El momento más conmovedor y simbólico de
la
transmisión desde Buenos Aires de “Las voces del secuestro”, el programa conducido
por el periodista colombiano Herbin Hoyos Medina, premio Perfil a la libertad de expresión
internacional, fue sin dudas cuando Mélanie Delloye se comunicó para darle un mensaje a su madre,
Ingrid Betancourt.
Fue conmovedor porque en Colombia, para donde se transmite el programa, era el Día de la
Madre. Y también lo fue por el tono y las palabras que Mélanie utilizó para hablar con su madre, la
ex candidata presidencial, rehén de las FARC desde hace seis años.
“Mamita bella de mi alma, mamita bella de mi corazón, a quien tanto, tanto quiero,
tengo tantas ganas de estar al lado tuyo, quiero poder abrazarte con toda mi fuerza, mamita
perdóname por no haber mandado mensajes, pero no me entraban las llamadas”, suplicó
emocionada.
Después, en perspectiva, todo ello se transformó en algo simbólico: ese mensaje como la voz
de esperanza de quienes luchan contra el secuestro, que domingo a domingo dejan sus mensajes a
Herbin Hoyos Medina, para que sus familiares los escuchen en lo profundo de la selva. Su
entrecortada voz se convirtió, en esos minutos, en un símbolo de la lucha pacífica por la
liberación y era imposible no sentir un nudo en la garganta al oír sus palabras.
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