Un grupo de organismos estatales
comenzó a incorporar a su sistema de salud formal métodos de curación de comunidades
indígenas, ante casos de personas que fallecieron por resistirse a la medicina tradicional
y también para hacer lugar a un fuerte reclamo de los pueblos originarios.
El primer
Centro de Salud Intercultural inaugurado el jueves en la localidad bonaerense de
Olascoaga, partido de Bragado, aspira a convertirse en el "puntapié" inicial de un
sistema "más inclusivo, que no olvide o desconozca" la medicina ancestral de las
comunidades.
El director de medicina Primaria de la provincia, Gustavo Marín, a cargo de la
iniciativa, sostuvo que "el centro pretende integrar la medicina tradicional con la
indígena y es el resultado de un acuerdo con las comunidades después de un año de trabajo".
"Había reticencia de indígenas a incorporarse en el sistema de salud formal por cuestiones
culturales, porque avasallaba su forma de curación, así se formó un sistema paralelo de atención
informal que trataremos de incluirlo en el oficial", sostuvo el funcionario.
El nuevo centro permitirá atender a las comunidades coya, toba y en especial la mapuche, 3
de las 31 etnias que viven en la provincia, mientras se encuentra en trámite la apertura
de otra sala sanitaria en Los Toldos, partido de General Viamonte.
En Misiones, la muerte de más de veinte niños de la comunidad guaraní obligó al gobierno
provincial a convocar a un gabinete de emergencia para afianzar el vínculo entre los indígenas y el
sistema de salud, al que se resistían a acudir. De hecho, el director de Asuntos Guaraníes de
Misiones, Arnulfo Verón, dijo que existen "fallas" en los mecanismos del Estado para atender a las
comunidades y "deben ser solucionadas por la interculturalidad".
En la provincia, la dirección que preside Verón junto al
Programa Salud Indígena, que actúa en todo el país a través de la cartera
sanitaria nacional, pretende brindar asistencia y "en especial concientizar sobre las ventajas de
la 'medicina blanca', a la que muchas veces se niegan a solicitar".
La necesidad de un sistema de salud "multicultural" también se mencionó
en los últimos días en Chaco, donde indígenas denunciaron que "los planes de asistencia y
campañas sanitarias no están enfocadas para que lleguen a los aborígenes", tras la muerte de 11
miembros de comunidades en condiciones de desnutrición.
Estudios oficiales realizados en el marco de la
Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas revelaron que los pueblos originarios
tienen una visión de la salud relacionada a la vida "armónica con el medio ambiente y el entorno",
en oposición a la medicina "biologista" propia del conocimiento científico.
La atención formal en hospitales diverge de la que prefieren indígenas en particular en los
métodos de curación, ya que los medicamentos suelen ser reemplazados con hierbas medicinales y las
intervenciones quirúrgicas por prácticas espirituales.
Los partos, en gran parte de las comunidades de la Argentina, son realizados en los hogares
en forma vertical o en cuclillas y con técnicas de "manteo", que permiten acomodar la posición de
niño por nacer en el vientre para "evitar complicaciones", sostiene los informes sobre el tema.
El reemplazado de
la figura del cacique por el médico en el sistema sanitario formal y del entorno
natural por habitaciones asépticas de hospitales, son otros de los factores que alejan a los
indígenas de los centros de salud, "y sobre los que deben asentarse los nuevos sanatorios",
finalizó Marín.
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