Desde que arrancó el BAFICI, hace diez años, se dice y se vuelve a repetir en cada edición
que es un festival snob, para pocos. Es verdad que no toda la gente está dispuesta a
perder sus días sacando entradas y arriesgando malgastar dos horas de su tiempo en un film que no
se sabe si será un bodrio o una obra maestra. Los que amamos el cine, agradecemos la oportunidad de
poder correr ese riesgo.
Es una simplificación y hasta un prejuicio limitar el público del festival a
"modernos" o "vanguardistas" entre otros calificativos. El Bafici está abierto a todo el público y
es un desafío del Gobierno de la Ciudad (sea quien sea el que lo ocupe) poder llevar cultura a la
mayor cantidad de personas posibles.
Muchas películas que valen la pena no tendrán su estreno comercial y el Bafici es la única
oportunidad de verlas. Hasta ahora sólo
I’m not There de Todd Hynes tiene asegurada la llegada a las salas porteñas. En el
Festival se vieron películas imprescindibles que no tuvieron su estreno comercial, por ejemplo:
Spider de David Cronenberg,
Gerry de Gus Van Sant o
Vendredi soir de Claire Denis, por citar algunas pocas.
Además,
el BAFICI abre un espacio invalorable de discusión, ya que en muchas funciones el
público tiene la posibilidad directa de hablar con los directores de la películas que vieron y
preguntarles lo que quieran.
Dejar de ir al cine porque ahora muchos films se pueden bajar de Internet, como se
sugirió en una nota publicada en
Perfil.com,
es una discusión que trasciende el BAFICI. Además para bajar una película se
necesita que haya sido pasada a dvd y la mayoría de los films del Festival ni sueñan con llegar a
ese formato.
Otro punto discutible es si lo exhibido en las salas durante el Festival es o no cine
independiente. En realidad, se trata de sólo un rótulo para diferenciarlo del circuito comercial
tradicional,
el rótulo indicado sería experimental, porque es cine con otros ritmos, otros
sonidos y silencios, y búsquedas estéticas que el cine de Hollywood perdió hace años.
La contracultura, lo que se enfrenta a lo aceptado y conocido, sigue generando reacciones
opositoras, pero algunos creemos que ese es el real camino del arte.
El Bafici de este año es récord de público con 106 mil entradas vendidas en los
primeros siete días. Lo que habría que pensar es
cómo extender la oferta de este tipo de cine al resto del año, y no limitarlo a
sólo 12 días.
Proponer que no se realice más una expresión cultural es algo peligrosamente
reaccionario,
cuando de lo que se trata es de expandir y abrir cada día a más sectores el acceso a la
cultura.
(*) Redactora de
Perfil.com.
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