Estaba muy entusiasmada en la sección de libros y revistas. La acompañaban su representante y el pequeño London, su perro. Como siempre, los paparazzi retrataron el momento.
Britney Spears no tiene paz. Como si su vida fuera rutinaria y necesitara ponerle
una
pizca de
picardía, la rubia cantante
decidió buscar emociones nuevas en un
conocido sexshop de la ciudad de Los Ángeles. Claro, muy cerca de ella
había fotógrafos que retrataron el momento.
Las crónicas publicadas en los medios locales aseguraran que Britney
se detuvo un buen rato en la sección de libros y revistas. Allí,
revisó una a una las publicaciones que llamaban su atención. No trascendió si,
finalmente, si se llevó alguno.
La cantante, claro, no estaba sola. La acompañaban su representante,
Sam Lutfi y su pequeño perro
London. A él se refirió cuando se la escuchó decir, irónica: "
No sé por que me sacan fotos. Sólo llevé a mi perro a ver algo de porno".

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