Si era tan sencillo, ¿por qué no lo hicieron antes? Fue Mauricio Macri: aumentó 20 veces el precio
del canon pagado hasta ahora por las cinco empresas dedicadas a vender publicidad en el
“mobiliario urbano”, nada menos que el 1.900 por ciento.
Historia fascinante, es preciso despanzurrar sus entresijos. Patentiza rasgos centrales de la
Argentina contemporánea: rapacidad sin límites de un empresariado amancebado con el aparato estatal
e hipocresías lacrimógenas de un centroizquierda declamatorio que eyacula precozmente promesas
ideológicas que luego no cumple.
Macri demostró que ejercer el poder estatal no es exclusividad de una sola ideología. Cinco
empresas pagaban en total irrisorios 400.000 pesos al año (US$ 8.300 por mes) por facturar US$ 100
millones en ese período. Desde ahora, pagarán ocho millones de pesos. Están desde 2001 sin
contrato, cuando caducaron las licencias concedidas por Carlos Grosso, en 1991. Esa caducidad
coincidió con la caída de la Argentina. Nadie se había ocupado seriamente más del tema, hasta hoy.
El anuncio de Macri provocó ese asombro enervante con que los medios tratan estratégicos
temas urbanos. ¿Por qué las empresas afectadas aceptaban sin chistar un ajuste del 1.900 por
ciento? Porque han ganado hasta hoy dinero en cantidades obscenas y aguardan la licitación de 2008
para continuar haciéndolo.
Junto con el colosal aumento del canon, Macri les concedió permisos provisorios por un año,
pero algunas de las cinco empresas tienen concesiones caducas desde 1996 y otras deben incluso el
canon fijado hasta hoy. Desde 2009 el negocio de la publicidad en vía pública será concesionado a
empresas que el año próximo ganen la nueva licitación.
El negocio queda así: 1.362 refugios para pasajeros del transporte público para Spinazzola;
3.500 “carapantallas” (viejas carteleras municipales, de color verde) para Publicidad
Rainbow, 1.000 “chupetes” transiluminados para Publicidad Sarmiento y, finalmente, la
sociedad Lesko/Siemens/Trabacar sigue a cargo de 7.000 placas señalizadoras de nombres de calles y
avenidas. La decisión central se tomará el próximo semestre, cuando se haga la licitación que no
pudo (o no supo) hacer Aníbal Ibarra, y claramente no quiso hacer Jorge Telerman.
Los jefes citadinos del centroizquierda nunca entendieron el valor determinante del
“mobiliario urbano”, artefactos colocados en el espacio público que encarnan un
formidable avance de unos pocos sobre lo que es de todos. De hecho, este negocio cabalga sobre
barrios de alto y mediano poder adquisitivo. A estas empresas les importan Recoleta, Belgrano y
Palermo, pero no Mataderos, Boca o Soldati. Por eso, en estos barrios no hay mobiliario urbano. ni
refugios para quienes viajan en colectivo. Los hay, en cambio, en barrios donde esos refugios sólo
son rentables soportes de publicidad.
Evidente discriminación de los barrios más humildes. En las zonas más cotizadas, la selva de
carteles y otros artefactos es abrumadora: pantallas municipales, chupetes luminosos, publicidad
pegoteada sobre las cajas que contienen electro-mecanismos de semáforos, refugios peatonales, hasta
meros carteles municipales que identifican plazas y lugares turísticos permanecen tapados por una
cartelería privada asfixiante y descontrolada, aquelarre comercial que Ibarra y Telerman toleraron.
Por eso, el negocio sigue siendo hasta hoy un cachivache normativo, situación que Ibarra y Telerman
no encararon, convalidando un formidable negocio privado a expensas de los porteños. La licitación
original para renovar las concesiones data de 2001 y sigue pendiente. Macri apretó el acelerador:
1.900 por ciento de aumento y liquidar el tema en 2008. La cuestión impacta en la Casa Rosada,
donde, antes con Néstor y ahora con Cristina Kirchner, el poder de Enrique Albistur permanece
vigente, sin cambios.
Albistur es secretario de Medios de los Kirchner desde mayo de 2003, pero también dueño de
Publicidad Rainbow. Por acuerdo con Carlos Avila (ex factotum de Torneos y Competencias, que estaba
en el negocio de las pantallas municipales con su empresa Wellon), ambos se repartieron la ciudad.
Ya desde antes del retorno del peronismo al poder en diciembre de 2001, Albistur pesaba en el
negocio y en el lobby con el poder político. En uno de sus pocos reportajes, afanaba el 20 de mayo
de 2001 en La Nación por enfrentarse con la Embajada de los Estados Unidos, cuyo titular, James
Walsh, solicitaba que empresas norteamericanas fuesen consideradas en la licitación inminente.
