MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA JIFE
Al considerar el problema de las drogas a nivel mundial se observan dos hechos
particularmente inquietantes. En primer lugar, las organizaciones delictivas aprovechan las lagunas
de los sistemas de fiscalización de África y el Asia occidental en
relación con las sustancias químicas que se utilizan para la fabricación ilícita de drogas e
intentan establecer centros de tráfico de productos químicos en esa región. Se han descubierto
numerosas remesas sospechosas de precursores destinadas
a África. En segundo lugar, es motivo de preocupación el establecimiento de rutas de tráfico
de cocaína entre países de América del Sur y de África.
Los países que se ven afectados por esos fenómenos deben instaurar medidas adecuadas, tal vez
con la asistencia de países más prósperos, animados de un espíritu de responsabilidad compartida,
para impedir que su territorio sea utilizado como centro de actividades delictivas. Casi 10 años
después de la aprobación de la Declaración sobre los principios rectores
de la reducción de la demanda de drogas por parte de la Asamblea General ha llegado el
momento de reflexionar sobre las inversiones efectuadas por los Gobiernos para reducir la demanda.
Si bien muchos de ellos se han esforzado enormemente, aún queda mucho por hacer. Los Gobiernos
deben reconocer que reducir la demanda y la oferta de drogas ilícitas al mismo tiempo son labores
complementarias que se refuerzan mutuamente.
Insinuar que la legalización de las drogas “solucionaría” el problema mundial que
plantean es hacer
caso omiso de los hechos históricos. Los primeros esfuerzos de fiscalización internacional de
estupefacientes,
emprendidos en 1912, coadyuvaron a reducir el flagelo de la opiomanía en algunos países de
Asia. Unos 60 años más tarde, gracias a la adhesión al Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de
1971, se redujo considerablemente el uso indebido de esas sustancias, que había planteado graves
problemas sanitarios en los decenios de 1950 y 1960. Habida cuenta de esas y otras experiencias,
toda insinuación en el sentido de legalizar el uso de drogas ilícitas parece más bien simplista y
fuera de
lugar. El problema de las drogas no se arregla “así como así”. Los Gobiernos
deben seguir adoptando medidas para hacer frente al uso indebido y el tráfico ilícito de drogas de
manera integral, sostenida y concertada. He ahí la solución. Cruzarse de brazos y no hacer nada
nunca será una opción aceptable.
Dr. Philip O. Emafo
Presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes
LA JIFE AFIRMA QUE LA APLICACIÓN DESPROPORCIONADA DE LAS LEYES SOBRE DROGAS MENOSCABA
LOS TRATADOS
Viena, 5 de marzo (Servicio de Información de las Naciones Unidas) — La Junta
Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), con sede en Viena, ha exhortado hoy a los
Gobiernos a que apliquen la ley de manera proporcionada al procesar a los autores de delitos
relacionados con drogas, ya que no hacerlo así puede socavar los esfuerzos por aplicar
efectivamente los mismos tratados que se procura hacer cumplir con esas leyes. Eltema central del
capítulo I del informe anual de la JIFE correspondiente a 2007, publicado hoy, 5 de marzo de 2008,
en Viena (Austria), es el principio de proporcionalidad y los delitos relacionados con drogas. La
Junta observa que muchos países han avanzado desde que, en su informe correspondiente a 1996,
planteó la cuestión de la proporcionalidad. Sin embargo, algunos países siguen haciendo esfuerzos
desproporcionados, concentrándose en los delincuentes menores y los consumidores de drogas,
en vez de abordar cuestiones más acuciantes como descubrir, neutralizar y castigar a los que
controlan u organizan actividades de narcotráfico a gran escala.
Al mismo tiempo que destaca la necesidad de aplicar a las personas drogodependientes medidas
sustitutivas del encarcelamiento, entre ellas el acceso a programas de tratamiento, rehabilitación
y reinserción, la Junta insta a los Gobiernos a que presten la debida atención a los casos de abuso
de drogas por parte de figuras públicas famosas.
