Un día como hoy, pero hace 35 años, los peatones que caminaban frente al edificio de Bell, en Nueva
York, eran testigos de un espectaculo singular: Martin Cooper, ingeniero de Motorola, llamaba a
Yoel Engel -investigador de la competencia, los laboratorios de AT&T Bell-
para decirle que saliera a verlo por la ventana.
No hubiera sido nada raro, si no fuera porque
estaba en la calle, pero no usaba un teléfono público: ese día de 1973, Cooper
realizaba la primera llamada por celular de la historia. Motorola le había ganado a Bell la carrera
de la creación del teléfono móvil, y el ingeniero marcaba su creación cumpliendo dos objetivos
fundamentales: comunicarse y fanfarronear.
Si bien el invento definitivo se le atribuye a Cooper, la tecnología que da vida al sistema
celular se venía desarrollando desde fines de 1947. Entonces, investigadores de Laboratorios Bell
propusieron usar torres celulares hexagonales para teléfonos móviles, tras mucho observar los
primeros teléfonos de radio frecuencia.
En las décadas siguientes, mientras la comunicación por radio se popularizaba para usos
militares y civiles, también
avanzaba la tecnología móvil. Aparecieron las primeras redes celulares, pero eran
sistemas cerrados (no se podía llamar a un teléfono de línea, por ejemplo), la llamada se cortaba
si se pasaba de una torre de transmisión a otra y los aparatos llegaban a pesar 40 kilogramos,
entre otras limitaciones.
En los '70, gracias al desarrollo de la tecnología digital y se crearon
las primeras redes celulares en Japón y Estados Unidos. Y recién en los '80 se
empezaron a comercializar, con el Motorola DynaTAC 8000x, el mismo que usó Cooper. Además de
antiestético, pesaba 800 gramos y debía cargarse por diez horas seguidas para poder hablar sólo
una. ¿El precio? apenas
4.000 dólares en 1983.
A pesar de todo, fue un éxito, aunque para unos pocos, al menos al principio. Desde
entonces, proliferaron fabricantes de aparatos, empresa de telefonía, y sobre todo mucha
tecnología. El servicio pasó de las redes analógicas a las digitales en los 90, y hoy al 3G. El
desarrollo también achicó tamaños y abarató costos para popularizarlos.
En 1990, cuando nacían las primeras redes digitales y el GSM, había 11 millones de aparatos
en el mundo, uno cada 500 personas."Nuestro sueño era que algún día nadie hablaría desde un
teléfono conectado. Todos hablarían por teléfonos móviles" declaró Cooper a Reuters hace unos días.
A sus 79 años, completó la mitad de su sueño:
Hoy hay 3 millones 200 mil celulares, uno cada dos personas, y Argentina va camino a
tener más de uno por habitante. Pocos imaginan su vida diaria sin uno.
El avance fue también tecnológico: el invento que Cooper concibió sólo para llamadas de voz,
ahora combina funciones de la computadora, reproductores de mp3, cámaras de foto y video, y una
lista larga de etcéteras.
Hoy, el futuro
de toda tecnología está en un celular.
(*)Redactor de
Perfil.com
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