Después de concentrar el poderío futbolístico europeo en Inglaterra, Manchester United y Chelsea se
batirán hoy en un duelo fratricida por la Liga de Campeones que dirimirá quién de los dos es el
monarca del continente.
Los "Red Devils" intentarán sobre el césped del Estadio Luzhniki de Moscú llevarse la tercera
Copa de Europa de su historia, mientras que los londinenses necesitan empezar a escribir su propia
página gloriosa dentro del torneo de clubes más prestigioso del mundo.
Mientras velan armas, ambos ya consiguieron un logro que venía sospechándose luego de que
tres equipos de la Liga inglesa alcanzaran los últimos tres encuentros decisivos de Liga de
Campeones: protagonizar la primera final completamente inglesa de todas las disputadas hasta el
momento en el campeonato.
La globalización protagonizada por la Premier League, encarnada en las inversiones realizadas
por multimillonarios extranjeros y la llegada masiva de jugadores no británicos, le permitió llegar
a este lugar de privilegio, aunque haya algunos en la isla que adviertan sobre el costo futuro de
la presente gloria. Algo que no preocupa en nada a los 40.000 fanáticos que comenzaron su
peregrinación a Moscú con la esperanza puesta en la victoria final, deseo que contrasta con el de
los moscovitas, que sólo esperan que sus ocasionales visitantes se comporten como se debe.
No es un problema que preocupe al escocés Alex Ferguson y al israelí Avram Grant, dos hombres
con diferentes bagages e historias tras de sí que ostentan hoy la responsabilidad táctica de dos
clubes que han ganado los últimos cuatro títulos de Liga en Inglaterra.
Ferguson, en el banquillo del Manchester United por 22 años en los que ganó más de dos
docenas de títulos como técnico, desafiar la capacidad de Grant, quien disfrutó del éxito obtenido
en clubes de Israel pero sólo conoce lo que es el Chelsea desde septiembre pasado.
El antecedente favorece al experimentado escocés: la última Liga, aunque definida sólo en la
última jornada y por diferencia de goles, se quedó en Old Trafford.
"Hubiese sido difícil si no ganábamos", admitió el técnico. De repetirse el vencedor,
Ferguson se alzaría con su segunda Champions League tras haberla obtenido la de 1999 en Barcelona
gracias a la dramática victoria sobre el Bayern Múnich por 2-1.
Pero hay algo que Ferguson tiene claro: "Si ganamos la Champions League, este ser mi mejor
equipo".
La estrella indiscutible de este nuevo Manchester es el portugués Cristiano Ronaldo, un
futbolista cuyo juego creció de forma exponencial en los últimos años. Ahora suena como el gran
favorito para el próximo Balón de Oro, pero gran parte de sus opciones pasan por la cita de hoy: el
momento de los grandes jugadores.
La última vez que Chelsea y Manchester se midieron en una final fue en la de la Copa Inglesa
de 2007, un recuerdo que todavía duele a Ferguson, derrotado por el portugués José Mourinho aquella
vez.
"Creo que ser una final muy inglesa, pero diferente a la de la FA Cup, estoy convencido.
Nosotros estamos m s frescos, así que espero una actuación mejor", señaló.
Del encuentro de hoy participará seguramente el histórico mediocampista Paul Scholes, que no
pudo jugar la final europea del '99 por haber sido expulsado en la semifinal contra el Barcelona. A
pesar de que el ruso Roman Abramovich, dueño del Chelsea, le pidió a Grante un estilo de juego
atractiva, no parece probable que el fútbol organizado de los "blues" vaya a cambiar.
Una victoria no sólo le daría al club su primera Liga de Campeones -ganaron dos veces la Copa
UEFA-, sino que le otorgaría aire al propio técnico, acuciado por los rumores que lo ponen fuera
del puesto si no levanta la "Orejona".
"Cada vez que haces historia, querés que sea la base del futuro. Estamos muy, muy contentos
con haber llegado por primera vez en la historia del club a la final, pero no nos conformamos sólo
con eso. Queremos más", dijo el israelí.
El porvenir personal de Grant no es algo que le preocupe: "Hablaremos del futuro después del
miércoles, pero puedo prometer que será muy bueno para el Chelsea".
Uno de los lugartenientes de Grant en la cancha será Michael Ballack, que ya sabe lo que es
jugar una final. Perdió frente al Real Madrid el título de la temporada 2002 defendiendo la
camiseta del Bayer Leverkusen. El alemán vive un final de temporada decisiva tras un comienzo
desolador por las lesiones y tiene fe en sus posibilidades.
"El United es un gran equipo, así que este va a ser un examen muy importante, pero nuestra
forma de los últimos meses nos permite creer verdaderamente en nosotros", confió.
El plantel entero quiere vivir en carne propia lo que ya sintieron el brasileño Iuliano
Belletti, campeón con el Barcelona en 2006, y el ucraniano Andrei Shevchenko, vencedor con el Milan
en 2003. "Es uno de los partidos más grandes que uno puede jugar", reflexionó Ashley Cole. No podía
ser de otra manera estando en juego ser el dueño de Europa.
Fuente: AFP.
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