“¿Seré yo verdaderamente el padre?, porque ella estuvo con otros tipos antes de que nos
reencontremos... Y de pronto me sale con que está embarazada”. Las dudas acerca de la
paternidad ya no son un problema difícil de resolver. No es casual que cada vez más presuntos
padres se animen a hacer el examen de ADN que les certifique si es cierto que son ellos los papás.
Pero a escondidas, claro.
Es que, al mismo tiempo que crecieron este tipo de exámenes, también
aumentaron los estudios realizados en forma anónima. ¿Cómo funciona esta
modalidad? El interesado manda por correo las muestras a analizar, y el laboratorio, sin saber de
quién se trata, reenvía el resultado.
Tampoco es casual que este tipo de exámenes a escondidas sean
los que obtienen más resultados negativos de paternidad. Así lo informaron
distintos genetistas consultados por
Perfil.com, que coincidieron en señalar que debido al abaratamiento de los costos
y a la multiplicación de los laboratorios que se dedican a hacer estudios de ADN, la gente se anima
cada vez más a sacarse la duda que antes, quizás, devenía en resignación o aceptación.
“Cada vez es más masivo, porque el estudio de paternidad pasó a estar al alcance de
todos, sobre todo porque
los costos bajaron muchísimo: hace cinco años, un estudio costaba 1000 dólares,
ahora cuesta 1500 pesos como mucho”, explica Viviana Bernat, licenciada en biología y
especialista en genética humana que dirige el laboratorio
Genda, ubicado en Capital.
Par Bernat, los que más crecieron en los últimos años fueron los exámenes anónimos a
domicilio: “La trampa sobre la prueba de ADN, el
padre que duda y para saber la verdad consigue a escondidas una muestra para hacer el
examen, como una uña o un hisopado bucal”, señala la bióloga, que asegura que
el 70% de los casos que recibe dan positivo.
Sin embargo, el genetista Paulo Maffia, de
Estudios
Genéticos Avanzados, un laboratorio que depende de la Universidad de Quilmes, asegura que en
los estudios de ADN realizados a domicilio predomina el resultado negativo en la paternidad.
“
Más de la mitad de los kit a domicilio que realizamos dan resultado
negativo”, destaca Maffia, que confirmó además el crecimiento en el número de
estudios, que en su laboratorio alcanza unos 30 o 40 por mes. “No es mucho, pero sí en
comparación a cuando empezamos, en 2002, cuando además no éramos más de 10 los laboratorios en el
país dedicados a esto. Hoy son incontables”, señala.
En el mismo sentido se pronuncia la doctora Andrea Fiorenza Puppio, a cargo del laboratorio
Estudios Genéticos.
“Las consultas son cada vez más frecuentes, y a diferencia de hace unos años,
ahora llama cualquier familiar para pedir los exámenes genéticos: el padre, la madre del
presunto padre, su tía, su abuela... Es como que antes se escondía más”, asegura la
especialista, y destaca que en los últimos cinco años hubo un
aumento anual de solicitudes de entre un 15 y un 20%.
* Redactora de
Perfil.com
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