El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, negó hoy que el programa lanzado ayer para restringir el
uso de la energía
implique que haya una crisis en el sector "ni mucho menos". El funcionario buscaba
"dejar en claro" las reales motivaciones que tuvo el Gobierno en cuanto a la
medida que incluye el adelantamiento de una hora en los relojes a partir del 30 de diciembre.
"La energía no es un bien renovable, la energía que se gasta se pierde, y por lo tanto
lo que tenemos que hacer es un uso racional del energía", explicó Fernández en
referencia al plan lanzado ayer por el Gobierno y que se extenderá hasta el 16 de marzo del
año próximo.
En diálogo con radio
Mitre, el jefe de ministros explicó que "tenemos que cuidar su uso" porque "
es un conflicto mundial". Se trataba, en rigor, de la enésima vez que el jefe de
Gabinete negaba los problemas energéticos, con la misma vehemencia que ha rechazado problemas
inflacionarios, de infraestructura, de seguridad, etc. etc. En julio pasado, por citar un caso, el
funcionario
había atribuído los problemas
energéticos al frío y no una crisis de infraestructura grave que el gobierno insistía (con el
presidente Kirchner a la cabeza) en no admitir.
Hoy, Cristina Fernández admitió en la Casa Rosada que hubo 50 mil cortes en la jornada en el
ámbito metropolitano.
Ya no se puede tapar el sol con las manos.
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