El presidente venezolano, Hugo Chávez, que este año logró la liberación de seis rehenes de las
FARC, ha quedado
totalmente al margen del rescate de la secuestrada más valiosa de la guerrilla:
Ingrid Betancourt, liberada por el Ejército colombiano el miércoles junto a otras 14 personas.
El Gobierno venezolano "se suma al
júbilo por el feliz acontecimiento de la liberación" de los 15 rehenes "que han
sufrido en carne propia las angustias de la selva y la dureza del cautiverio", afirmó un comunicado
del Ejecutivo, única reacción oficial venezolana hasta el momento.
Según la cadena de televisión estatal
VTV, Chávez también
llamó a su homólogo colombiano Alvaro Uribe este miércoles para felicitarlo pero
el mandatario venezolano no se ha manifestado públicamente aún. "Nuestro Gobierno reitera la
solicitud hecha pública a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para que liberen a
los cautivos que todavía mantienen en su poder", agregó el comunicado oficial.
En junio, meses después de defender el estatuto de beligerantes para las FARC, el mandatario
venezolano dio un giro en su posición y
pidió a la guerrilla que liberara "a cambio de nada" a todos sus rehenes y
consideró que la lucha armada no tenía cabida en la América Latina de hoy.
Entre agosto y noviembre del 2007, el mandatario venezolano actuó como mediador, con el visto
bueno de su homólogo colombiano, para obtener un canje humanitario de secuestrados por guerrilleros
presos. Meses después, Uribe decidió prescindir de Chávez y esto generó una crisis en las
relaciones que ha vivido varios repuntes y dura hasta hoy.
"Ojalá Ingrid (Betancourt) aguante, pero creo que mientras Uribe esté ahí va a ser muy
difícil", declaró recientemente Chávez. Pese al malestar en las relaciones bilaterales, entre enero
y febrero de este año, el presidente venezolano recibió a seis rehenes en Venezuela, liberados de
forma unilateral por la guerrilla como un gesto hacia Chávez.
Esto le convirtió, a ojos de la opinión internacional, en una pieza clave de cara a nuevas
entregas de secuestrados. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, que convirtió la liberación de
Betancourt en una de las prioridades de su mandato, le había pedido en numerosas ocasiones que
siguiera interviniendo y alimentando sus nexos con las FARC.
Sin embargo, en los últimos meses,
Chávez admitió que había perdido sus contactos con el grupo insurgente tras la muerte de su
número dos, Raúl Reyes, abatido por el ejército colombiano el 1 de marzo. "A pesar de
todo, yo voy a seguir haciendo lo posible no sólo para lograr la liberación de Ingrid Betancourt,
sino de todas las personas que están en manos de las FARC en la selva colombiana", explicó
recientemente el presidente venezolano.
"Creo que la intermediación de Chávez y del presidente (ecuatoriano Rafael) Correa es
importante. Son aliados importantes en este proceso pero bajo un condicionante que tiene que ser el
respeto de la democracia colombiana", declaró Betancourt tras su liberación. A partir de marzo, los
computadores confiscados en el campamento de Reyes y sus presuntos contenidos, que según las
autoridades de Bogotá mostraban las relaciones comprometedoras entre el Gobierno de Chávez y la
guerrilla, marcaron un punto y aparte en este proceso.
El mandatario venezolano se vio obligado a justificar sus contactos con la guerrilla, que
generaban gran inquietud entre el pueblo venezolano, y lamentó que se olvidara rápidamente su papel
en la liberación de seis personas. "Lo único que nos ha movido a hacer contacto con ellos (las
FARC) es el canje humanitario. En apenas dos o tres meses logramos la liberación de un grupo
importante de secuestrados (...) Ya nadie habla de eso", lamentó Chávez.