Poco se sabía del trabajo de la Comisión de Agricultura de Diputados antes del conflicto del campo.
Hoy está en todos los canales, en vivo, y el país sigue expectante su debate sobre las retenciones.
El
primer episodio fue entre
gallos y medianoche y faltaron sillas. En el segundo, Alberto Cantero, presidente de la comisión,
evitó nombrar las
retenciones, el meollo de la cuestión, y las estrellas fueron Alfredo De Angeli y Hebe de
Bonafini, con un show de declaraciones aparte. En el tercero, las
cámaras descubrieron diputados
dormidos y mensajes de texto inoportunos; y en el último,
Romina Picolotti demonizó a la
soja y fue la protagonista.
Ayer el programa se reeditó, pero sólo con los integrantes de la comisión. La reunión estaba
pactada para las 5 de la tarde, pero a esa hora eran apenas dos diputadas las que estaban sentadas,
charlando de todo un poco menos de retenciones móviles. Otros iban entrando despacio, con la mirada
atenta en busca de su nombre en las mesas. Las cámaras ya estaba apostadas desde temprano; como en
todo reality, las imágenes en vivo no pueden faltar.
Ante la sala vacía, los movileros improvisaban copetes sobre una discusión que ya lleva 112
días, mientras los fotógrafos recibían una charla previa sobre “convivencia”, cuya
única regla era no pararse en las mesas para sacar fotos. En un rincón, algunos periodistas
repasaban el “machete” con el nombre de los diputados de la Comisión.
La tensión crecía, los minutos pasaban y nada... ¿Por qué no llegaban? De repente, ingresó
Patricia Bullrich, uno de los rostros de la oposición, cargada con papeles y carpetas, lo que
presagiaba que la oposición venía en camino. Minutos después, llegaron en bloque Francisco De
Narváez, Esteban Bullrich, Federico Pinedo, Claudio Lozano y Fernando Iglesias y la mayor parte del
arco opositor copó el recinto.
Algunos diputados se tentaron con las cámaras de televisión, en especial con las de
Caiga quien caiga. Los fotógrafos comenzaron a disparar y, en el salón, el calor apretaba.
“Hay más gente que la otra vez”, contaba uno de los hombres de seguridad. Un hombre de
traje, medio despistado, preguntaba “Dónde está De Angeli”, creyendo que el
“Melli” era diputado.
Los diputados rezagados entraban por una tranquera. Sí, una tranquera y en la Comisión de
Agricultura, como detalle llamativo de la "ruralización" del Congreso. Sólo faltaba él, el hombre
cuyo apellido ha bautizado el
reality de debates, donde los diputados se duermen o bromean con mensajitos de texto:
Alberto Cantero. Pasadas las 18:15, llegó, todos los flashes le cayeron encima suyo y pidió
silencio mientras agradecía la presencia de los participantes.
El show estaba por comenzar cuando irrumpió Pinky que, superproducida, hizo lo que se espera
de una diva: llegó última para captar la atención de los medios. Un reality en todo su esplendor.
Como toda serie televisiva, la reunión terminó con un "continuará...": no se resolvió nada en
torno a las retenciones, sólo que se seguirá debatiendo en una semana clave para saber el futuro
del país.