A pesar de que ya no aparece en los medios ni ocupa una banca en el Congreso,
Luis Zamora sigue construyendo su espacio político con la militancia diaria desde
su partido Autodeterminación y Libertad.
Alejado de los debates televisivos,
Zamora volvió a su profesión de abogado en causas ligadas a los crímenes de lesa
humanidad ocurridos durante la última dictadura.
Fue el político de izquierda más votado y su figura logró un enorme respaldo durante la
crisis posterior a 2001. Admite que se equivocó con integrantes de su partido que al asumir como
legisladores se fueron con el kirchnerismo, por eso quiere tener cuidado antes de volver a
presentarse a elecciones. Desde la sede de AyL en Villa Crespo, Zamora criticó con dureza al
Gobierno.
“Con los Kirchner se ensució la lucha de los derechos humanos”, arrancó el
dirigente y siguió: “
Ellos intentaron apropiarse la bandera de los derechos humanos, lamentablemente
con algún éxito porque algunas organizaciones los apoyan. Pero estamos lejos del cese de la
impunidad: los represores siguen libres y hay grupos económicos, como Roggio o Rocca, que avalaron
la dictadura y hoy están al lado de los Kichner haciendo negocios".
El conflicto del campo. El ex líder del Movimiento al Socialismo (MAS) considera
que es legítima la lucha de los chacareros y pequeños productores pero no avala la postura de las
entidades del campo. “La Rural y la CRA son dos organizaciones profundamente enemigas del
pueblo argentino y el país, que se montaron a la lucha de los autoconvocados”.
¿El Gobierno no pudo manejar la situación?
- El gobierno contesta con matonaje y con mentiras, como que las retenciones se usarán para
redistribuir la riqueza, si aumentó en dos millones la cantidad de pobres, a caballo de la
inflación.
- ¿Y qué se debería hacer con las retenciones?
- El que tiene que pagar retenciones es el grupo Grobocopatel que tiene 150 mil hectáreas, no
De Angeli que tiene 16. Pero yo no discutiría las retenciones. La discusión es cómo alimentar a la
gente. Hay que discutir una política alimentaria y agropecuaria. Lo fundamental es pensar cómo
comen 11 millones de personas, si las retenciones son para eso está bien, no para pagar la deuda
externa. Hay un debate inmoral entre el Gobierno y los Miguens sobre quién se queda con la plata.
El dirigente ve con simpatía la lucha liderada por Alfredo de Angeli en Gualeguaychú.
“Alentamos y apoyamos la participación, y que se hayan autoconvocado. Pero lamento que un
productor como él esté siendo expoliado por las exportadoras y que haya aceptado que las cuatro
entidades del campo hayan ido a cerrar la tregua”.
La inflación. Zamora también hace referencia al preocupante crecimiento de la
inflación y asegura: “El alza de los precios viene siendo un síntoma de la fiebre que tiene
la economía argentina y no empezó a subir con el conflicto del campo”.
- ¿Cómo se puede combatir la inflación?
- Una primera cuestión es la de los formadores de precios. La asociación empresaria tiene
enorme ganancias y dice que está preocupada por la inflación, ellos pueden bajarla y no lo hacen.
¿Cuánto ganaron en los últimos 20 años? Una fortuna, bueno, que un año ganen un poco menos. Los
grupos económicos son los que más presionan al Gobierno para combatir la inflación ¿y qué dicen?
Cuiden los salarios, ahí van los traidores del movimiento obrero, los Moyanos a garantizarle al
Gobierno que no van a aumentar más del 19%, cuando la inflación ya fue del 25 o 28%.
- ¿Cuál sería la función del secretario de Comercio, Guillermo Moreno?
- Moreno extorsiona y negocia. ¿Usted cree que los supermercados se dejan asustar por Moreno?
Es una pantomima. Moreno es Kirchner: es la política de apretar y negociar y termina negociando
porque los precios siguen aumentando.
El fundador de AyL
intenta explicar cómo la clase media porteña pasó de votar a la izquierda en 2001 y 2003, y
votar a la derecha en 2007. Zamora afirma: “Tenemos que preguntarnos qué nos pasa
como pueblo. Para presidente votó a Elisa Carrió que es más reaccionaria que los Kirchner. Y el
caso de Macri impactó porque viene de otro sector que no es político. Cuando empezó a mejorar la
situación financiera la clase media buscó un voto conservador, que fuera un cambio en lo político
pero no en lo económico”.
A pesar de la decepción que significó la "borocotización" de sus legisladores, Zamora está
muy entusiasmado y se lo escucha más involucrado que nunca con la discusión política. Dice que se
siente discriminado por los medios, pero desde las sombras se prepara para volver y recuperar el
12% de los votos que obtuvo en 2001 y 2003.
(*) redactora de
Perfil.com