A mediados de mayo, legisladores de los principales partidos opositores se comprometieron ante
dirigentes de las cuatro entidades del agro a juntar un millón de firmas para impulsar una
iniciativa parlamentaria que permita anular las retenciones móviles.
Establecidas por una resolución del Ejecutivo,
las retenciones no pasaron nunca por el Congreso, lo que impidió que diputados y
senadores opositores se opongan o propongan modificaciones al proyecto.
Visto desde el exterior, este hecho es, por lo menos, llamativo. Sobre todo si se tiene en
cuenta que, dada la escasez de alimentos en el mercado internacional y el alto precio de las
commodities agrícolas,
muchos gobiernos están optando por resguardar a los productores locales para asegurarse el
abastecimiento.
Estados Unidos. La semana pasada, por ejemplo,
el Congreso de Estados Unidos aprobó el polémico Farm Bill, que amplía y
profundiza el
sistema de subsidios a la agricultura con un presupuesto de 307 mil millones de dólares por
año, por un lapso de cinco años.
Incluso, y yendo aún más lejos,
los autores de la ley ataron los pagos de subsidios futuros a los precios récord de las
commodities en la actualidad, lo que podría derivar en que el gobierno termine debiendo
dinero a los productores si los precios bajan.
Pese a las críticas, y como demostración del poder que tiene el lobby de la agricultura, los
legisladores
decidieron mantener la ley que requiere que todos los alimentos que el gobierno envía al
exterior en concepto de ayuda humanitaria sean comprados a productores locales y
transportados en barcos estadounidenses.
Europa. Reunidos en Bruselas, diputados de la mayoría de los países europeos
defendieron la semana pasada la política conocida con el nombre de Agricultura
Común (CAP), fundamental para que la región produzca los alimentos más caros del mundo.
Pese a que en el pasado el Parlamento Europeo llamó la atención sobre las desastrosas
consecuencias del aumento del precio de las commodities agrícolas, al discutir la CAP, el ministro
francés Michel Barnier declaró que
la crisis alimentaria es una excelente razón “para preservar la capacidad de Europa
de producir alimentos”.
Mientras tanto, los
altísimos estándares de calidad que establece la UE son otra forma de proteger a la
producción local. Durante la sesión de la semana pasada en Bruselas, por ejemplo, se votó
la extensión de una prohibición a la importación de pollos estadounidenses que son lavados en cloro
para garantizar su higiene. “Los europeos tenemos estándares distintos”, dijo Barnier.