El hecho de que haya personajes famosos que “aprueben” los estilos de vida
relacionados con las drogas reviste especial importancia cuando se intenta disuadir a los jóvenes
de que las consuman, ya que la juventud suele ser la más vulnerable al culto de la fama y alglamour
que la rodea. En el informe se recuerda que cuando una persona famosa consume drogas está
infringiendo la ley. Los jóvenes pueden prejuzgar rápidamente que esos infractores son tratados con
indulgencia y reaccionar
en consecuencia. Esa situación suscita dudas sobre la imparcialidad del sistema de justicia y
podría socavar iniciativas sociales más amplias encaminadas a reducir la demanda de drogas. Lo
mismo puede decirse con respecto a los autores de delitos más graves relacionados con drogas. En el
informe se indica que existen amplias diferencias entre países y regiones en cuanto a la tolerancia
hacia los delitos relacionados con drogas y sus autores. Las sanciones aplicadas a delitos análogos
pueden resultar muy severas en algunos lugares, pero poco severas en otros. Los tratados de
fiscalización internacional de drogas, que están bajo la custodia de la JIFE, promueven y facilitan
respuestas proporcionadas de parte de los Estados a los delitos relacionados con drogas y sus
autores. Sin embargo, sólo establecen normas mínimas. Si bien eso no plantea problemas cuando se
trata de sancionar el tráfico de drogas a gran escala, no existe un “instinto moral”
universal sobre lo
que está bien o está mal cuando se trata de imponer un castigo en los casos menos graves.
Muchos Estados imponen pena de prisión incondicional a los toxicómanos por delitos menos graves,
por ejemplo, la posesión o adquisición de drogas para consumo personal, y esos infractores por lo
general constituyen una proporción considerable de la creciente población carcelaria de algunos
países.
Citando los casos de Afganistán y de Colombia, la JIFE señala la complejidad cada vez mayor
de las operaciones de tráfico de drogas y la corriente aún desenfrenada de fondos procedentes de la
droga a través de las fronteras internacionales. En consonancia con la Convención de las Naciones
Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, hace un llamamiento a los Gobiernos para
que haya “una acción decidida, firme y bien coordinada ... de parte de las autoridades
policiales y judiciales, en particular para intercambiar inteligencia y pruebas con los Estados que
estén en condiciones de
emprender una acción efectiva para decomisar bienes”. En su informe, la JIFE insta
enérgicamente a los Gobiernos a que adopten varias medidas correctivas, entre ellas asignar un alto
grado de prioridad a la promulgación y aplicación de leyes que faciliten el embargo preventivo y la
incautación de los bienes de los traficantes de drogas. También insta a los Estados Miembros a que
amplíen el alcance de los programas de tratamiento del abuso de drogas y rehabilitación en el
entorno penitenciario y el acceso a esos programas. Además, pide a los Gobiernos que aumenten la
variedad de sanciones privativas y no privativas de libertad y que consideren la posibilidad de
recurrir a tribunales especializados en cuestiones de drogas con objeto de prestar atención, en
particular, a las personas que sean muy propensas a recaer en un estilo de vida de alto riesgo,
lo que abarcaría la remisión a tratamiento obligatorio, cuando proceda, como medida
sustitutiva del encarcelamiento.
ASPECTOS REGIONALES DESTACADOS
AFRICA
En su informe anual, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes
afirma que el África occidental se está convirtiendo rápidamente en una ruta importante de
contrabando de cocaína procedente de América Latina hacia Europa y a través de ésta. Según
estimaciones de la Interpol, llegan a Europa de 200 a 300 toneladas de cocaína, principalmente a
través del África occidental, donde la droga se almacena y reacondiciona para ser transportada. Los
países del África occidental carecen de los medios necesarios para contrarrestar ese problema.
Ocurre también que los traficantes utilizan cada vez más a África, en particular el África central,
como zona de reexpedición de precursores como la efedrina y la seudoefedrina. La carencia de una
legislación sólida contra el tráfico de precursores en la mayoría de los países de África facilita
la obtención de productos químicos para la fabricación ilícita de drogas. El 7,6% de los
consumidores de cocaína del mundo se encuentra en África, especialmente en países del África
occidental y meridional y la zona costera del África septentrional. El cannabis sigue siendo la
droga que más se consume en África, donde el consumo también va en aumento. Hay cultivo ilícito de
planta de cannabis y contrabando de cannabis a través de la región a América del Norte y Europa.
