Se conocieron en una iglesia donde conformaban un grupo de católicos que pregonaban "la opción por
los pobres". "Siempre nos apasionó luchar por los que menos tienen. Juntos comenzamos a trabajar en
el tema de la tierra y a construir barrios. Tuve la suerte de irme formando con él. Sin embargo, él
ya estaba militando en los derechos humanos cuando yo recién empezaba", contó, recordando ese
momento, a la revista
La Tecla, en marzo de 2007.
Él es Luis D´Elía, el piquetero oficialista que con sus volcánicas declaraciones ha sembrado
odios y diferencias en el conflicto entre el Gobierno y el campo. Ella es Alicia Sánchez, su esposa
y la madre de sus cinco hijos, quien en pocas horas instalará una carpa frente al Congreso
en defensa de las retenciones y del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Fue en 1983, el año del regreso de la democracia, cuando Luis D´Elía y su esposa Alicia
Sanchéz se unieron en matrimonio. Luis, un jóven profesor de La Matanza, y ella, su compañera de la
vida, se juraron amor eterno y acompañamiento. Desde entonces, la militancia los ha amalgamado al
punto de convertirlos en inseparables caminantes de la política social.
Se escapó de la política hasta 2007, cuando en febrero fue designada por el Ministerio de
Desarrollo Social de la Nación como Coordinadora Nacional de Jardines Maternales Comunitarios. Tres
meses antes, D´Elía había dejado su cargo en el Gobierno como subsecretario de Tierras. Alicia fue
el camino que el kirchnerismo encontró para "recomponerse" con D´Elía, como había expresado Néstor
Kirchner.
Menos escandalosa que su marido, se define como la parte "tranquila" de D´Elía, Alicia no
escapa a la polémica. A principios de mes,
fue denunciada por irregularidades en el manejo de fondos destinados a comprar alimentos
para comedores, según informó
Crítica de la Argentina. María Acevedo, coordinadora de un jardín de González Catán,
aseguró que "en seis meses se pudo haber quedado con más de 300 mil pesos destinados a alimentos de
siete comedores”.
Alejada de esa denuncia, Alicia Sánchez vuelve hoy a la escena pública para tomar la posta
que dejó vacante su marido, el máximo defendesor del Gobierno que a fuerza de golpes y verborrágia
enfrentó al campo. Con su carpa (sí, una más) frente al Congreso, pondrá el cuerpo en defensa de
las retenciones, de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y del
apellido D´Elía; hoy, un sinónimo de entrega incondicional al kirchnerimo, más allá de todo
y más allá del género.