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Variaciones bizarras

Bajo el título Con un fracaso... millonarios se estrenó hace años en la Argentina The produ-cers, una película de Mel Brooks en la que dos estafadores montan una obra de teatro llamada Primavera para Hitler. La falsa pieza es una comedia musical cursi que “humaniza” al líder nazi y se revela inesperadamente exitosa (lo mismo pasaría tiempo después con La caída, con Hitler humanizado ahora en clave dramática).

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Por Quintin | 06.09.2008 | 23:29

Bajo el título Con un fracaso... millonarios se estrenó hace años en la Argentina The produ-cers, una película de Mel Brooks en la que dos estafadores montan una obra de teatro llamada Primavera para Hitler. La falsa pieza es una comedia musical cursi que “humaniza” al líder nazi y se revela inesperadamente exitosa (lo mismo pasaría tiempo después con La caída, con Hitler humanizado ahora en clave dramática). Me acordé del film de Brooks frente a Sieg Heil!, un libro de José María Alvarez publicado por la editorial española Renacimiento, que también habla del tema de un modo francamente bizarro. Nunca había oído hablar de Alvarez, pero detrás de una tapa ilustrada por El triunfo de la muerte de Brueghel, la anchísima solapa nos informa que el autor nació en 1942 y desde entonces ha publicado un gran número de obras en prosa y verso de diversos géneros, ha ejercido la docencia, traducido a los clásicos y ganado una importante cantidad de becas, premios y distinciones, desde un premio de literatura erótica hasta el “Doctorado Honoris causa por Dowling, New York”, sea eso lo que fuere. De hecho, esa solapa se parece menos a las breves biografías que aparecen habitualmente en ese sitio que al detallado currículum de quienes aspiran a conseguir un trabajo. La solapa posterior es más convencional y en ella se enumeran los veinte últimos volúmenes de la colección, pero de esos apellidos castizos no hay ninguno que suene vagamente conocido.

La edición de Sieg Heil! es un poco descuidada: hay frases sin verbos, otras que parecen fruto de una mala traducción y hasta nuestro viejo compatriota Adolf Eichmann figura como “Heichmann”. También es algo pesado el estilo impresionista y desmañado de Alvarez: “Y allí estaban los ojos azules acero de Hitler mirando todo. Se sabía ‘el hombre nuevo’. Como escribió Valeriu Marcu, era ‘el Napoleón del sufragio universal’. Su único rival era el Comunismo, que movilizaba los mismos sentimientos abyectos”. La obra, por otra parte, no es demasiado original, ya que la mayor parte de sus páginas está dedicada al relato del ascenso de Hitler hacia el poder absoluto, con especial atención a las distintas contiendas electorales por las que atravesó el partido nazi, desde la marginalidad a los plebiscitos organizados cuando Alemania era ya un estado totalitario.

Sin embargo, hay una tesis de Alvarez que logra ser perturbadora aunque el libro la formula de un modo particularmente brutal. Según ella, el nazismo no sería la negación del sistema democrático que lo precedió –la desafortunada República de Weimar–, sino su destino manifiesto. Alvarez es un liberal fanático enfrentado con un único mal: la pretensión de los gobiernos de velar por la justicia social. “Si he dicho que el Horror nazi fue una culminación de la Democracia moderna –otros intentos, más sutiles, pero igualmente no menos destructivos de las libertades, estaba ya fraguándolos EE.UU. con Roosevelt, o Inglaterra y otros países– lo es muy especial y coherentemente de su sueño Social” (las mayúsculas son siempre de Alvarez). Tras recordar que los nazis no hicieron nada al margen de la ley sino que la fueron construyendo a su medida dentro de los marcos constitucionales, la conclusión de Sieg Heil! es que todos los políticos son nazis en potencia mientras crean que la ley debe estar al servicio de la voluntad popular (que ellos afirman encarnar). Es una idea que violenta nuestras convicciones, pero cuando escuchamos a un conocido filósofo elogiar la mentira en la propaganda oficial y calificar de “sagaz” a un estadista autoritario e irresponsable, recordamos una palabra alemana, “fingerspitzgefühl”, que se usaba para caracterizar positivamente a Hitler y que Alvarez define como “su sentido de la oportunidad aliado a una mente despejada y a la firmeza de resolución”. Es que hasta un pensador mediocre y extremista como Alvarez puede decir algo interesante.

