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Admirar a los EE.UU.

Son legión en el mundo quienes hubieran preferido que todo siguiera igual en EE.UU. No pueden admitir, por necia rigidez ideológica, que la candidatura presidencial de Barack Obama significa un fenómeno colosal.

Ver Comentarios (27)

Por Pepe Eliaschev | 06.06.2008 | 23:18

Obama candidato. Fue el hecho político de la semana en el mundo. ¿Una lección para la Argentina?

Son legión en el mundo quienes hubieran preferido que todo siguiera igual en EE.UU. No pueden admitir, por necia rigidez ideológica, que la candidatura presidencial de Barack Obama significa un fenómeno colosal.
Luego de noviembre, cuando el sucesor de George Bush sea elegido, la nación norteamericana tendrá posibilidades ciertas de emprender un camino nuevo, una mesurada pero firme recuperación de su deteriorado prestigio moral.
La campaña que el Partido Demócrata acaba de concluir es una ejemplar exhibición de voluntad democrática. Casi 37 millones de ciudadanos participaron de las primarias demócratas. Otros 9,5 millones votaron en las republicanas. Esta foto exhibe el fornido carácter representativo de un mecanismo que, embebido de voluntad política, rebosa de legitimidad democrática.
Es natural el excitado entusiasmo que la candidatura de Obama produce en casi todo el mundo. En la Argentina es poco probable que abunden juicios justos y equitativos de este fenómeno. Siempre es más fácil y rentable aquí castigar a los EE.UU. por todo, pero escasean voces libres que admitan que en un sistema como el norteamericano pueden darse estos cambios en una sociedad que elige recorrer nuevos caminos, apuntar a una dirección diferente, adoptar actitudes diversas.
La victoria de Obama es una ocasión legítima para admirar sin vergüenza a ese país. Pero casi nadie que se llene la boca con valores “progresistas” quiere pagar el precio de apartarse del compulsivo mandato de odiar a los yanquis.
En su momento más oscuro en décadas, chapoteando en el barro ensangrentado de la tragedia iraquí, justificadamente cuestionadas sus credenciales democráticas por las siniestras cárceles clandestinas, los EE.UU. han apelado a sus instituciones,  relegitimaron el sistema político vigente hace más de dos siglos y marchan hacia una reconversión serena pero firme de su actual y penoso predicamento.
Como candidato presidencial, Obama no es sólo el resultado de la intensa y admirable militancia que terminó recogiendo 19 millones de votos: es también la confirmación de que es posible debatir, polemizar y disputar el apoyo de una colectividad sin descalificar ni ignorar al adversario. Los 17,5 millones de votos por Hillary Clinton patentizan también esa fornida realidad: al participar tan masiva y entusiastamente, los norteamericanos han revalidado el carácter vital de su democracia. Es, además, un turning point espectacular por otras razones: Obama tiene apenas 46 años y su piel es oscura. Concita una doble condición de expresión de evolución generacional y étnica en las prácticas y costumbre del cuerpo político de esa nación.
Aunque no llegue a la Casa Blanca en enero de 2009, el negro Obama ya abrió las puertas a nuevos y muy superiores espacios de inclusión y universalidad civil, 40 años después del asesinato de Martin Luther King. Esa tolerancia ensanchada tendrá repercusiones en las políticas de los EE.UU. hacia pueblos de todo el planeta ajenos a los contornos estrictos de la cultura occidental de prosapia cristiana.
La impopularidad de Bush ha sido enorme y en casi todo el mundo, pero pocos se animan a conceder que la dureza y torpeza de sus decisiones no impidieron que el país discutiera abierta y apasionadamente los caminos a seguir. El candidato republicano John McCain no es un seguidor del actual gobierno en sentido estricto y literal, ni responde al comprimido y recalentado cenáculo neoconservador que nutrió la ideología y las opciones de la Casa Blanca durante ocho años.
En el mundo entero, el deseo de un cambio en Washington era clamoroso y una contienda Obama-McCain significa eso. Ya sucedió anteriormente: después de la tragicomedia de Richard Nixon y el interregno de Gerald Ford, los norteamericanos eligieron en 1976 a un hombre de 52 años, Jimmy Carter, que exhibía –sobre todo– credenciales éticas como ventaja comparativa. Son momentos en los que se refleja el carácter abierto de la democracia norteamericana, naturalmente infectada del virus plutocrático y en lucha permanente contra el poder de los lobbies, pero sin embargo capaz, como sucede de nuevo ahora, de imprimirle un cambio de rumbo a su situación.
Una mujer con méritos propios, Hillary Rodham Clinton, y un afronorteamericano han peleado la candidatura y celebraron nada menos que siete debates públicos por TV. ¿En cuántos países del mundo se registra tamaña disponibilidad para la discrepancia abierta y civilizada?
Ese rasgo de los EE.UU. encendió durante décadas la pocas veces admitida admiración que produce este país de escala desmesurada, de tropelías imperdonables y, además, de excelsas magnificencias. La imaginación del mundo puede volver a sentirse capturada por este país, cuya versatilidad para cambiar suele desconcertar a quienes en el fondo prefieren la ineluctable parálisis de las sociedades cerradas.
Obama pertenece, además, a la era de Internet. Claramente, es de esa cultura y se ha manejado desde y con la red para reclutar, convencer y recaudar. Nada más democrático y transparente que financiar la política desde la Web. ¿Acaso alguien puede imaginar que tal cosa sería posible en la Argentina? Una campaña montada sobre los pequeños aportes de una muchedumbre, ¿prosperaría en este reino de la opacidad, los subsidios y los aportes clandestinos?
Hay, además, otro ángulo, derivado del famoso New York New, York de Frank Sinatra, cuando advierte que “If I can make it here, I can make it everywhere”. La candidatura de este hijo de un inmigrante de Kenia es un peldaño superior a la historia del judío alemán Henry Kissinger, convertido en canciller. Habla de corrimiento, evolución, triunfo del reformismo posible. Obama asume la condición de figura “transformacional”, equivalente a dos asesinados ilustres: John F. Kennedy y el citado Luther King.
Claro, molesta que el enemigo predilecto cambie. Irrita que la mirada en blanco y negro se revele deficitaria e incluso deformante. Esta temporada magnífica de participación popular y vigor democrático en los EE.UU. es, en cambio, una fenomenal noticia para quienes vemos en estos símbolos de evolución el aire de un tiempo desafortunadamente inconcebible en la Argentina.

