Los
pobladores de un sureño pueblo de Israel iniciaron una demanda
contra el gobierno nacional por no implementar medidas que garanticen su seguridad
frente a los ataques misilísticos lanzados por palestinos desde la Franja de Gaza, a sólo cinco
kilómetros.
En concreto, el pueblo demanda al ministro de Defensa
Ehud Barak y al primer ministro
Ehud Olmert por
no instalar el sistema Nautilus, desarrollado en conjunto entre Estados Unidos e
Israel, y que utiliza un
potente rayo láser para hacer explotar misiles en el aire, antes de que alcancen
su objetivo.
La abogada
Nitsana Darshan-Leitner, titular del estudio que representa a Sderot, dijo al
portal
Israel National
News
que no comprende por qué el Gobierno no implementa el aparato en esta región del sur del
país.
Desde 1996 hasta el 2005, Israel y Estados Unidos trabajaron en conjunto sobre un proyecto
para construir un láser de alta energía. El resultado del proyecto fue extremadamente alentador:
muchos expertos consideran que, dentro del rubro, es el arma más exitosa que se construyó hasta la
fecha.
El problema, según la revista
Wired
, es que el sistema Nautilus necesita de miles de galones de químicos tóxicos, el etileno
entre ellos, y que el aparato que dispara el rayo láser
es demasiado grande y demasiado caro. Eventualmente, tanto Israel como Estados
Unidos se bajaron del proyecto.
En la actualidad, una compañía norteamericana impulsa una versión más pequeña del aparato,
bajo el nombre de SkyGuard, pero el gobierno israelí considera que el sistema no está listo para
ser utilizado en el mundo real.
La población de Sderot fue recientemente bombardeada por misiles del grupo fundamentalista
Hamas. “El no utilizar el sistema Nautilus, disponible y poco costoso,
implica una negligencia grave de parte del Gobierno y las autoridades de Defensa
que resulta en la muerte de docenas de habitantes de Sderot”, argumenta Darshan-Leitner.
Sin embargo, según
Wired, el cañón láser no funciona tan bien como suponen la abogado y los pobladores de
Sderot. Durante las pruebas que se hicieron en Nuevo México, Estados Unidos, el sistema logró
neutralizar 46 misiles, pero tenía graves problemas en condiciones climáticas que no eran las
óptimas.
“Si está nublado, hay problemas”, dice Penrose Albright, una ex
autoridad del Pentágono que participó en el inicio del proyecto.
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