Tecalli de Herrera, México - Zalamero, uno de los 23 toros indultados de los más
de 10.000 que se han lidiado en la Plaza México, es el
primer animal de Latinoamérica sometido a un proceso de clonación, el cual inició
en un rancho del estado de Puebla (centro) y continúa en Canadá.
"Se tomaron cuatro muestras de Zalamero, dos de la oreja y dos del anca y se llevaron a
Canadá en un medio de cultivo para reproducirlas. En un mes conoceremos la viabilidad de estos
tejidos para ser clonados", dijo a la agencia de noticias
AFP José Manuel Fernández, criador de toros de lidia y propietario del ejemplar.
La clonación del bovino es llevada a cabo por el mismo laboratorio que en 1996 clonó a la
oveja Dolly, el primer animal del mundo en ser sometido a este polémico proceso de
reproducción y que fue sacrificado en febrero de 2003. A la espera de que los cultivos de tejido
celular y muscular de Zalamero produzcan las suficientes células para ser clonadas, el animal, de
más de 500 kg de peso y al que llaman "Salami" de cariño, pasa sus días en el rancho mexicano El
Rocío, en Tecalli de Herrera, Puebla.
Rodeado de 30 vacas bravas, todas de color negro y con amenazadores pitones, Zalamero se
acerca al ocaso de su vida pues ya tiene 17 años y este tipo de animales vive en promedio 18,
explica Karlo Pastrana, sobrino del propietario del toro y también involucrado en el proceso de
clonación.
"Ha resultado un excelente semental. Aunque ya esté viejito sigue preñando a las vacas y
todas, las 30, cada año tienen a su becerro", explica Pastrana mientras Oscar, el cuidador
de Zalamero, trata de atraerlo con una cubeta de alimento, aunque siempre se mantiene a distancia o
se protege detrás de las vallas.
Zalamero, criado por el torero mexicano Manolo Martínez, fue indultado en 1994 en la Plaza
México, el mayor coso de toros en el mundo, por su "bravura y nobleza" que le dieron un excelente
desempeño en el ruedo, lo que llevó a su actual propietario a clonarlo. "
Lo que buscamos es una mejora en nuestra genética de los animales, sobre todo de
la calidad de la embestida y la bravura. Por eso clonamos a Zalamero, y esperamos que los animales
que obtengamos tengan las mismas virtudes, pero también los defectos del original", comenta
Fernández.
El ganadero explica que
ha recibido muestras de apoyo pero también de crítica por el proceso de clonación,
el cual, en esta primera etapa, apunta a crear cuatro ejemplares genéticamente idénticos a
Zalamero. "Serán idénticos, es cierto, pero al momento de lidiarlos sería completamente distinto,
porque serían lidias diferentes, serían otros toreros, pero la calidad sería la misma", explica
Fernández al reconocer que de dar resultado esta primera clonación, seguiría adelante con más
ejemplares.
El criador de toros se reserva el costo de este proceso, aunque admite que es muy elevado,
por lo que tuvo que asociarse con otras dos personas a las cuales se les entregaría uno de los
animales, mientras que Fernández se quedaría con dos. En Estados Unidos, explicó el ganadero, ya se
han clonado caballos de barriles y toros de monta, clásicos del rodeo estadounidense, y "en los
estudios que se han realizado, muestran el mismo comportamiento que los animales originales". Una
vez que concluya el cultivo de los tejidos de Zalamero, se procederá a tomar el óvulo de una vaca
para extraerle el núcleo e insertar el del toro y realizar una fecundación en laboratorio para
luego colocar el embrión en una vaca receptora, que en nueve meses tendría el producto de este
proceso de clonación.
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