Comentarios a esta nota: 27

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09-06-2008 13:47:36 hs | InodoroPereyra escribió:

responde al comentario de cgm1900, del 07-06-2008 02:00:27: ===>>> Generalizando no vamos a conseguir nada.
Es una oportunidad de cambio, obviamente que hay que estar atentos.
Al menos a Obama no lo financió la mafia de las armas, el petróleo y los laboratorios farmacéuticos. Eso marca una diferencia.
Cuando se despotrica contra los yankis con prisma ideológico, se recurre a la generalización.
Cuídense porque sin el demonio de los halcones de Washington, el discurso fundamentalista del kirchnerismo y el chavismo dejan de tener razón de ser.
Ambos se necesitan, son las dos caras de la misma moneda. Es una mascarada, pero lo que fluye por debajo es DINERO manejado por estructuras corruptas.

08-06-2008 00:49:54 hs | JoseV escribió:

Acacia lo de la paja en el ojo ajeno te lo dije porque NK con el poder de Bush seguramente hubiera hecho todo lo que hace este, tiene los mismos rasgos psicopata, es por eso, solo que ha uno lo defendes y al otro lo destrozas y te aclaro que tampoco estoy de acuerdo con la politica exterior de EEUU, en lo demas son lejos los mejores.

07-06-2008 21:50:41 hs | alexwoods escribió:

responde al comentario de rmartina, del 07-06-2008 19:27:53: ===>>> Tambien puede ser ¨porque todo el mundo dice que se vive mejor en EEUU ¨ o ¨mono ve , mono hace¨ (Monkey see , monkey do) .

Te recomiendo un experimentillo ¨para el hogar¨:
Un dia cuando estes esperando el colectivo , saca el celular y hace que lo usas, que escribis un mensaje y observa lo que hacen los demas.Vas a ver que mucho mas que uno saca el celular , aunque sea para ver la hora.

Y otra cosa : si tenes oportunidad lee ¨inteligencia emocional¨ de Daniel Goleman.Exelente libro para entender al otro ,entendese a uno mismo;y en conjunto , entender por que la sociedad humana es como es.

