París - En Francia una controvertida propuesta ha desatado un
fuerte debate político cultural. El diputado neogaullista Jean Francois Mancel
aboga por que los
museos públicos vendan o alquilen obras de arte de sus depósitos como fuente de
ingreso. ¿Venderán en el futuro los museos de Francia sus Picassos o Monets en vez de
prestarlos, como hasta ahora?
Los directores de los museos advierten que esto puede llevar a una "liquidación de los
museos" y a convertir la cultura en una mercancía. Esto pondría en peligro la "diversidad
cultural", un principio defendido hasta ahora con vehemencia por los gobiernos galos.
La ministra de Cultura, Christine Albanel, recibió hace ya algunos meses por escrito del
presidente Nicolas Sarkozy la petición de reformar el sector cultural y hacerlo más económico. En
otras palabras: ahorrar o dejar cada vez más en el rubro de museos el financiamiento a las propias
instituciones o a patrocinadores privados. La propuesta concreta del diputado Mancel para que los
museos prácticamente comercien con sus obras generó una
ola de indignación. "Así los museos corren peligro de convertirse en galerías de
arte y sus directores finalmente en comerciantes y especuladores", teme un miembro de la influyente
Unión de Directores de las Colecciones Públicas de Francia.
La asociación, de unos 1.000 miembros, se opone fuertemente a la idea. Los museos tienen una
tarea artística, histórica y científica, y aportan a la conservación de la herencia cultural,
argumentan
. "Nuestras prioridades no sólo son exponer obras y acercarlas al público, sino también
conservarlas y coleccionarlas", destaca Sylvie Gonzales, directora del Museo de Arte e
Historia de Saint Denis. La directora del museo ve otro problema en su institución. Muchas de las
40.000 obras de su colección son dibujos, entre otros, de Honoré Daumier y Joan Miró. Son obras
especialmente sensibles a la luz, por lo cual no pueden ser expuestas con frecuencia. Una grave
desventaja en un sistema basado en la economía.
Otro argumento con el cual los directores de museos quieren presionar a la ministra de
Cultura francesa es el principio de las donaciones. Muchos museos pudieron enriquecer sus
colecciones gracias a generosas donaciones. Sólo hace pocos días se regalaron 39 obras de artistas
famosos como Picasso y Giacometti al Museo Matisse en la norteña localidad francesa de Cateau
Cambrésis
. "¿Quien le donará obras a un museo que luego podrían ser vendidas? El término colección
pierde su sentido", advierte Christophe Vital, presidente de la Unión de Directores. Sin
embargo, los directores de otras instalaciones culturales ven la problemática menos dramática. Para
muchos hoy ya existe una práctica de dar y tomar. Frecuentemente se trata de la restauración de
obras.
Durante una de las últimas grandes exposiciones del parisino Grand Palais, un valioso
Rousseau de origen ruso pudo exhibirse porque París se comprometió a restaurarlo. "Es una política
muy usual", confirma una funcionaria del museo parisino de Arte Tribal Quai Branly. Sin embargo, al
mismo tiempo también ella advierte que
el pensamiento comercial podría adquirir preeminencia de forma definitiva sobre criterios
de historia del arte o específicamente de colecciones si los museos pudieran vender sus
obras.
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