Comentarios a esta nota: 15

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13-10-2008 18:02:28 hs | mario837 escribió:

Pregunta:
¿Debemos entender el término bizarro según la definición corriente (ver cita) o hay que usarlo como el neo-anglicismo que utilizan los jóvenes televidentes de series estadounidenses?
bizarro, rra.

(De it. bizzarro, iracundo).

1. adj. valiente (esforzado).

2. adj. Generoso, lucido, espléndido.


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10-09-2008 15:37:12 hs | patora escribió:

Muy buena la nota Fontevecchia.se evoluciona cuando se dejan de defender entelequias.

08-09-2008 10:49:20 hs | klandestino escribió:

es kurioso, Fontevecchia utiliza el termino anarkiko de forma despektiva y negativa (esto demuestra su falta total de konocimiento sobre la ideologia) pero usa a un autor komo Foucault en el analisis. Solo kiero rekordar ke Foucault expreso admirar la anarkia en mas de una
oportunidad.
Nosotros no vivimos en una sociedad anarkika, vivimos en una sociedad falta de edukacion y de organizacion. Vaa llevar muchisimo tiempo, aparentemente, aprender de nuestros errores propios y ajenos.

08-09-2008 00:50:52 hs | melisaariadna escribió:

Sería muy bueno para la democracia de nuestro país revertir el panóptico, que el jefe no controle a todos los ciudadanos sin que pueda ser visto y que nosotros podamos ejercer mayor control sobre él. Debemos construir más democracia. Excelente artículo.

07-09-2008 17:00:37 hs | rafa486 escribió:

Muy buen articulo, feliciationes a su autor.

07-09-2008 15:55:56 hs | materelajado escribió:

sindicatos corruptos, empleados que no trabajan, eso es peronismo. La verdad sin peron en la historia Argentina seria un pais serio.

07-09-2008 15:31:54 hs | pineral escribió:

Una ensalada que no alimenta pero indigesta.Otra vez aparcen Foucault y Bentham,con supuestas leyes santas de la economía liberal,enfoque sociológico con alusión a Italia.Y para rematar el desatino:loas al mercado.¿No le dá vergüenza a Fontevecchia parecerse a Neustadt?Lo único que falta es que nombre a DoñaRosa.¡La libre competencia no existe!En el mejor de los casos existen oligopolios,pero que inmediatamente se reparten el mercado como lo acaba de comprobar la justicia que sancionó a cinco empresas cementeras por repartise el mercado.Y así fue siempre.Además se equivoca el defensor del libre mercado cuando dice que solo los sindicatos festejaron la estatización de Aerolineas;mentira,todos los argentinos y en especial los que viajan en avion festejamos el regreso a nuestro patrimonio de una empresa que fue un ejemplo en el mundo por su eficiencia económica y profesional.Fontevecchia nunca debe perder de vista el país que nos dejaron los que como él defienden la libertad de mercado.

07-09-2008 13:19:27 hs | ahbonas escribió:

Muy buen artículo e inmejorable comparación con Italia.

07-09-2008 11:02:15 hs | marieque escribió:

Es asi, y es por eso que el tema de las retenciones pegó tan fuerte, porque de algun modo significa que se corta el chorro inagotable de recursos para bancar este sistema. El pago al Club de Paris es un intento de conseguir financiamiento adicional para seguir la fiesta que el campo les negó. Lamentablemente todo remite al comentario de ayer: es muy profundo el cambio educativo necesario para torcer este destino de república sindical.

07-09-2008 10:53:33 hs | igna629 escribió:

Exelente.

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