Los principales productores de cannabis de la región son países del África occidental (Benin,
Ghana, Nigeria y Togo), el África meridional (Malawi, Sudáfrica, Swazilandia y
Zambia) y el África oriental (las Comoras, Etiopía, Kenya, Madagascar, la República Unida de
Tanzanía y Uganda). Marruecos sigue siendo uno de los productores principales de resina de
cannabis, sustancia esta que se introduce de contrabando en Europa. En algunos países de África
aumenta el tráfico y el abuso de heroína. La droga se pasa de contrabando por vía aérea del Asia
sudoccidental a Europa a través del África oriental (Etiopía, Kenya y la República Unida de
Tanzanía) y el África occidental (Côte d’Ivoire, Ghana y Nigeria) y a América del Norte a
través del África occidental. Además, se utiliza el servicio de paquetes postales para introducir
heroína clandestinamente en Nigeria y Sudáfrica, así como también en Côte d’Ivoire, Malí,
Mozambique y la República Democrática del Congo.
Otro problema que se plantea en la región es el uso indebido de preparados farmacéuticos que
contienen estupefacientes y sustancias sicotrópicas obtenidos sin receta médica por conducto de
vendedores ambulantes y encargados de los servicios de atención de la salud. Los Gobiernos de
África han de abordar el problema, que tiene graves repercusiones para la salud de
su población y su estructura social.
AMERICA CENTRAL Y EL CARIBE
Los traficantes de drogas siguen utilizando la región como zona de tránsito y reexpedición de
drogas ilícitas que se envían a los Estados Unidos y Europa. Se calcula que el 88% de la cocaína
que ingresa en los Estados Unidos pasa por América Central y el 40% de la que ingresa en Europa
pasa por el Caribe, transportada principalmente por aguas del Caribe y el Pacífico o a lo largo del
corredor de América Central. La participación cada vezmayor de grupos delictivos nacionales e
internacionales en el narcotráfico socava el Estado de derecho en la región. En El Salvador,
Guatemala y Honduras esa situación seve exacerbada por las pandillas juveniles o maras, que a
menudo controlan la venta callejera de clorhidrato de cocaína y crack. En América Central y el
Caribe se observa un aumento del uso indebido y el tráfico de cannabis. Si bien la producción ha
disminuido, Jamaica sigue siendo el principal productor de cannabis y el principal exportador de
esa sustancia a otras regiones. Jamaica también presenta la mayor prevalencia anual de uso indebido
de cannabis: el 10% de las personas de 15 a 64 años de edad.
El aumento de la incautación de MDMA es también un indicio de que la región se viene
utilizando como zona de tránsito, lo que da lugar a un consumo creciente de drogas. La Junta
alienta a lospaíses de América Central y el Caribe a reforzar la fiscalización de los precursores
para impedir la desviación y el contrabando de esas sustancias hacia otras zonas para ser
utilizadas en la producción ilícita de metanfetamina.
AMERICA DEL NORTE
Es motivo de preocupación en la región el acusado aumento del contenido de
tetrahidrocannabinol (THC) del cannabis, cuya potencia se ha multiplicado por 10 en comparación con
el promedio del decenio de 1960. El THC es el ingrediente activo de la planta de cannabis. En
América del Norte hay una gran producción de cannabis. Los Estados Unidos de América, México y el
Canadá producen alrededor de 5.000, 4.000 y 800 toneladas de cannabis, respectivamente. En el
Canadá la producción interna basta para atender a la demanda. El 90% de la cocaína que ingresa de
contrabando en los Estados Unidos procede de Colombia y pasa por el corredor de México y América
Central. Todos los años ingresan en el Canadá entre 15 y 25 toneladas
de cocaína, principalmente procedente de Colombia a través de los Estados Unidos o en remesas
enviadas desde el Caribe.
