En la misma semana en la que fue confirmado para el próximo gabinete, el superpoderoso y cuestionado ministro de Planificación, Julio De Vido, vuelve a ser rozado por un caso de corrupción que involucra a su entorno.
La Justicia puso bajo la lupa a
su secretario privado, Armando Omar Melo, y a
Roberto Baratta, subsecretario de Coordinación y virtual viceministro de
Planificación, por estar vinculados con la
presunta asociación ilícita extorsiva que ofrecía “arreglar” causas en
poder del juez Penal Económico Guillermo Tiscornia.
Melo y Baratta mantuvieron desde sus teléfonos celulares
varios contactos con uno de los principales sospechosos del caso que está a punto
de terminar con la carrera de un magistrado polémico. Se trata de Jorge Raúl Bark, investigado
por la Justicia por intentar cobrar coimas a la empresa Codere para que el juez Tiscornia cerrara
una causa en la que se acusaba a esa firma.
La empresa, dedicada a la actividad de juegos y apuestas, era investigada por Tiscornia por supuesto contrabando y evasión tributaria. Un grupo de personas, entre ellas Bark, se acercó a esta firma y, con sólidos conocimientos de la información del expediente, le propuso el pago de 4 millones de dólares a cambio del sobreseimiento
Baratta y Melo ya declararon ante la Justicia. Los dos admitieron conocer a Bark y que existieron las comunicaciones telefónicas a sus teléfonos móviles. Mañana, el Consejo de la Magistratura inicia el proceso para remover a Tiscornia de su cargo por este caso.
estos son los que vinieron a criticar al menemismo.

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