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El triple crimen de General Rodríguez desenmascaró una realidad que, hasta ahora, permanecía
oculta: que
los más poderosos carteles de la droga de México y Colombia también operan en el país.
En un primer momento, se analizó la posibilidad de que los asesinatos de
Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina estuvieran vinculados con una
guerra interna de un cartel colombiano, aquella que ya se había cobrado la vida de
dos ciudadanos colombianos en el
estacionamiento del Unicenter. En los últimos días, sin embargo, esa hipótesis se descartó.
Pese a que trascendió que Forza había mantenido contactos telefónicos con uno de los narcos
asesinados, hoy los investigadores se inclinan por pensar que
el triple crimen estaría relacionado con la venta de efedrina –componente
del éxtasis y de otras drogas- al mexicano cartel de Sinaloa.
El cartel de Sinaloa es uno
de los cuatro carteles mexicanos más poderosos y su jefe,
Joaquín Guzmán Loera –alias el Chapo-, uno de los narcotraficantes más ricos
y poderosos de todos los tiempos.
Sin embargo, en los últimos meses el cartel habría comenzado a perder poder luego de que sus
aliados del Cartel de Juárez –los
hermanos Beltrán Leyva- optaran por abrirse y unirse a la
fuerza de choque del Cartel del Golfo, Los Zetas.
¿Qué pasó para que se produjera esta ruptura?
En enero de este año, la policía detuvo a
Alfredo Beltrán Leyva, alias el Mochomo, en el marco de una ofensiva lanzada por
el presidente Felipe Calderón contra el narcotráfico mexicano. Sin embargo, por la facilidad con la
que fue aprehendido (no tenía custodia ni armas) se supuso que podía haber habido un traidor.
El nombre de Joaquín Guzmán Loera comenzó a sonar cada vez con más fuerza, y hasta se dijo
que habría entregado a su supuesto aliado a cambio de la liberación de su hijo, Archivaldo Guzmán,
reveló el diario
El Universal.
El incidente dio inicio a una sangrienta guerra entre narcos que el 9 de mayo pasado se cobró
la vida de Edgar Guzmán, hijo del Chapo, en el estacionamiento de un centro comercial de Sinaloa.
La muerte de Edgar selló la alianza entre los hermanos Beltrán Leyva y la gente de Los
Zetas, que responde al cartel del Golfo y que actúa sobre todo en los estados mexicanos
que rodean al Golfo de México (Aguascalientes, Michoacán, estado de México y Chichuahua, adonde se
registraron más muertes como consecuencia del narcotráfico que en ningún otro estado).
El Cartel de Juárez también controlalgunos de los estados que rodean al Golfo de México,
aunque no los mismos. En tanto que el cartel de Sinaloa maneja casi todo el resto del país (Baja
California, Chiapas, Oaxaca, Jalisco y el Distrito Federal, entre otros).
Aunque más pequeño, el Cartel de Tijuana –controlado por la familia Arellano Félix- es
el cuarto más poderoso, con presencia en Tijuana pero también en el sur y sureste del país.
Según el diario mexicano
Reforma,
en lo que va del 2008 ya hubo 1200 muertos como consecuencia de estas guerras
entre narcos. La ofensiva de Calderón, mientras tanto, dejó un saldo de alrededor de
126 detenidos.
De éstos, 76 pertenecerían al Cartel del Golfo, lo que habría motivado la alianza con los
hermanos Beltrán Leyva.
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