La investigación que llevan adelante la jueza de San Isidro
Sandra Arroyo Salgado y el fiscal Alberto Gentili por un
supuesto caso de espionaje clandestino estaría a punto de hacer explotar otro escándalo
más en la ya demasiado golpeada gestión de Cristina Fernández de Kirchner.
Según publicó el diario
La Nación, habría pruebas fehacientes de que la escucha ilegal de conversaciones
telefónicas y la interceptación de e-mails a funcionarios de la oposición, artistas y periodistas
se habría hecho por pedido explícito, o por lo menos con el visto bueno, de algún alto
funcionario del Gobierno.
El escándalo comenzó semanas atrás cuando el director de Informática de la Corte Suprema de
Justicia, Alfredo Catoira, denunció que
la computadora del presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, había sido hackeada.
Catoira radicó la denuncia en el juzgado federal de Sergio Torres, quien a su vez envió la
causa a San Isidro, ya que su colega
Arroyo Salgado venía investigando desde hacia un año la existencia de una
“ciberbanda” que vigilaba a agentes de la SIDE y que podría ser también la que
controlaba a Lorenzetti.
El ex agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y ex SIDE,
Iván Velázquez, sería una figura clave dentro de la investigación que, de
comprobarse su participación en la “ciberbanda”,
comprometería al ministro de Justicia, Aníbal Fernández, entre otras cosas porque
la PSA, dirigida por Marcelo Saín, dependía directamente de Fernández cuando éste era ministro del
Interior.
La prueba más contundente que tendría Arroyo Salgado sería la
transferencia de una importante suma de dinero de la cuenta de Aníbal Fernández a la cuenta
de Iván Velásquez. A esto se sumaría además un larguísimo intercambio de e-mails entre dos
personas que firman “Iván” y “Aníbal” (aunque por demasiado obvio, también
se investiga la posibilidad de que las cuentas de e-mail hayan sido hackeadas y las identidades,
truchadas).
Como si todo esto fuera poco, la jueza Arroyo Salgado también investiga la responsabilidad de
Velázquez en una operación
denunciada por la ministra de Defensa Nilda Garré que habría tenido como objetivo impulsar
la candidatura de Fernández para la cartera castrense, informó
La Nación.
Al momento de la denuncia, Garré pasó a retiro al jefe de Inteligencia del Ejército,
general
Osvaldo Montero, por su supuesta participación en la operación para derrocarla. Ya
para entonces se hablaba de que Fernández podría estar detrás de todo.
En el marco de la misma investigación se intenta establecer además si la información que
circuló entre ciertas cuentas de correo electrónico –y que correspondería al contenido de las
casillas de varios políticos, periodistas y artistas- tiene que ver con esta misma
“ciberbanda”.
Serían víctimas del hackeo de sus casillas de correo electrónico los directivos de varios
medios de comunicación -
Jorge Fontevecchia, Daniel Hadad, Bartolomé Mitre y Héctor Magnetto, entre otros-
y una decena de periodistas: María Laura Avignolo, Marcelo Bonelli, Diego Fuks, Luis Majul Y
Ernesto Tenembaum.
Además, los jueces de la Corte
Carmen Argibay y Eugenio Zaffaroni y varios personajes de la oposición: Jorge
Telerman, Ricardo
López Murphy e Hilda “Chiche” Duhalde, entre muchísimos otros.
Incluso varios funcionarios, como el canciller
Jorge Taiana, el embajador argentino en Estados Unidos, Hector Timerman, el ex
jefe de Gobierno, Jorge Telerman, eran controlados por esta banda de hackers.
Lo que más sorprende es la inclusión entre los “controlados” de varios personajes
de la farándula local:
Susana Giménez, Gerardo Sofovich, Celeste Cid y Pampita, entre otros.