Con pocos días de diferencia, dos polémicas surgidas en diferentes programas renovaron el
debate sobre la ética periodística, la
manipulación de la información y la difusión de noticias sensibles en la
televisión argentina.
El primer episodio sucedió la semana pasada, sobre todo en España, por
la emisión de un video en
el canal Todo Noticias (TN) en donde se mostró una placa con el supuesto diálogo entre los
pilotos del avión de Spanair que explotó en Barajas (TN más tarde explicó que
el video era un versión editada
del original). Luego, el sábado, el filósofo Tomás Abraham criticó con dureza al programa TVR
por un informe sobre la pedofilia y el caso del padre Julio Grassi.
Si bien se trató de dos incidentes puntuales, la discusión trasciende en mucho a los
programas afectados, e incluso a los canales en cuestión, ya que la impresión generalizada es que
fueron sólo dos ejemplos de tantos hechos que ocurren casi a diario en cualquier canal de
televisión del país dedicado a la cobertura de información.
Consultada sobre la polémica, Adriana Amado Suárez, doctora en Ciencias Sociales y
directora de la licenciatura de Comunicación Social de la UCES, opina que el eje de la discusión no
debería girar en torno a si la información dada a conocer por TN es real o si se trató de una
reconstrucción, sino más bien en pensar si corresponde que esos datos sean difundidos.
“Me parece que más allá de si hubo manipulación o no, la pregunta es qué es lo que
tiene que dar a conocer los medios, y eso se resuelve preguntando
qué es lo que necesita conocer la ciudadanía”, explicó la investigadora en
diálogo con
Perfil.com, e hizo hincapié en la difusión de datos que constituyen elementos
procesales de casos delicados como en esta oportunidad la muerte de 154 personas.
En la misma línea que Abraham, Amado Suárez considera que la charla entre los pilotos
–reconstruida o no- no debería haber salido al aire. “No me parece que lo incómodo del
asunto sea si era real o no era real, porque si hubiera sido textual tampoco convalida la
publicación de algo que forma parte de un proceso que involucra la muerte de personas”.
Su afirmación es aplicable para cualquier situación similar en cualquier canal.
Para Amado Suárez, los ejemplos de información que los medios dan a conocer y que no debería
difundirse son cotidianos. “El caso de la placa del diálogo entre los pilotos es el mismo
caso que el de las imágenes de Nora Dalmasso o las imágenes que pasó TVR en relación a Grassi.
Yo no necesito ver eso, y lo que si necesito, como dijo Tomás Abraham, es saber un montón
de cosas que no me están contando”.
“Con el caso del accidente aéreo nosotros estamos en medio de una discusión pública
acerca de lo que es la aerolínea de bandera y sabemos que España tiene que ver con lo que nos pasa.
Mucho más necesario entonces para un ciudadano argentino hoy es conocer el entramado del negocio
que tiene que ver con la seguridad aérea en general que particularmente lo que estaban hablando los
pilotos antes de despegar”, explicó la analista.
El caso de la placa de TN tiene ribetes similares a la difusión de la desgrabación de la
última charla de los pilotos que protagonizaron la tragedia de Lapa. “En ese audio se podía
escuchar a los pilotos hablando livianamente, pero al margen de que ellos ya no estaban para
defenderse hay una familia, hay gente involucrada en esa información. La pregunta es si la tiene
que conocer primero la ciudadanía o el juez”, señala Amado Suárez, y da pie a la discusión
sobre el valor de la primicia para los medios de comunicación.
“
El valor primicia hace olvidar cualquier evaluación de ética o respeto al derecho ciudadano
a informarse. No estamos en una sociedad de transparencia total, entonces sabemos que hay
cosas que se velan pero que hay cosas que no. Entonces la pregunta es por qué eso si y por que
otras cosas no”, concluye la doctora en Ciencias Sociales.
*Redactora de
Perfil.com.