París, 1980
Llegamos a París con Astor y el flamante segundo quinteto de Piazzolla. Era invierno y
veníamos de Buenos Aires a esta primera gira europea haciendo base en París. Astor estaba viviendo
en La Ile Saint Louis. Ya contábamos con un LP grabado en los estudios Ion de Bs. As. y editado en
Europa por Aldo Pagani, productor de los discos de Piazzolla, incluido aquel legendario álbum
llamado Reunión cumbre. El disco que traíamos bajo el brazo era el primero de aquel segundo
quinteto. El primer tema se llamaba Biyuya, y era el que le daba nombre al LP. Yo y quizá los otros
músicos también –el negro Suárez Paz, Console, López Ruiz– estábamos entre expectantes
y medio descreídos sobre lo que pasaría con esta música en Europa.
Pues bien, rápidamente a través de los conciertos que dábamos comprobamos que el nuevo
quinteto y la música de Astor mataban. El público europeo se volvió loco por esa nueva música, el
Nuevo Tango, que reabrió el mercado de nuestra música instrumental en Europa.
Peleas mediante, entre Astor y Pagani empezamos a grabar en otro sello: Messidor, quizás uno
de los primeros en grabar world music en Europa: Mario Bauza, Patato Valdez y después… Astor
Piazzolla. Eran otros momentos del mercado de la música: los discos se vendían bien, claro, no
existía Internet y hacíamos extensas giras que ayudaban a la venta discográfica.
Me acuerdo del debut de Tango Argentino en París en el Teatro Chatêlet. Estábamos con Astor y
Milva en el teatro de Peter Brooks, La Bouffe du Nord. Nos juntábamos después de las funciones con
el Negro Lavié, integrante de Tango Argentino, y él nos contaba del tremendo éxito que estaban
teniendo. A partir de ese momento, el mercado de nuestra música también se abrió para el baile, de
tal manera que la invasión de turistas que tenemos cada año (y en aumento) se debe al fenómeno
tango, tanto instrumental como bailado. Ya desaparecido Astor, comenzó el tremendo auge de su
música en todo el mundo, a punto tal que hoy es el compositor más grabado de estos últimos tiempos.
Paralelamente, habría de llegar la declinación paulatina de las compañías discográficas.
Empiezan a desaparecer los sellos pequeños y los grandes se tienen que fusionar para sobrevivir.
Sin embargo, el mercado del tango en el mundo sigue creciendo.
Se dispara también el auge de las grandes compañías del tango bailado, después del éxito
inicial de Tango Argentino, en giras exitosas por distintos países del mundo tales como Forever
Tango, Tango Passion, Tango x 2 y muchas otras.
En nuestro país, el mercado de nuestra música debe fundamentalmente su gran expansión al
extraordinario incremento de la actividad turística, atraída por nuestro clima, paisajes, la carne
argentina, el tipo cambiario y fundamentalmente por el tango en todas sus formas, bailado o
instrumental. Y como no podría ser de otra manera, el vino argentino, si es malbec, acompañado por
un buen bife, mejor. ¡Chan chan!
*Músico, testigo y parte de todo lo contado en esta nota.
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