En América del Norte el tráfico de drogas está controlado por organizaciones delictivas
poderosas que cuentan con ingentes recursos. Esos grupos delictivos vienen librando una guerra
abierta contra las autoridades mexicanas para lograr que México siga siendo la principal ruta de
tránsito de la mayoría de las remesas de cocaína destinadas a los Estados Unidos. También siguen
lucrando con el tráfico de heroína, metanfetamina y cannabis en los Estados Unidos.
Se calcula que en los Estados Unidos unos 6,4 millones de personas abusan de medicamentos de
venta con receta que contienen sustancias sujetas a fiscalización internacional. La Junta exhorta
al Gobierno del Canadá a que suprima programas como el de suministro de “equipos más
seguros” para fumar crack, que comprenden la boquilla y el filtro de la pipa, aprobado por la
Dirección de Salud de la Isla de Vancouver, ya que esos programas contravienen el artículo 13 de la
Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias
Sicotrópicas de 1988. La distribución de ese material, entre otras cosas, pipas de crack, a los
consumidores en Ottawa y Toronto y la existencia de lugares de inyección de drogas son contrarias a
los tratados de fiscalización internacional de sustancias, a los que se ha adherido el Canadá.
AMERICA DEL SUR
Los estudios recientes efectuados en la región muestran que sigue aumentando allí el abuso de
cocaína. Casi el 50% de los drogodependientes que siguen un tratamiento, abusan de estupefacientes
del tipo de la cocaína y el 26% de ellos abusan del cannabis. La delincuencia organizada, la
violencia y los homicidios relacionados con las drogas siguieron causando estragos en los países de
América del Sur. El fortalecimiento de la cooperación entre las autoridades policiales de la región
redundó en la incautación de un volumen de cocaína que representa alrededor del 40% de la
fabricación ilícita mundial de esa droga.
Toda la región se ve afectada por el cultivo ilícito a gran escala de arbusto de coca,
adormidera y planta de cannabis, así como por la fabricación y el tráfico de drogas ilícitas. Según
la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2006 el 50% del cultivo mundial
de arbusto de coca correspondió a Colombia, el 33% al Perú y el 17% a Bolivia. El cultivo ilícito
de arbusto de coca se extendió en pequeña escala al Ecuador y la República Bolivariana de
Venezuela.
En Colombia la superficie total estimada de cultivo ilícito de arbusto de coca disminuyó
notablemente en 2006, hasta llegar a 78.000 hectáreas, cifra que equivale a alrededor de la mitad
de la registrada en 2000 (163.000 hectáreas). En el Perú la superficie total de cultivo de arbusto
de coca aumentó a 51.400 hectáreas en 2006. También aumentó ese año en Bolivia a 27.500 hectáreas
(el 8%). En América del Sur la fabricación prevista de cocaína fue de 800 a 1.000 toneladas por año
entre 1997 y 2006. En 2006 se intensificaron en Colombia las actividades de erradicación del
cultivo ilícito de arbusto de coca y se logró erradicarlo en una extensión sin precedentes de
213.555 hectáreas, lo que equivale a un 26% más que en 2005. Sin embargo, los esfuerzos de
erradicación se vieron contrarrestados, principalmente en Colombia, por el mejoramiento de los
métodos de cultivo, la siembra de nuevas variedades de arbusto de coca y la eficiencia cada
vezmayor de los laboratorios clandestinos que procesan la hoja de coca. En el Perú se erradicaron
cultivos ilícitos de arbusto de coca en 12.686 hectáreas. En Bolivia se
erradicaron cultivos de arbusto de coca en 5.070 hectáreas.
La Junta pide a los Gobiernos de Bolivia y el Perú que adopten medidas para prohibir la
venta, la utilización y los intentos de exportar hoja de coca con fines incompatibles con los
tratados de fiscalización internacional de drogas. Preocupan a la Junta las repercusiones negativas
del aumento de la producción de hoja de coca y la fabricación de cocaína en la región.
