Hay un horario en que el día definitivamente se desinfla. Los más ortodoxos prefieren salir de la
rutina del trabajo y volver a la rutina del hogar. Hay otros que eligen tomarse una copa, caminar
por ahí, despejarse, comprar compulsivamente objetos inútiles o terminar el día mirando televisión.
Los miembros del
Grupo Los Fiesteros detectaron que, donde todos ven un final, quizás haya un
comienzo, otra cosa. Por eso, a partir de las 19.30, cada quince días, se reúnen en distintos
lugares de la Capital
para tener sexo grupal, sentir que son parte de una película porno o mirar a otros
en acción.
“
Menem lo hizo
”, dice entre risas Daniel, socio fundador del grupo. A fines de los 90 se quedó
sin trabajo y tenía que ver qué hacía con su vida. “Me tomé un par de años sabáticos. No
tenía mucho para hacer y recién empezaba el tema de Internet acá. Chateando conocí a un chico. Nos
frecuentamos dos o tres meses y después
surgió la fantasía mutua del sexo grupal. Pero yo buscaba un lugar donde ir, algo
que ya estuviera armado. El me decía que
con Internet era fácil convocar gente. Dicho y hecho.”
Después de un par de intentos fallidos (“no hubo afinidad entre los participantes, que
eran alrededor de seis varones”), la tercera vez la convocatoria tuvo éxito. “Fue en
abril de 1999, todos fueron invitados por Internet, los únicos que nos conocíamos éramos este chico
y yo. Eso se repitió al mes siguiente porque yo me entusiasmé con el tema. Soy bastante obsesivo
cuando hago las cosas: si esto funciona con seis, tiene que funcionar con más. Y la siguiente vez
fuimos 12, 16, y así.
Hacíamos una reunión por mes. Totalmente gratis, en nuestras casas o
departamentos.”
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