Ciudad del Vaticano-
El papa Benedicto XVI pidió hoy la paz para el mundo, de Darfur a Sri Lanka y
"en particular por Irak, Líbano y Tierra Santa", y denunció "el terrorismo y la
violencia" de los que son víctimas "los niños y las mujeres", en su tradicional mensaje de Navidad.
El mensaje
"Urbi et Orbi" del Papa se transmite en cerca de 60 países por unas cien cadenas
de televisión y será seguido por los saludos de Benedicto XVI, de 80 años, quien los pronunciará en
63 lenguas.
"Que el Niño Jesús traiga consuelo a quien vive en la prueba e
infunda a los responsables de los gobiernos sabiduría y fuerza para buscar y encontrar
soluciones humanas, justas y estables", añadió el papa, quien apareció fatigado y con
ojeras luego de haber celebrado la misa de medianoche.
Pidió que "en este día de paz, pensemos sobre todo en donde resuena el fragor de las armas:
en las martirizadas tierras del Darfur, de Somalia y del norte de la República Democrática del
Congo, en las fronteras de Eritrea y Etiopía, en todo el Medio Oriente, en particular en Irak,
Líbano y Tierra Santa, en Afganistán, en Pakistán y en Sri Lanka, en las regiones de los Balcanes,
y en tantas otras situaciones de crisis, desgraciadamente olvidadas con frecuencia".
"
Que la luz de Cristo, que viene a iluminar a todo ser humano, brille por fin y sea
consuelo para cuantos viven en las tinieblas de la miseria, de la injusticia, de la guerra", dijo
el sumo Pontífice.
El papa pidió también por "
aquellos que ven negadas aún sus legítimas aspiraciones a una subsistencia más segura, a la
salud, a la educación, a un trabajo estable, a una participación más plena en las
responsabilidades civiles y políticas, libres de toda opresión y al resguardo de situaciones que
ofenden la dignidad humana".
Reiteró su preocupación por "las víctimas de sangrientos conflictos armados, del terrorismo
y de todo tipo de violencia, que causan sufrimientos inauditos a poblaciones enteras" y
subrayó que a este respecto son "especialmente las categorías más vulnerables, los niños, las
mujeres y los ancianos".
Mencionó "las tensiones étnicas, religiosas y políticas, la inestabilidad, la
rivalidad, las contraposiciones, las injusticias y las discriminaciones que laceran el tejido
interno de muchos países" y exasperan las relaciones internacionales".
Benedicto XVI aseveró que "en el mundo crece cada vez más el número de emigrantes, refugiados
y deportados, también por causa de frecuentes calamidades naturales, como consecuencia a veces de
preocupantes desequilibrios ambientales".
Fuente:
AFP
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