A simple vista, el referéndum autonomista en Santa Cruz de la Sierra parece debilitar al gobierno
de Evo Morales al fortalecer a sus enemigos y darles envión a los líderes opositores en los otros
tres departamentos donde habrá comicios en las próximas semanas (Beni, Tarija y Pandano).
Sin embargo, hay un factor que,
como bien resaltan en el blog de "El centro para la
democracia", una ONG con sede en Bolivia, no debería pasarse por alto: la campaña autonomista
ha logrado re-unir a las fuerzas que, en su momento, llevaron a Morales al Palacio del Quemado,
como los sindicatos y los partidos de izquierda, distanciados unos de otros en los últimos meses.
El gran problema está en que vuelven a reunirse en Cochabamba y La Paz mientras que la oposición se
fortalece en Santa Cruz y aledaños.
Oposición a un modelo. Está claro que el motor detrás de la organización del
referéndum es la oposición visceral a Morales y al tipo de Gobierno que busca crear. Lo demuestra
la carta del director de hoy en el cruceño diario
El Mundo, donde el instrumento más usado para defenestrar al presidente boliviano es
compararlo, negativamente, con su aliado Hugo Chávez, el presidente venezolano, y decir que llegó
al Gobierno con menos apoyo que el bolivariano.
La comparación entre Morales y Chávez se desgasta de tan repetida y el resultado de ayer
demuestra que, al menos en términos de poder político, la diferencia entre ambos es abismal. Chávez
puede hacer y deshacer a su antojo con el manejo de riquezas derivadas de petróleo, mientras que a
Morales se le complicará cada vez más administrar las rentas por hidrocarburos si quienes viven
sobre las tierras productoras se elevan en su contra.
Para poder seguir gobernando como quiere, Morales deberá encontrar la forma de que ese apoyo
revigorizado en Cochabamba, La Paz y otras regiones pobres y de mayorías indígenas, pueda
extenderse a los ricos departamentos rebeldes. Sumar apoyo solo en ciertas regiones pero en otras
no, no le alcanza. Necesita afirmarse en tierras opositoras porque, sino, llegará un momento cuando
gobernar se tornará casi imposible.
Tras el resultado del comicio cruceño, Morales denunció que, entre votos negativos y
ausentismo, el Sí en realidad no alcanzó el 50 por ciento. Sea correcto o no el análisis, suena
como el discurso desesperado de un político derrotado y no parece esa la postura que más le
convenga tomar a Morales para encontrar el apoyo que le falta,
Los rebeldes tampoco la tendrán fácil si no consiguen apoyos en tierras moralistas, por más
victorias en referéndums de dudosa legalidad que obtengan. Y es aquí donde entrará en juego
la predisposición al diálogo de
la que hablaba Danta Caputo, en su carácter de directivo de la OEA, hace algunos días.
Morales denunció la ilegalidad del referéndum y, aunque sea entrelíneas, algunos opositores
parecen admitir que su legalidad es, al menos, cuestionable. De no ser así,
no se entendería que anoche mismo hablarán de “la necesidad de armonizar la
normativa nacional”.
Con la ley, amplio apoyo popular en el resto del país y las fuerzas armadas y de seguridad de
su lado, Morales puede pelear para imponer su Gobierno. Deberá lidiar con los opositores quienes
podrán entorpecerlo una y otra vez gracias al amplio respaldo que tienen en sus departamentos.
Falta encontrar a alguien capaz de mediar entre las partes. Será la tarea más difícil de todas.
*Editor de
Perfil.com.