La muestra “Contratapa’s” de la revista satírica Barcelona provocó una fuerte
polémica entre la Universidad Nacional de San Luis y la Iglesia local,
que reclamó su suspensión por considerar que ofende sentimientos religiosos, pese
a lo cual la exposición fue ratificada por autoridades universitarias hasta el 23 de noviembre.
El cruce incluyó
críticas públicas del obispo de San Luis, monseñor Jorge Lona, quien hoy definió como
"injuriosa" la exposición, y la presentación de
una denuncia policial de robo de tres gigantografías exhibidas por parte de los
organizadores.
Desde su apertura, el 9 de noviembre, la muestra generó una fuerte controversia en la capital
provincial, donde
un grupo católico intentó impedir su inauguración e increpó a dos integrantes del staff de
la revista.
Los manifestantes, que se identificaron como estudiantes de la UNSL,
rezaron ese día en las escalinatas de la casa de altos estudios y efectuaron pintadas en
las columnas del ingreso con leyendas como "UNSL= dictadura del relativismo", "Viva Cristo Rey" y
"Ni 30.000 ni inocentes".
Uno de los jóvenes ingresó en el recinto donde se realizaba el acto de apertura y tras
reclamar a los gritos el retiro de tres de las 22 contratapas expuestas, porque a su entender
"insultan y se burlan de la religión", descolgó una de ellas y se la llevó
consigo.
Al día siguiente, en momentos en que se produjo otra discusión entre quienes apoyan la
muestra y los militantes católicos,
otras dos obras desaparecieron.
Anoche, según denunciaron los organizadores de la muestra, hubo un nuevo intento de
robo, que fue impedido por la seguridad que instalaron las autoridades de la Universidad
para evitar más hurtos, según informó hoy la agencia
Infocívica, de
Poder Ciudadano.
Dos de las gigantografías robadas satirizan los casos del padre Julio Grassi,
quien espera un juicio oral por supuesto abuso deshonesto a menores de edad, y
del ex capellán Christian Von Wernich, condenado por delitos de lesa humanidad cometidos
durante la dictadura militar.
La tercera es un dibujo sobre las mujeres que mueren por abortos clandestinos en
Argentina, que el grupo católico atribuye haber incluido en la muestra para
"responsabilizar implícitamente" a la Iglesia de esa situación.
Hoy, el obispo Lona se sumó a la polémica a través de un comunicado en el que advirtió que
"la libertad de expresión no puede fundamentar la injuria a las convicciones religiosas".
"Injuriar no es un derecho humano, sino la violación del derecho humano a ser respetado en la
propia dignidad. Si la libertad de expresión se extendiera a la injuria, toda la pacífica
convivencia social se vería gravemente amenazada", aseguró el prelado.
Tras explicar que "este principio elemental se aplica también a las convicciones religiosas",
precisó que en el caso de San Luis "sin duda está directamente vinculado a la dignidad del pueblo
católico".
Monseñor Lona sostuvo que
"la injuriosa discriminación anticatólica es una ofensa que sufre la Iglesia
entera", y opinó que "en nuestra patria las invocaciones a la no discriminación a menudo
son acompañadas de la manera más contradictoria por esta práctica ofensiva".
"Discriminar así a la Iglesia Católica se ha convertido en una metodología
política", alertó el obispo.
Por su parte, el abogado Marcelo Shortrede, que también participó en los escraches a la
muestra, informó a
Infocívica que está
preparando una presentación judicial por “apología del delito”.
“En una de las gigantografías aparece un árbol de navidad con hojas de marihuana, otro que
dice ‘Aborto ya’, y ambos son delito en la Argentina”, destacó. Shortrede, quien
ha representado al obispado de San Luis en distintos juicios, aclaró que realiza esta presentación
a título personal.
El abogado argumentó que, con las imágenes en las que se ridiculiza figuras religiosas (como
la Virgen María que aparece con cara de hombre, o la imagen de San Cayetano con la cara del padre
Grassi y leyendas en alusión a cada uno de los casos),
“se está realizando una violación a leyes de las religiones y a la libertad
religiosa”. Y agregó: “La libertad de expresión termina cuando comienza el
derecho de los demás”.
El Consejo Superior de la UNSL dispuso ayer arbitrar los medios para la preservación de la
exposición y manifestó su repudio a los "hechos de intolerancia que originaron la sustracción de
algunas gigantografías" que estaban expuestas.
En tanto, los directivos de la revista Barcelona exigieron
a las autoridades políticas de la provincia la pronta aparición de los vinilos con las
contratapas desaparecidas y demandó que se labren "urgentes" actuaciones para dar con los
responsables del robo.
La misma muestra ya había protagonizado un escándalo en agosto pasado, en la provincia de
Tucumán, cuando un grupo de personas que se identificaron como municipales se llevaron todas las
gigantografías, pero luego volvieron a reponerlas.
Fuente:
DyN