"Siempre pensamos que era niña. Tenía una cara muy delgadita y ojos bonitos pero muy
tristes. Era menudito (flaco) y permanecía casi siempre encerrado en su casa, con los demás
niños", recuerda
Claudia Martínez, quien vive en la casa contigua a la que albergó al niño en el
deprimido barrio El Progreso.
La vivienda es una rústica construcción de madera, con una baranda naranja y ubicada sobre un
riachuelo, por la cual José Crisanto Gómez, el albañil que recibió al menor, pagaba 110 mil pesos
(50 dólares) mensuales. A El Retiro se llega por lancha, a través del río Guaviare, o por una
carretera en mal estado que el Ejército vigila con recelo y por la que no se permite el tránsito
nocturno, ante el acecho de los rebeldes.
El clima es húmedo y la temperatura de 38 grados centígrados en promedio. En un
cuarto de 15 metros cuadrados dormían Gómez
-quien hoy cuenta con protección oficial ante amenazas de los rebeldes-, su esposa
Liliana
y cinco niños -según dijo éste a las autoridades-,
más Emmanuel. La otra habitación era la de Don Ramoncito, el anciano padre de
Liliana, de orígen indígena, que frecuentaba la plaza de mercado para pedir alimentos y algunas
yerbas con las que preparaba infusiones contra enfermedades que repartía a sus vecinos.
"Era una pura niña. No sabemos si esa fue la orden que le dio esa gente (la guerrilla) a
Crisanto para que nadie sospechara que se trataba del niño de la secuestrada pero igual, a nosotros
no nos cuadraba que fuese hijo suyo", señala Gregorio, conductor del único vehículo del
centro de atención médica. Igual percepción tiene el más veterano vigilante del centro de
salud,
Miguel quien recuerda que la familia de Gómez
"era muy buena cliente" de este hospital.
"No pasaba una semana sin que trajeran enfermo a alguno de los niños. Yo mismo muchas veces
les dejé pasar al servicio de urgencias sin carné del seguro (seguridad social) porque eran muy
pobres", comentó a la AFP.
Según el médico
Andrés Artunduaga, encargado del centro hospitalario, la historia clínica del niñoJuan David Gómez Tapiero (nombre con que Gómez registró a Emmanuel) registra que
lo llevó el 16 de junio del año 2005 a las 7 de la noche presentando
desnutrición severa. Y aquí duró sólo una hora.
"El niño llegó con desnutrición severa y con una fractura en su brazo izquierdo. Por
protocolo médico siempre que un infante menor de un año de edad presenta fracturas sospechamos que
se trata de maltrato infantil y lo remitimos al hospital de San José porque no contábamos con los
equipos médicos para constatar o negar esa teoría", señaló.
En San José, capital del Guaviare, lo atendió el médico Alfredo Barragán quien luego de
examinarlo dio cuenta al estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,
que le retiró la custodia del menor a Gómez. El pequeño Emmanuel, de tres años y
medio, es hijo de Clara Rojas, secuestrada por las FARC en febrero de 2002 junto a la candidata
presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt. El viernes las FARC admitieron que luego de haber
prometido entregar a Emmanuel al presidente venezolano Hugo Chávez,
no lo tenían en su poder. Lo hicieron después que las autoridades colombianas
revelaran el resultado de una prueba de ADN practicada al menor y confrontada con material de su
abuela y su tío, que evidenció una estrecha relación genética entre ellos.
Fuente: AFP
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