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Para los especialistas, si pasa el tiempo y no se tiene sexo es señal de que hay un problema. | Foto: Cedoc
Existe una máxima que afirma que las mujeres que pasan una
larga temporada sin tener sexo se vuelven malhumoradas,
irritables, difíciles de tratar. Mito machista o realidad, esta versión está
profundamente arraigada en la sociedad argentina. Quién no dijo o escuchó alguna vez decir que tal
está "
mal atendida
". Pero, ¿realmente la falta prolongada de sexo altera el carácter? ¿Resulta mucho más
nocivo para las mujeres que para los hombres?
En principio, los especialistas indican que lo más importante es dilucidar qué llevó a la
persona al celibato. "Hay personas que no tienen relaciones por cuestiones políticas o religiosas.
El problema se produce cuando alguien quiere, pero no encuentra con quién, eso es
lo que genera mayor malestar", explica María Cristina Castillo, Psicoanalista y supervisora de
Pareja y Familia en Centro Dos.
Lo que ocurre, además, es que muchas veces aquello que culturalmente se postula como causa
del malestar es en realidad una consecuencia. "Lo que malhumora no es no llegar al acto en sí sino
no encontrar a la otra persona. Es eso lo que pone mal, porque una persona con
características depresivas no lo es sólo porque no tiene sexo, sino porque hay una
estructuración depresiva que le impide conectarse con el exterior", indica la especialista.
"Lo de
'la malco'
no es sólo un mito. Deberías darte una vuelta por mi trabajo y cruzar dos palabras con mi
jefa", desafía Mariela, de 26 años y enfermera de profesión. "Cuando yo entré a trabajar, ella
estaba de novia. Nos trataba a todos muy bien, sonreía, hacía chistes... Desde que se peleó con ese
pobre hombre está sola. Eso fue hace unos diez meses. A partir de ese momento, está cada vez peor.
Ahora, directamente, es intratable".
De historias como la que cuenta Mariela está plagada la conversación de los argentinos. El
problema pareciera ser, entonces, la falta de sexo y no la imposibilidad de relacionarse. El
sexólogo Norberto Litvinoff no está de acuerdo. "
Si pasa el tiempo y no tiene sexo es señal de que hay un problema" pero también es
cierto que "
para muchas personas el sexo no es obligatorio", explica.
Por eso, lo importante en lo referente a los problemas sexuales es no generalizar. "Cuando
hablamos de emociones, estamos
desesperados por generar leyes que abarquen a todos los seres humanos, estamos a
la pesca de leyes que operen en el mundo de la sexualidad como en el mundo de la física", enfatiza
Litvinoff y da por tierra con la idea del mito.
Adriana, de 42 años, está de acuerdo. "Mi carácter y mi estado de ánimo
no dependen del tiempo que haya transcurrido desde la última vez que me acosté con
alguien. Hubo relaciones que me volvieron desquiciada y largas temporadas en las que estuve sola y
estaba hecha una seda", asegura. "Ese prejuicio parte del
concepto machista de que ellos pueden 'calmarnos'. Es hora de que alguien les diga
que
muchas veces nos dejan más ansiosas que antes", dispara.
Litvinoff explica que "cuando cogés el cuerpo se te llena de unas hormonas que se llaman
endorfinas, que tienen la misma estructura que tiene la marihuana, o muy parecida, que
produce felicidad. La vida sexual produce felicidad, la caricia, el abrazo, el
mimo...
para las personas sentirse amadas es importante".
Para el sexólogo esa falta no es más nociva en mujeres que en hombres."Habrá alguna que está
malhumorada porque no se la cogieron y habrá otras que están malhumoradas porque se las cogieron
mal". Lo mismo ocurre con el hombre: "
muchas de sus adicciones surgen de la falta de sexo con sus esposas. Algunas por
el típico dolor de cabeza, y otras porque se abren de piernas pero no trasmiten nada. Entonces, en
muchos casos
sobreviene el malhumor".
La psicóloga clínica y sexóloga Alcira Camilucci acuerda : "
Los varones son más proclives al enojo. La falta de sexo, en general, puede
producir irritabilidad". Frente a esta situación, el consejo es simple: "Si tiene ganas y no tiene
sexo hoy en día
la masturbación está más naturalizada. Es una opción".
La licenciada Castillo cree que la diferencia en la estructura psíquica de hombres y mujeres
es determinante. "Una mujer para acceder a un acto sexual requiere de un
cuento de hadas. Un hombre no. Un hombre quiere, y si pasa mucho tiempo sin tener
sexo no se lo tilda de malhumorado,
se lo acusa de masturbarse mucho".
*Redactores de
Perfil.com.
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