Prácticamente en todos los países de América del Sur se produce cannabis, y el principal productor
de la región es el Paraguay. Ese país abastece parcialmente al mercado ilícito de cannabis del
Brasil. En la República Bolivariana de Venezuela el volumen de cannabis incautado en 2006 superó
las 21 toneladas, y en otros países, entre ellos el Ecuador y el Perú, se registraron menores
volúmenes de incautación. Según las estimaciones, el uso indebido de cannabis en la región es del
2,3%, porcentaje inferior
al promedio mundial. A fines de 2006, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el
Delito y el Observatorio
Interamericano sobre Drogas publicaron el primer estudio comparativo sobre el uso de drogas
en la
población escolar secundaria en la Argentina, Bolivia, el Brasil, Chile, Colombia, el
Ecuador, el
Paraguay, el Perú y el Uruguay.
Según el estudio, la prevalencia del uso indebido de drogas durante el
año anterior había alcanzado el nivel más elevado en Chile en lo que respecta al cannabis
(12,7%) y en
la Argentina en lo que respecta a la cocaína (2,5%).
ASIA
Asia oriental y sudoriental
El Asia oriental y sudoriental ha dejado de ser uno de los principales productores
de adormidera ilícita, si bien se sigue fabricando allí heroína ilícitamente. Myanmar sigue siendo
el país con mayor cultivo ilícito de adormidera de la región (27.700 hectáreas en 2007 en total, lo
que entraña un aumento con respecto a 2006). En la República Democrática Popular Lao la superficie
de cultivo ilícito de adormidera fue de 1.500 hectáreas en 2007, la menor cifra registrada desde
1992 La incautación considerable de precursores en Camboya, China y Myanmar revela un aumento de la
fabricación ilícita y el tráfico de estimulantes de tipo anfetamínico en la región. Se han
desmantelado varios laboratorios clandestinos dedicados a la transformación de clorhidrato de
cocaína en crack. El uso indebido de estimulantes de tipo anfetamínico, en particular de
metanfetamina, está aumentando en toda la región. Otro motivo de preocupación es la propagación del
VIH/SIDA causada por el consumo de heroína y metanfetamina por inyección.
El cultivo ilícito de cannabis sigue planteando problemas en Camboya, Filipinas, Indonesia y
Tailandia. La República de Corea posee uno de los índices más elevados de prescripción de
estimulantes usados como anorexígenos, entre ellos la fendimetracina. La Junta alienta al Gobierno
a investigar lo que hay detrás del consumo extraordinariamente elevado de estimulantes, observando
y analizando a fondo las pautas de prescripción de medicamentos. El Gobierno también debería
instruir a los médicos y al público en general sobre el uso racional de los estupefacientes y las
sustancias sicotrópicas y
promover prácticas sólidas de prescripción de medicamentos. Asia meridional El tráfico y
consumo de cannabis y heroína aumentan cada vez más en el Asia meridional. Los traficantes del
África occidental utilizan a los países de la región, principalmente a la India, para el tráfico de
cocaína. Se envía cocaína de América del Sur a la India en pequeñas cantidades y allí se
intercambia por heroína del Asia sudoccidental destinada a América del Norte o Europa. La India
está pasando a ser
uno de los principales países de tránsito, y también de destino, del tráfico de drogas. El
contrabando transfronterizo es relativamente fácil debido a la permeabilidad de las fronteras entre
Bangladesh, Bhután, la India y Nepal. El cultivo ilícito y el consumo de cannabis siguen planteando
problemas en la mayoría de los países del Asia meridional.
Algunos productos farmacéuticos fabricados en forma legítima, entre ellos jarabes a base de
codeína, sustancias del grupo de la benzodiazepina y buprenorfina, se introducen de contrabando
desde la India en Bangladesh, Bhután, Nepal y Sri Lanka. En la India hay grupos delictivos
organizados que se dedican al tráfico de estimulantes de tipo anfetamínico. En el Asia meridional
el consumo de heroína y productos farmacéuticos por inyección contribuye a la propagación del
VIH/SIDA. En la India las zonas de mayor incidencia de la infección por el VIH/SIDA relacionada con
las drogas siguen siendo la frontera nororiental con Myanmar y las grandes zonas urbanas. En
Maldivas, del 20% al 25% de los drogodependientes consumen drogas por inyección. El
porcentaje de drogodependientes que se inyectan drogas aumentó del 8% en 2003 al 29% en 2006,
y el 75% de los autores de delitos relacionados con drogas que están en la cárcel son consumidores
de drogas. La Junta observa con preocupación que en Bhután y en Nepal no se dispone de información
adecuada sobre el abuso de drogas.
