No todo son aviones en la vida de Enrique Piñeyro. El director y ex piloto dejó
por un rato de lado sus denuncias a la Fuerza Aérea y filmó un documental sobre la vida y la muerte
de una joven fotógrafa.
Bye Bye Life es un documental que
muestra los últimos días de Gabriela Liffschitz, reconocida fotógrafa y escritora
que murió de cáncer de mama en febrero de 2004 y que hasta el instante final vivió en plenitud sin
temer a la muerte.
Liffschitz tenía
una devoción especial por la cámara fotográfica y por mostrar la crudeza de su
realidad. En su libro
Efectos Colaterales expone su cuerpo deformado por el avance de la enfermedad, pero lejos
de expresar lástima encuentra la manera de mostrarse erótica.
Ese extraño erotismo mutilado es lo que fascinó a Piñeyro que la contactó para filmar una
película. Pero el avance del cáncer cambió los planes y el film no pudo realizarse como estaba
pensado, las imágenes que se ven reflejan esa cercanía con la muerte y ese quedarse trunco.
“
Bye Bye Life es el producto de filmar lo que hay. O en otras palabras, es
una persona que eligió morirse en un set de filmación y otra que eligió
documentarlo, pero siempre marcado por los tiempos del deterioro de Gabriela”,
relata el realizador en declaraciones a los medios.
El director de
Whisky Romeo Zulu y
Fuerza Aérea Sociedad Anónima filmó un documental que narra una vida en primera persona:
lo único que importa es Gabriela Liffschitz, sus palabras, su figura, sus enojos.
Ella marca el tiempo y embellece las imágenes.
La película vale como testimonio, para acercarse a esa vida que se apagó tan
rápido y poder conocerla un poco mejor.
El título está tomado del tema musical "Bye bye life" incluido en el final de la película
All that jazz de Bob Fosse.
Bye Bye Life se exhibe el viernes 18 a las 18, 15 en la sala 9 del Hoyts Abasto.
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