Medida. Así se mostró la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hoy en la Casa Rosada durante el
discurso que dio por la reestatización de Aerolíneas Argentinas. Optimista, pero prudente. Sin las
ínfulas de otros tiempos para adjudicarse éxitos, e incluso
reconociendo sus limitaciones frente al papel del Congreso y los trabajadores en
el salvataje de la empresa.
Una Cristina
desinflada: esa fue la versión "post campo" que la mandataria mostró se vio durante un
mensaje en el que, incluso, reconoció que
"uno de los principales problemas que tenemos los argentinos es no hacernos cargo de las
cosas".
Es cierto que dijo eso
apuntando a los trabajadores de Aerolíneas, y no a ella misma. Pero así y todo, la
reciente derrota K en el Senado pareció tener mucho que ver con su moderación y el modo en que
apeló a los empleados de la compañía, pidiéndoles su "ayuda" para "recuperar el usuario" de
Aerolineas y reconociendo que eso "no lo puede hacer la presidenta".
Lejos de los mensajes inflamatorios de otros tiempos, la Presidenta evitó desde un comienzo
referirse demasiado a lo que definió como "la ola privatizadora que sacudió a toda América y todo
el mundo" en los '90, sino que prefirió hacer cierta autocrítica diciendo que "más alla de los
intereses terribles que encarnaron esas politicas, los argentinos no nos dimos cuenta que con
nuestras conductas alentábamos que esas privatizaciones entraran en la sociedad".
Enseguida, Cristina advirtió también que
lo que se viene no es la reestatización definitiva de Aerolíneas, sino "un periodo
de transición de 60 días en le que debemos analizar cual es el verdadero estado patrimonial de la
empresa".
A continuación, la nueva versión "post campo" de la mandataria volvió a quedar evidenciada
cuando dijo que esa evaluación "exige tambien la participación activa del Congreso Nacional, en
primer lugar porque le corresponde y en segundo término porque tambien deberemos disponer de sumas
para poner en valor nuevamente la empresa".
Además, la Presidenta reconoció la necesidad de "plantearnos la incorporación de capital
privado, porque creemos en la articulación de lo publico y lo privado para hacer grande a esta
empresa".
Atenta a que el Parlamento tendrá que aprobar la ley que define el proceso de estatización y
a que la Justicia tiene a su cargo la causa del concurso preventivo de la firma, la Presidente
afirmó que para su recuperación será necesaria "la participación de los tres poderes básicos del
Estado".
Luego, Cristina Kirchner apeló a la "participación activa y positiva" del personal de
Aerolíneas, que según dijo "son los únicos que pueden salvarla" junto con la ayuda del Estado ya
que "los servicios públicos necesitan una buena prestación para que los discursos privatizadores no
penetren en la sociedad".
Previamente, Cristina había admitido que "Aerolíneas Argentinas está hoy concursada, es
decir, casi en la quiebra", y que por ello decidió ordenar "que el Gobierno se presente ante el
juez para garantizar el servicio mínimo".
A continuación, la Jefa de Estado explicó: "Me hubiera gustado mucho que aquellos a quienes
se les vendió la empresa hubieran llevado adelante una operación exitosa, pero lo cierto es que la
descripción dura pero cierta que ha hecho el ministro de Planificación ha obligado al Estado
nacional a tomar esta decisión para garantizar el funcionamiento de Aerolíneas",
En el acto llevado a cabo en la Casa de Gobierno (donde Guillermo Moreno, entre rumores de
renuncia, se mostró públicamente, pero no se vio a Alberto Fernández por una supuesta gripe), el
encargado de explicar las razones del traspaso y la historia de Aerolíneas que justificó el cambio
fue Julio de Vido, quien djo que "lo que ha pasado con nuestra línea de bandera tiene que servirnos
para aprender de nuestros propios errores".
"La deuda actual es de 890 millones de dólares, los destinos internacionales son 20", dijo De
Vido resaltando los graves problemas que tiene hoy la línea de bandera, tras lo que agregó: "el
desafío ahora es importante, pero lo afrontaremos".
El acuerdo. El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y Díaz Ferrán y
Pascual firmaron este mediodía los documentos para concretar el traspaso de las acciones y el
proceso que se cumplirá para que el Estado recupere las líneas aéreas.
La ceremonia de firma se llevó a cabo en el marco de un acto al que concurrieron también el
secretario de Transporte, Ricardo Jaime; otros directivos del Grupo Marsans -que controlaba la
mayoría del capital accionario de ambas compañías- y representantes de la Asociación de Personal
Aeronáutico, la Asociación Argentina de Aeronavegantes y la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas.
Tras la firma de los documentos y en un breve contacto con la prensa, el ministro De Vido
señaló que "el Estado en 60 días va a tener nuevamente la propiedad de Aerolíneas Argentina y que
va a contar con las acciones, y como primera meta, poner en valor a la compañías".
El funcionario agregó que "uno de los motivos que nos lleva a nosotros a afrontar el
compromiso salarial de la empresa, es nuestro compromiso con los empleaos, fuente básica de
sostenimiento de la empresa".
"Hay que encarar el tema con seriedad", enfatizó De Vido y agregó "luego del análisis
contable veremos cuál es el debe y cuál el haber".