Atemorizado, Albistur declaró sarcásticamente: “Voy a tratar de conseguir la carta de
un embajador nuestro para que nos defienda”. Era la licitación más grande que afrontaba ese
año Ibarra, y las empresas extranjeras reclamaban condiciones más transparentes en el pliego. Ese
mismo octubre de 2001, la Legislatura porteña aprobó una ley de “compre nacional” con
facilidades para empresas argentinas sobre las extranjeras.
En carta a Ibarra, Walsh pedía revisar la licitación, ya que las preferencias para las
empresas locales violaban el Tratado Bilateral de Inversión entre la Argentina y los EE.UU.,
“que establece tratamiento nacional a las inversiones extranjeras”. Como preanunciando
enojos kirchneristas con el actual embajador, Earl Anthony Wayne, Albistur decía que “la
actividad empresaria no tiene por qué estar sujeta a los tiempos de los embajadores, creo que
todavía somos un país soberano”. Agregaba: “Me da un poquito de lástima, como
empresario argentino, que estemos tan dependientes del Norte. Sobre todo con los Estados
Unidos…”. Rápido y astuto, el empresario avisaba, sin embargo, que “esto es un
negocio, nunca hay posiciones irreconciliables”.
Hace años que Albistur integra una compleja red de entrelazados intereses privados y
políticos. En noviembre de 2004, Poder Ciudadano solicitó a la Oficina Anticorrupción que se
expidiera sobre un posible conflicto de intereses de Albistur, por los montos destinados a la pauta
de propaganda oficial.
Dos empresas de Albistur fueron contratistas del Estado, entre febrero y abril de 2003, lo
que lo inhabilitaría, según la Ley de Etica Pública, de asumir su cargo, un mes después, el 5 de
junio de ese año. Eran Wall Street y la citada Rainbow, la primera contratada por el Poder
Ejecutivo Nacional en febrero-marzo de 2003 y la segunda, en febrero-abril del mismo año, por un
total de $ 630.000. Hace casi un año, el 4 de febrero último, Diego Genoud escribió en PERFIL que
el secretario de Medios, representante argentino en la televisora chavista Telesur,
“despliega una ingeniería en el Gobierno que ya excede su área. Logró que uno de sus hombres
quede a cargo de la relación con los municipios de todo país desde el Ministerio del Interior.
Pero, de chavista Albistur tiene poco: su prioridad pasa por incrementar sus negocios sin
perjudicar su lugar en el Gobierno. Para eso, diseña una ingeniería que ubica a sus hombres en
lugares estratégicos”.
Ante estos intereses comienza a diferenciarse, saludablemente, Macri. Pero será en 2008
cuando la pulseada final se concrete.
Comentarios a esta nota: 3
28-12-2007 14:52:58 hs | belgranito escribió:
Conocidas las declaraciones de Maradona, manifestando su deseo de conocer al Presidente de Irán, fácil es imaginar el próximo análisis de Pepe dándole con un caño al 10. Espero que dada la chatura intelectual de Diego Maradona, la mía sea una especulación que sólo pretende ser graciosa; aunque analizando los últimos comentarios del Sr. Eliaschev, todo es posible.
David Leandro Serafino
24-12-2007 16:36:33 hs | raulgreen escribió:
Bien por Macri..y bien por Pepe....hay que ser justo en el análisis y criticar lo indeseable ...pero apoyar lo que es bueno. Al amigo Serafino, preopinante, le sugiero que no piense con el bolsillo....y sea justo....no siempre aumentar es malo...a veces..es justo....Sino..que vea el valor fiscal de su vivienda y piense si el mismo coincide con el valor real de la misma.
23-12-2007 16:20:32 hs | belgranito escribió:
Cuando la mayoría de los porteños (entre los que me incluyo)recibimos indignados el ABL con un aumento ¡superior al 300%! (y conste que vivo en Villa Luro), y mujeres y hombres de la cultura denuncian ataques patoteriles por parte de los flamantes funcionarios macristas, el columnista dedica su comentario para encontrar en Macri al ¨libertador¨ de los porteños frente las mafias de la publicidad pública. Rápidos para los negocios, no es un prejuicio suponer que la flamante administración municipal se tomará todo el tiempo que sea necesario para encarar un negociado más rentable. El Sr. Eliaschev o es un ingenuo, o su análisis apunta a ganarse las simpatías de una administración que suele premiar generosamente a sus amanuenses. David Leandro Serafino
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