Ni uno de los 15 rehenes colombianos liberados el miércoles por la tarde dejó de agradecer al
presidente Álvaro Uribe ni de felicitar al ejército colombiano por un operativo de rescate
“de película, de proporciones épicas”.
Es que según el relato de las autoridades colombianas, la
“operación
Jaque” -que terminó con la liberación de Ingrid Betancourt, de los tres estadounidenses y
de varios cabos y efectivos de las fuerzas de seguridad- fue posible gracias a un trabajo
pacientemente planeado y perfectamente ejecutado por el ejército nacional.
Sin embargo, algunos puntos oscuros en el discurso oficial y hasta algunos comentarios de
políticos opositores
encendieron la chispa de la duda entre varios ciudadanos colombianos, y de otros
países del mundo, que no le creyeron del todo a Uribe lo del
“operativo
perfecto” en el que no se disparó “ni una bala”.
Para algunos, por ejemplo,
resultó sospechoso el excelente estado de salud en el que se encontraba
Betancourt, sobre todo luego de la última prueba de vida que habían enviado las FARC en la
que se la veía extremadamente flaca y sin fuerzas.
Otros, en cambio, comentaron acerca de su dentadura y de lo cuidadas que tenía las manos,
luego de pasar 6 años y 4 meses en el medio de la selva colombiana.
”He estado internado y he salido peor que ella. Se la ve salida de un spa. No
entiendo, ¿tenia repelente en la selva? ¿y elementos para cuidarse las uñas?”,
escribió una persona con el nick “Lsn” en un
foro
de Yahoo.
Otros, incluso,
hasta dudaron de que hubiese estado cautiva en la selva. “¿Creen que Ingrid
Betancourt siempre estuvo cautiva en la selva? ¿No se la ve demasiado saludable?”, escribió
“Mara” en el mismo foro.
Teorías conspirativas hubo miles pero quizás la que más se impuso fue la que habla de
un operativo de rescate tuvo menos de “estrategia militar” de la inteligencia
colombiana y más de soborno a quienes se ocupaban de cuidar al grupo de secuestrados.
La hipótesis que manejan algunos políticos de la oposición colombiana, la senadora de
izquierda
Piedad Córdoba entre otros, es que
el gobierno –que hace dos meses había capturado a la compañera sentimental
del cuidador principal del grupo-
logró negociar con él, conocido como
"César", y le habría
prometido no extraditarlo a cambio de la entrega de los rehenes.
"Eso no fue un rescate. Ese
fue un operativo de entrega por el cual se pagó un dinero", disparó Córdoba, sin
dudarlo, en declaraciones al diario
Clarín. “Lo admitió el mismo ministro de defensa Santos y el comandante del
Ejército”, dijo.
La versión surge de una declaración que hizo el propio Uribe cerca de un mes atrás en el que
aseguró que un jefe rebelde se había contactado con la inteligencia de Colombia para pactar la
entrega de Betancourt a cambio de no ser extraditado.
Pese a que es cierto que los distintos frentes de las FARC están teniendo dificultades para
comunicarse con los miembros del Secretariado, cuesta
creer que "César" hubiese estado dispuesto a
subir a este grupo de
secuestrados VIP a un helicóptero sin recibir una orden directa de sus superiores.
Algunos colombianos dudaron, además, del discurso triunfalista de Uribe y de
la forma en la que se intentó presentar al grupo de secuestrados. En una conferencia de prensa
improvisada,
cada uno de ellos relató, cual héroes, la fortaleza con la que soportaron las
circunstancias del secuestro y el coraje con el que se enfrentaron a sus captores.
Muchos de quienes dudaron de las circunstancias de la liberación resaltaron además la
calma con la que los liberados hablaron en la conferencia de prensa, de forma pausada y con
convicción, y dirigiéndose al “señor Presidente y a los señores Ministros”,
como si se tratara de un discurso formal.