Asia occidental
En 2007, el cultivo ilícito de adormidera aumentó un 17% en el Afganistán, pese a los
esfuerzos del Gobierno y a la asistencia que le prestó la comunidad internacional a lo largo de los
cinco últimos años. Con una superficie total de cultivo de 193.000 hectáreas y una producción de
opio calculada en 8.200 toneladas, corresponde ahora al Afganistán el 93% del mercado ilícito
mundial de opiáceos.
La Junta expresa su preocupación por el hecho de que en el Afganistán se siga disponiendo de
precursores, en particular de anhídrido acético, para la fabricación ilícita de heroína y recuerda
a todos los Gobiernos que ese país no tiene necesidades legítimas de esa sustancia. El contrabando
de opiáceos del Afganistán se desplaza principalmente a través de la República
Islámica del Irán, el Pakistán y países del Asia central. El tráfico de drogas a gran escala
en esos países redunda en delincuencia organizada, corrupción y una elevada demanda ilícita de
opiáceos. En la República Islámica del Irán se registra la mayor tasa de abuso de opiáceos del
mundo. La mayor oferta de opiáceos en el Asia central trajo aparejado un ascenso alarmante de la
delincuencia relacionada con las drogas, el abuso de estupefacientes y la propagación del VIH/SIDA.
El número de casos de VIH/SIDA registrados oficialmente en la región pasó de 14.799 en 2005 a
19.197 en 2006, es decir, aumentó un 30%, debido principalmente al consumo de drogas por inyección.
El Cáucaso meridional se viene utilizando también como zona de tránsito de las remesas de opiáceos
procedentes del Afganistán, lo que da lugar al aumento del abuso de drogas. La situación con
respecto al tráfico y el uso indebido de drogas probablemente seguirá empeorando en Armenia,
Azerbaiyán y
Georgia. La Junta recomienda un mejor intercambio de información, un control fronterizo más
eficiente y la coordinación regional y nacional de las actividades de fiscalización de drogas.
Varios países de la región se utilizan para el tráfico de drogas, entre ellos la República
Árabe Siria, país de tránsito de cannabis, cocaína, heroína y morfina hacia Jordania y el Líbano, y
de comprimidos falsificados de Captagon (que contienen principalmente anfetamina) hacia países del
Golfo Pérsico. Otro problema de la región es el uso indebido de estimulantes de tipo anfetamínico,
que sigue extendiéndose en la República Islámica del Irán, Turquía y varios países de la península
arábiga.
EUROPA
El cannabis sigue siendo la droga que más se consume en Europa. Europa occidental sigue siendo
el mayor mercado mundial de resina de cannabis, si bien la incautación de ésta ha disminuido en
algunos países de la región, hecho que puede estar vinculado a la disminución de la producción en
Marruecos. Se ha informado de la existencia de cultivo ilícito de planta de cannabis en Albania,
Alemania, Bélgica, Bulgaria, los Países Bajos y Polonia. En Alemania, el cultivo ilícito de plantas
de cannabis bajo techo y con equipo profesional ha venido aumentando desde 2002. España e Italia
poseen la mayor prevalencia anual de consumo de cannabis de Europa occidental. Si bien en Italia
aumentó la prevalencia anual del consumo de cannabis por parte de los jóvenes y los adultos, en
España permaneció estable. En el Reino Unido se registró una disminución de la prevalencia anual y
mensual del consumo de cannabis en Gales e Inglaterra. Bulgaria, Grecia, Malta y Rumania
comunicaron los menores porcentajes de consumo. Europa sigue siendo el segundo de los principales
mercados de cocaína del mundo. En 2006 la incautación de cocaína aumentó considerablemente en
Alemania, España, Finlandia, Irlanda, Portugal y Suiza y disminuyó en Austria. Los índices más
elevados de consumo de cocaína se registran en España, el Reino Unido e Italia.
