Otra vez, los fantasmas y un nuevo interrogante del sentido común: ¿Cómo pudo volver a pasar esto
El secuestro de José Evaristo Puthod hizo temer que corriera la misma suerte de otras dos
desaparecidos.
El 18 de septiembre de 2006
Jorge Julio López, un albañil de 77 años –detenido-desaparecido entre 1976 y
1979 y testigo clave en el juicio que terminó con la condena a cadena perpetua del genocida Miguel
Etchecolatz, desapareció sin dejar rastros de su casa de La Plata. Su caso demoró en cobrar estado
público y las investigaciones se dilataron. Felipe Solá, gobernador de la provincia, fijó una
recompensa por 200 mil pesos para quien tuviera información sobre el caso. Después de 19 meses, la
cara de López permanece en los patrulleros de la provincia de Buenos Aires y todavía se desconoce
dónde está y qué pasó con Jorge Julio López.
Apenas cien días después del caso López y cuando el gobierno de Néstor Kirchner enfrentaba
los primeros problemas por la medición de precios del Indec, reclamos por la inseguridad y se
escuchaban duras críticas por la falta de protección a los testigos,
Luis Gerez –otro albañil detenido y torturado en una comisaría de Escobar en
1972 y militante kirchnerista- desapareció. Fue el miércoles 27 de diciembre de 2006 en Escobar. Su
testimonio había sido fundamental para que el ex subcomisario Luis Abelardo Patti no asumiera su
banca en el Congreso.
El entonces presidente, Néstor Kirchner tomó el caso en sus manos: en 24 horas se realizaron
más de 50 allanamientos y Gerez era buscado por todas las fuerzas disponibles. El viernes 29 de
diciembre, y por cadena nacional (un recurso que no usaba desde 2003 cuando había pedido la
renuncia de Julio Nazareno) Kirchner volvió a la carga y advirtió: “No podemos ceder a esta
extorsión”. Minutos después, Gerez aparecía en Garín y el Gobierno -a punto de iniciar un
2007 de campaña electoral- se subió a esa aparición, una maniobra mediática muy cuestionada por la
oposición.
En ese contexto, el secuestro de
Puthod volvió a traer dudas y temores.. ¿Quién está detrás de estas
desapariciones de testigos y militantes de los derechos humanos? Como dijo Alberto Fernández cuando
desapareció Gerez: ¿quién se beneficia? Lo concreto es que esto sigue ocurriendo en un país donde
la defensa de los derechos humanos y la condena a los crímenes de lesa humanidad es una política de
Estado
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