El
Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, reunido en Ginebra en sesión
extraordinaria,
condenó hoy la violenta represión de las manifestaciones pacíficas en Birmania por parte de
la junta militar, que dejó como saldo
cientos de heridos y decenas de muertos, según algunas versiones.
El Consejo
"deplora fuertemente la continuada y violenta represión de las manifestaciones pacíficas en
Birmania, al tiempo que
exhorta al gobierno birmano a la mayor moderación y a
desistir de nuevas violencias contra los manifestantes pacíficos", según el texto
de la resolución aprobada.
La moción también pide la liberación inmediata de los detenidos en las recientes
manifestaciones y de los disidentes, entre ellos, la líder opositora
Aung San Suu Kyi.
El texto difiere del borrador propuesto por la Unión Europea en el que se "condenaba con
fuerza" la represión del régimen.
Las manifestaciones se han sucedido en Birmania desde el 19 de agosto tras una gran subida
del precio de los carburantes y del transporte público. El movimiento tomó envergadura
cuando
se sumaron los monjes budistas: más de 100.000 personas llegaron a desafiar al
régimen durante varios días.
Las protestas
han sido acalladas en los últimos días tras la sangrienta represión llevada a cabo por las
fuerzas birmanas. Además, cientos de personas fueron detenidas.
Por su parte, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,
Louise Arbour, dijo que las "autoridades birmanas no pueden seguir confiando en
que su querido aislamiento les exima de responsabilidades".
"
Cuando las protestas se hacen invisibles, sólo puede crecer nuestra preocupación",
añadió.
Fuente:
AFP
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