Prácticamente toda la heroína que circula en los mercados de drogas ilícitas de Europa se
origina en el Afganistán. Turquía es el principal corredor para el traslado de las remesas de esa
droga a Europa occidental y sirve de punto de partida de la ruta de los Balcanes. También se pasa
heroína de contrabando a lo largo de la llamada “ruta de la seda”, a través del Asia
central, hacia la Federación de Rusia, donde se consume o se transporta hacia Estados miembros de
la Unión Europea. Por otra parte, el tráfico de heroína pasa a lo largo de otra ruta que va del
Afganistán al Pakistán y, desde allí, por aire o por mar, a
Europa.
En la mayoría de los países de Europa occidental disminuye la incautación de heroína; sólo ha
aumentado en España y Alemania. Se utiliza cada vez más el ramal meridional de la ruta de los
Balcanes, que pasa por Estambul, Sofía, Belgrado y Zagreb, para el contrabando de opiáceos de
origen afgano hacia la Federación de Rusia y otros países de la región.
Se calcula que 3,3 millones de personas consumen heroína en Europa. El consumo de opiáceos ha
permanecido estable o ha disminuido en Europa occidental y central, si bien ha aumentado en la
Federación de Rusia y en otros países de Europa oriental, así como en algunos países de Europa
sudoriental situados a lo largo de la ruta de los Balcanes. La demanda de tratamiento del abuso de
opiáceos esmayor en Europa oriental (61%) que en Europa occidental (55%). Europa sigue siendo uno
de los principales lugares de origen de los estimulantes de tipo anfetamínico. La incautación de
esas sustancias ha aumentado en Alemania, los Países Bajos y el Reino Unido. En 2006, las
autoridades de la Federación de Rusia descubrieron 1.700 instalaciones de fabricación clandestina,
entre ellas 136 laboratorios químicos utilizados para la fabricación ilícita de drogas sintéticas.
La incautación de MDMA parece disminuir en Europa, y en Alemania y España el descenso ha sido
notable. Si bien la prevalencia anual ha disminuido, el consumo más elevado de MDMA se
registra en
el Reino Unido (Gales e Irlanda del Norte) y en España.
OCEANIA
En Oceanía el abuso de cannabis y de estimulantes de tipo anfetamínico es uno de los más
elevados del mundo. El cannabis sigue siendo la droga que más se consume en Australia y Nueva
Zelandia. Los Estados Federados de Micronesia y Papua Nueva Guinea comunicaron tasas de consumo
superiores al 29%. En Australia, el 11% del grupo de población de más de 14 años de edad consume
cannabis. Hay cultivo ilícito de planta de cannabis en Australia y Nueva Zelandia. En Australia y
Nueva Zelandia se registran tasas elevadas de consumo de estimulantes de tipo anfetamínico. La
fabricación ilícita de esos estimulantes, incluida la metanfetamina, continúa en Oceanía. En
Australia, al parecer Queensland constituye un centro de fabricación clandestina de estimulantes de
tipo anfetamínico que abastece a todo el país. En Australia y Nueva Zelandia, la incautación
reciente de seudoefedrina y efedrina, precursores utilizados en la fabricación ilícita de esos
estimulantes, indica
que los delincuentes están recurriendo al contrabando de preparados farmacéuticos que
contienen precursores para utilizarlos en la fabricación clandestina de estimulantes de tipo
anfetamínico. Todavía es un problema en la región el tráfico de sustancias no sometidas a
fiscalización internacional, como la gamma-butirolactona (GBL) y la ketamina. Los Estados insulares
de Oceanía se utilizan cada vez más como zonas de reexpedición para el contrabando de estimulantes
de tipo anfetamínico y otras drogas ilícitas. Preocupa a la Junta la falta de información
suficiente sobre la situación en materia de drogas en toda la región.
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