Cuando asumió la gobernación de Salta en diciembre pasado, Juan Manuel Urtubey no era un gobernador
más. Tenía el privilegio de ser uno de los dirigentes jóvenes predilectos de la presidenta Cristina
Kirchner, que asumió ese mismo mes. Ocho meses después la relación entre ellos ya no es igual, y
cambió en gran parte por el conflicto del campo.
Mientras los ruralistas tomaban las rutas salteñas, Urtubey adoptaba una postura diferente a
la del resto de las huestes más fieles al kirchnerismo: mantenerse al margen de los medios y no
explicitar su apoyo a Cristina Fernández. Fue casi como una decisión editorial para su propia
gestión: borrarse. Pero hubo más: María Inés Diez, esposa de su ministro de educación, Leopoldo Van
Cauwlaer,
fue una de las senadoras
nacionales que votó contra el proyecto de las retenciones.
El tío menemista. Urtubey denuncia 39 años, y es uno de sólo tres gobernadores
sub-40 (junto al chaqueño Jorge Capitanich y el misionero Maurice Closs). Es abogado, padre de 4
hijos y devoto del perfil bajo.
Hijo de Licha Mera Figueroa y Rodolfo Urtubey, Juan Manuel supo mamar las
enseñanzas políticas de su tío, el fallecido Julio Mera Figueroa, ministro de Interior durante el
menemismo y que saltó a un sitio envidiado en la aristocracia salteña cuando contrajo matrimonio
con Agustina Braun Blaquier, 28 años menor que él.
La relación entre el gobernador y Mera Figueroa no es para desmerecer. “Fue
su padrino político. Su tío ha sido el espejo donde reflejarse y hasta lo ha reivindicado
públicamente”, asegura una fuente cercana al gobernador.
Historia política. Si la historia familiar une a Urtubey con el
menemismo a través de su tío, sus primeros pasos en la función pública también lo hacen. El actual
gobernador tuvo sus primeros empleos estatales como secretario de Gobierno, secretario de Prensa y
coordinador de la Unidad Ejecutora Familia Propietaria entre los años 1995 y 1997, siempre de la
mano del cuestionado ex gobernador salteño Juan Carlos Romero, enemigo acérrimo de los Kirchner y
compañero de fórmula presidencial de Carlos Menem en 2003.
Por aquellos años Urtubey y otras figuras jóvenes de la política salteña, como
Javier David y Fernando Yarade, eran conocidos como los "Golden Boys" del romerismo.
“Durante el gobierno de Romero convivieron dirigentes históricos del
peronismo con jóvenes brillantes y preparados que no venían de la militancia”, comenta un
funcionario salteño.
En 1999, fue electo diputado nacional, de la mano del romerismo. A través de la
en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Congreso entabló una excelente relación con Cristina
Kirchner y cambió su rumbo dentro del PJ. Urtubey fue uno de los principales defensores de la
reforma en 2006 del Consejo de la Magistratura impulsado por la entonces primera dama.
Por aquella relación, los Kirchner eligieron a Urtubey como su candidato para
sacar al romerismo de la gobernación salteña en 2007. Parecía que a partir de entonces el salteño
sería uno de los gobernadores más cercanos a la presidenta. Y lo fue por algún tiempo, al punto que
este año Cristina Kirchner festejó el 25 de mayo en la provincia, en pleno conflicto con el campo.
Pero desde entonces Urtubey bajó su perfil hasta convertirse prácticamente en un figura secundaria
dentro de la estructura de gobernadores kirchneristas.
Yabrán. Sus detractores suelen repetir que es un tibio sin carácter.
Sus allegados, en cambio, destacan su sencillez.
Sin embargo, en la historia como funcionario hay un episodio que no concuerda con
la descripción que hacen unos ni otros. Sucedió en la época en que Urtubey era secretario de Prensa
cuando el periodista Marco Díaz Muñoz, presentador del noticiero de Canal 2, entrevistó al
sindicalista Julio Reifemberg, quien relacionó a Romero con Alfredo Yabrán y el narcotráfico. El
escándalo subsiguiente culminó con el despido de Díaz Muñoz del canal.
“Urtubey estaba en la secretaria de prensa en ese momento”, contó
Muñoz a
Perfil.com, asegurando que sólo tiene sospechas sobre el episodio y la
responsabilidad del actual mandatario salteño.