Néstor y Cristina Kirchner lo hicieron: cuatro ex presidentes, Carlos Menem, Eduardo Duhalde,
Fernando de la Rúa y Ramón Puerta, se mostraron a la luz pública y, como si fueran amigos de toda
la vida, olvidaron viejas rencillas y se elogiaron largamente. Coincidieron también en criticar al
matrimonio gobernante y en apuntar las crisis que, según ellos, se vienen en la Argentina a pesar
del excepcional momento internacional para las economías que, como la nuestra, se especializan en
commodities agrícolas.
Ocurrió el miércoles al mediodía en La Maison, el principal espacio para eventos del hotel
Four Seasons, en Posadas al 1000, en la ciudad de Buenos Aires. Invitó la embajada de la Orden de
Malta en la Argentina para celebrar el día de su santo patrono. ¿El anfitrión? El embajador Antonio
Caselli, también dirigente de River Plate, aunque ayudado por la aureola de poder de su papá, el
flamante senador ítaloargentino Esteban "Cacho" Caselli, ex embajador de Menem en el Vaticano, ex
secretario de Culto de Duhalde y con buena llegada en el Vaticano.
Menem fue uno de los primeros en llegar y fue ubicado alrededor de una mesa redonda junto a
algunos de ex colaboradores como el cordobés Julio César Aráoz y el porteño Miguel Angel Toma. "Te
felicito por el discurso que diste en Mar del Plata. Podría firmarlo", le dijo a Duhalde mientras
se abrazaban efusivamente. "Claro Carlos, si hablé de la Revolución Productivo, algo que nosotros
empezamos juntos", contestó Duhalde.
Rápidamente, De la Rúa y Puerta se unieron al dúo. "Miren si me hubiera tocado un momento
mundial como éste; seguramente, no habría tenido ningún tipo de problemas en mi gobierno", señaló
De la Rúa mientras el resto asentía y repasaban el racimo de problemas que estarían al acecho: una
crisis energética que obligaría a importar petróleo a precios internacionales; un salto
inflacionario; quejas de industriales por la caída del dólar y más malhumor social. "Lo del campo
va a ser apenas una anécdota dentro de poco", dijo uno de ellos.
El panorama que pintaban era tan desolador que daban ganas de agarrar un par de botellas de
champagne y pedir asilo en alguna suite del Four Seasons.
"¿Sabe qué pasa?", ofreció su interpretación el cordobés Aráoz, siempre tan bien articulado.
"Es que Duhalde está rearmando el peronismo que no es K y necesita llevarse bien con todos. El es
la única persona que, más allá de la opinión que se tenga de él, puede volver a reordenar la
Argentina. Ya lo demostró una vez".
"Sí, pero para eso tendríamos que sufrir otra crisis como la de 2001", se quejó el cronista.
"Todos esperamos que eso no suceda y que el gobierno llegue bien a las próximas elecciones.
Pero para ese momento tienen que haber candidatos alternativos a los Kirchner, dentro del
peronismo. En eso se está trabajando", sostuvo Aráoz.
*Editor del diario Perfil