaron.
El gobierno chaqueño rompió ayer el silencio. “
No desconocemos el fallecimiento de pacientes, tampoco desconocemos que la desnutrición
existe. Las muertes que se produjeron son por causas diversas más allá de los tratamientos
recibidos”, intentó justificarse ayer el ministro Mayol.
El
Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA), junto al Equipo Arquidiocesano de
Pastoral Aborigen de Resistencia y el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen de Sáenz Peña, indicó
en un escrito que "los indígenas del Chaco
están sufriendo hambre y desnutrición y no son asistidos en tiempo y forma por el sistema
de salud pública".
"
Los planes sociales de salud y alimentación no llegan o llegan parcialmente o
esporádicamente", agregaron los religiosos, según consigno el
Diario Norte.
“Si miramos más en profundidad podemos ver que
están sufriendo hambre y desnutrición porque sus territorios han sido invadidos y cercados
impidiendo el paso de los indígenas para cazar, pescar, recoger miel, plantas alimenticias
y medicinales. Los montes han sido arrasados con topadoras y los árboles derribados han sido
quemados, exterminando de esta manera la muy importante fuente de proteínas que brindaban los
animales silvestres”, explicaron, para luego reclamar para "que l
as comunidades que han sido despojadas de sus tierras puedan recuperarlas y obtener su
título de propiedad".
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