dia del maestro  

Roca, el padre de la enseñanza laica

La coyuntura muestra que habiendo bajado la desocupación, la calidad del empleo es un problema prioritario a resolver en la Argentina. 
A los paros y deterioro general del sistema educativo, se suman problemas de fondo muy concretos, como el hecho que siendo el campo un actor esencial para el desarrollo de la Argentina, sólo 4% de quienes estudian en el país recibe un educación destinada a trabajar en este sector.

La coyuntura muestra que habiendo bajado la desocupación, la calidad del empleo es un problema prioritario a resolver en la Argentina. 
A los paros y deterioro general del sistema educativo, se suman problemas de fondo muy concretos, como el hecho que siendo el campo un actor esencial para el desarrollo de la Argentina, sólo 4% de quienes estudian en el país recibe un educación destinada a trabajar en este sector.
 Es en el marco de este problema que adquiere interés el pensamiento y la acción de Julio Argentino Roca, durante sus dos períodos presidenciales.
Al iniciar su primera presidencia en 1880, lo hace convencido de que la prioridad en materia educativa debe ponerse en extender la educación primaria a los sectores populares. Dice en su primer mensaje al Congreso: “Hemos extraviado hasta cierto punto el rumbo de la educación de la juventud argentina, fomentando en grande escala, con una preferencia exagerada a la enseñanza superior, las profesiones liberales de que actualmente se siente plétora entre nosotros”.
Consecuente con este objetivo, sanciona la Ley Nº 1.420 –que la mayoría de los argentinos erróneamente cree que fue de Domingo F. Sarmiento– de enseñanza laica y obligatoria, la que sienta las bases de nuestro sistema educativo. Los debates en el Congreso se centran sobre todo en la cuestión religiosa y el ministro de Justicia e Instrucción Pública, Eduardo Wilde, defiende con eficacia los puntos de vista de Roca.
La significación de esta ley ha dejado en segundo plano el salto cuantitativo que tuvo la educación pública popular durante el primer gobierno de Roca. Al asumir, las escuelas públicas llegaban a 1.214, mientras que seis años después alcanzaban el número de 1.804, con un incremento del 48,6%. Se dio especial prioridad a la formación de maestros –sin los cuales no podía extenderse el sistema educativo–, y es así como las escuelas normales que en 1880 eran sólo 10, en 1886 habían llegado a 17, aumentando en 70%. En cuanto a los alumnos, al asumir Roca había 86.927 y al dejar la Presidencia lo educandos llegaban a 180.768, con un incremento del 118%. Pero el salto más espectacular estuvo en la cantidad de docentes: de los 1.915 que había en el año 1880, seis años más tarde éstos llegaban a 5.348, con un incremento del 179,3%. Es así como la cantidad de alumnos por docente pasó de 45,4 en 1880 a 33 en 1886.
En un mensaje al Congreso, mientras promediaba su primera administración, planteó la necesidad de dar un sesgo más práctico a la enseñanza. Al referirse a la educación secundaria dijo que era necesario que “la instrucción secundaria no sea la escuela preparatoria para los estudios facultativos exclusivamente, sino el medio de difundir una instrucción capaz de preparar al estudiante para todas las funciones de la vida social del ciudadano”.
Una concepción similar mostró al referirse a la enseñanza superior: “Sería de desear, tal vez, que esos establecimientos (universidades) no fueran tan concurridos, para evitar el aumento ya alarmante de los jóvenes que se dedican a carreras parásitas, cuando tanto necesitamos de inteligencias y brazos productores”.
Roca vuelve a la Presidencia doce años después. Así como su esfuerzo principal durante la primera gestión estuvo dirigido a extender la educación primaria, en la segunda buscó modernizar la enseñanza para darle fines más prácticos y productivos, estableciendo una mayor vinculación entre la educación y el trabajo, como también lo había buscado durante el primer período.
A meses de haber asumido la segunda presidencia, en su primer mensaje al Congreso, explicitaba esta política: “Se hace indispensable entrar resueltamente en ese orden de ideas (la enseñanza práctica) y abandonar tradiciones y costumbres cuyos deplorables resultados pueden sentirse y palparse no sólo entre nosotros sino en todas las civilizaciones que se han dejado dominar por ellas”.
El ministro de Justicia e Instrucción Pública, Osvaldo Magnasco, preparó un proyecto de reforma del sistema educativo que entre otras iniciativas contemplaba transformar la mitad de los colegios nacionales en colegios industriales y agrícolas, buscando así vincular el sistema educativo con el mundo del trabajo.
En 1901, en el mensaje al Congreso con el que anticipó el envío de este proyecto, Roca dijo: “En vuestras primeras sesiones os daré cuenta del decreto destinado a reorganizar debidamente la enseñanza secundaria, conforme a sus fines propios y a las exigencias que la economía nacional impone particularmente a nuestra instrucción”.
Para explicitar este concepto agregó: “La vieja educación enciclopédica y siempre doctrinaria va siendo enérgicamente desalojada y sustituida, ante el reclamo unánime de los más notables pensadores, por la enseñanza que calcula la utilidad del valor de sus máquinas. Escuelas y colegios son hoy establecimientos de la más noble industria: la que trata de producir elementos sociales del mayor valor civilizador, mejorándolos gradualmente y habilitándolos así para vencer en la concurrencia del trabajo y de la inteligencia productiva”.
Magnasco defendió con firmeza y elocuencia sus proyectos en el Congreso, pero fue derrotado. Los defensores de la cultura enciclopedista al estilo francés convergieron con intereses de las provincias, las que creían que sustituir un Colegio Nacional por uno de Agricultura o Industria era una suerte de “menoscabo”.
Pero la obra de gobierno de Roca en su segunda presidencia no se frustró por este traspié. Creó las escuelas comerciales de Capital, Rosario, Concordia y Bahía Blanca; la Escuela Industrial de la Nación; el Instituto de Agronomía y Veterinaria y diversas escuelas prácticas de Agricultura en combinación con el ministerio del ramo. En el campo universitario, se creó el Instituto del Profesorado de Lenguas Vivas, se estableció la independencia económica de las universidades y se inauguró el nuevo edificio de la Facultad de Medicina.
Entrando en el siglo XXI y frente a la necesidad de implementar políticas de fondo para enfrentar el desafío del empleo, la idea de Roca de establecer una relación más estrecha entre educación y trabajo tiene hoy rigurosa actualidad.

*Director del Centro de Estudios Nueva Mayoría.

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