Esta tendencia gastronómico-filosófica se afirma en una corriente de alimentación derivada del crudivorismo o raw food, vegetariana y sin cocción, impulsada a principios de los 60 por médicos naturistas.
La misma utiliza alimentos en su punto nutricional óptimo: frutas y verduras de estación orgánicas, semillas “activadas” o brotadas, frutas secas, fermentos y brotes recién cortados para procesar y beber tragos desintoxicantes de clorofila pura. Un estilo de vida ralentizado, que va de la mano de la slow life (vida lenta) y la slow food, enemiga acérrima del fast food.“La comida cocida le da mucho trabajo al cuerpo, deja demasiados residuos y la cocción rompe las enzimas que son proteínas, que sirven para la digestión”, afirmó la doctora Liliana Estrin, médica clínica, cardióloga e investigadora del Conicet; también graduada en acupuntura, macrobiótica y estudiosa de la medicina tibetana, que trabaja con los sistemas energéticos del cuerpo.
Evo es el que decide si mas de 44 millones de Argentinos nos convertimos en fans de la comida cruda,perdón seguro dirán que lloverán gases y esta ves tendrán razón ,ustedes no saben la fermentación que produce la comida cruda y 44 millones de popas al viento nos darán un concierto como este comentario...al pedo.


Ingrese su usuario y contraseña para dejar un comentario. Si no está registrado haga clic aquí para crear un usuario.