07-06-2008 21:40:06 hs | JoseCasen escribió:

Eliaschev la verdad que no entendí que es lo que debemos admirar. Parafraseándote dudo que algunas mentes supuestamente brillantes del periodismo argentino, como vos, puedan admitir que esas lecciones de grandeza republicana ya la dimos los argentinos. Sería bueno que algún puto día lo reconocieras. O al menos lo hicieras mediante una fé de erratas de esta nota. Más allá de toda opinión, porque sólo yo sé cuanto lo detesto, la elección presidencial de Carlos Saúl Menem fue un ejemplo de civismo argentino. Hijo de sirios, musulmán y presidente de la nación. Otra más: la quinta provincia argentina hoy está gobernada por un judío, como es el caso del Gobernador de Tucumán José Alperovich. Y ministros sin duda mejor gente que Kissinger (judíos) tuvimos a patadas. Los yanquis que naturalmente me caen antipáticos (por decirlo de un modo elegante) podrían venir a tomar unos cursos de capacitación democrática en mi amada Patria (y sí... un poquito de chauvinismo).

07-06-2008 20:18:05 hs | belgranito escribió:

rmartina:Me permito contestar porque la gente prefiere EEUU o Europa.Muy simple:porque viven bien,soy países ricos.¿Por qué son ricos?Porque viven explotando las riquezas de los países periféricos;invaden países para sacar petroleo,prueban medicamentos en los países pobres,succionan las riquezas de los países pobres,exportan sus crisis económicas e importan nuestros despegues económicos.Son imperios que basan su grandeza en la pobreza y explotación de los países pobres.Entonces los cubanos,argentinos.uruguayos,africanos,etc.quieren emigrar hacia aquellos países solo para ganar más y vivir mejor.Otros prefieren pelearla desde adentro y encontrar la felicidad en su propio país.Además el american way of life es para muchos un sueño que identifican con la libertad,el progreso y la felicidad,y no saben los infelices que siempre van a ser tratados como sudacas o negroslatinosdemierda.Pero notas como las de este periodista alimentan aquel sueño en vez de explicar porque estamos como estamos.

07-06-2008 19:27:53 hs | rmartina escribió:

Hola: dos cosas: 1) Todas las sociedades - y en proporción a su poderío - tienen un pasado leve o no tan levemente criminal. Así somos.Por eso, conviene fijarse en el balance, o sea, QUE DEJAN A CAMBIO.Por ejemplo, qué dejaron a la humanidad, en compensación por sus enormes atrocidades los Imperios japonés, soviético o nazi, o la Revolución Cultural maoista? 2) Por qué será que, a pesar de todo, tanta gente a querido y quiere vivir en los EEUU y no se ve a nadie haciendo cola en las embajadas de Iran, Corea del Norte,Cuba... Evidentemente, la gente no sabe elegir. Ni vivir. Hay muchos intelectuales en nuestro país que podrían ayudarlos desinteresadamente a abrir los ojos, porque somos los más fervorosos creyentes de la idea de que ¨el mundo ha vivido equivocado¨... Gracias y saludos.rmartina

07-06-2008 17:52:16 hs | palmira escribió:

La democracia en EEUU se sostiene con apenas el 30% de los votos esa representaciòn virtual, libera de culpas a la poblaciòn con respecto a los desmanes y crimenes,y la polìtica le retribuye con respaldar su preeminencia mundial.

07-06-2008 16:50:52 hs | erlkoenige escribió:

Lo primero que dijo Obama fue que estaba dispuesto a TODO para acabar con la ¨amenaza iraní¨. ¿Cambió algo, Pepe? Creo que sólo la cara del asesino. Espero equivocarme.

07-06-2008 14:08:53 hs | Acacia escribió:

Néstor Hugo:

Viajé dos veces a EEU y obtuve mi visa sin ningún problema.
Cuando ví por TV los bebés incinerados en Bagdag supe que jamás volvería.

José V:

Acá va la opinión de alguien que ve la paja en el ojo propio, el escritor norteamericano Douglas Valentine:

Cuando la CIA se dedicaba a asesinar líderes extranjeros, llamaban a esa actividad Acción Ejecutiva.

En Vietnam, los asesinatos masivos los llamaron neutralización.

La mayoría de los estadounidenses están inactivados éticamente. Para gozar de sus vehículos todo terreno y sus teléfonos móviles, se regocijan cuando Bush, en su rol de Dios Todopoderoso, asesina en masa a los pueblos que él y su entorno consideran enemigos.

EEUU decide quién vive y quién muere. Es el Primer Mandamiento en el que se basa el Imperio.

Y así nos hemos convertido en una nación de asesinos.

07-06-2008 13:26:10 hs | Jehova1 escribió:

responde al comentario de NestorHugo, del 07-06-2008 12:24:24: ===>>> no solo se quedaron sin 2 torres, en el atentado tambien se perdieron algunos cerebros y se nota que todabia no encontraste el tuyo.

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